Aragón, Tierra de Cine… y Turismo

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El Cine es un poderoso motivador para viajar y conocer nuevos lugares. Cientos y cientos de cinéfilos y seriéfilos “peregrinan” hasta los escenarios de sus películas y series favoritas, desde los grandes clásicos hasta los últimos estrenos.

En estos casos, todos nosotros nos movemos por un motivo: bien por curiosidad histórica e intelectual, o bien por romanticismo, aunque seguramente, la mayoría de las veces se deba a una mezcla de ambas.  Es decir, se trata por un lado de un interés de tipo cognitivo, y por otro lado de tipo afectivo, emocional y sensitivo. Es la identificación del viajero con personajes o situaciones determinadas en un espacio concreto, reconocible y real: es el cinéfilo emulador que busca experimentar lo mismo que ellos, mismas emociones y mismas sensaciones.

A lo largo del año el Turismo Cinematográfico mueve en todo el mundo la alucinante cifra de cuarenta millones de personas, cuarenta millones de cinéfilos emuladores viajando de un escenario de rodaje a otro para ver esos paisajes, atardeceres y amaneceres, aquel Parque Natural, estar en ese castillo, palacio o fortaleza, o en el faro cerca de donde nosequienes naufragaron.

Estos y otros muchos destinos son los primeros interesados en que se relacionen las películas y series con sus lugares y, por ello, constituyen los principales motivadores de esta tendencia aprovechando, claro está, el valor añadido que generan estas acciones sobre el territorio, durante y después del rodaje. De esta manera, el Lugar se convierte en un producto turístico en sí mismo y que, además, no necesita ni promoción.

Por lo que a nosotros se refiere, Aragón y el séptimo arte han trazado un camino común desde los mismísimos inicios de éste. Nuestra tierra ha sido y es cuna de grandes cineastas del cine español como Luis Buñuel, Segundo de Chomón, Florián Rey, José María Forqué, Carlos Saura, José Luis Borau, Paula Ortiz, Miguel Ángel Lamata, Paco Martínez Soria, Luisa Gavasa (y entre otros muchos, porque no podemos enumerarlos todos).

Por otro lado, además, Aragón, de norte a sur, ha sido plató natural y monumental de un buen número de largo y cortometrajes desde 1896 hasta 2017. Si hay algo que caracteriza a Aragón es su triple diversidad, natural, histórica y monumental, y es la que ha atraído a producciones aragonesas, nacionales e internacionales a rodar: desde los altos paisajes pirenaicos del norte y la Hoya oscense, el Moncayo, pasando por el vasto desierto monegrino y llegando a las sierras turolenses del Maestrazgo. Y entre todo ello, ruinas en pie, testigo de una cruel Guerra Civil, las tierras del frente aragonés, pueblos cuna de católicos reyes, monasterios del siglo XII, castillos del XIII y ciudades del XX.

Para empezar, en 1896, Zaragoza fue escenario de la segunda película del cine español, Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza, realizada por Eduardo Jimeno Peromarta y su hijo. Como bien indica el título, la cinta mostraba a los fieles saliendo de la Basílica del Pilar el día 11 de octubre.

Florián Rey, por su parte, recurrió igualmente a la capital aragonesa para ambientar su Agustina de Aragón (1929).  Y ya en los años treinta, Nobleza baturra (1935) y Orosía (1943), en los pueblos de Borja y Bisimbre, y Hecho, Ansó y la Selva de Oza, respectivamente.

Durante la Guerra Civil, el frente de Aragón fue un auténtico escenario de rodaje siendo retratado en más de cien películas y fotografías documentales, además de aquellas producidas como propaganda en cada bando. Y años después ha sido recreada filmando largometrajes en espacios que una vez sí fueron reales: Libertarias (Vicente Aranda, 1996) en cinco municipios bajoarogeneses, Alcañiz, Calaceite, La Fresneda, Albalate del Arzobispo y Sástago; La Vaquilla (L. García Berlanga, 1985), rodada completamente en Sos del Rey Católico; Tierra y Libertad (Ken Loach, 1995), en Mirambel y el Maestrazgo turolense. Y la última de ellas, Incierta Gloria (Agustí Villaronga, 2016), con cuya crítica comenzamos nuestra revista.

El pueblo aragonés más famoso de aquel conflicto y todavía en pie, Belchite, también ha sido escenario de multitud  de películas. Entre otras, El Laberinto del Fauno (Guillermo del Toro, 2006), Las aventuras del barón Münchansen (Terry Gillian, 1988), y hasta un anuncio protagonizado por Arnold Schwarzenegger hace unos meses para un videojuego (Mobile Strike).

Más al norte, al pie de los Pirineos, uno de los castillos medievales mejor conservados de Europa, Loarre, fue escenario de la superproducción hollywoodiense El Reino de los Cielos (Ridley Scott, 2004). Y a pie del Sistema Central, bajo el Moncayo, el Monasterio de Veruela acogió recientemente un capítulo de la serie española El Ministerio del Tiempo, con una historia de brujería, Trasmoz y G. A. Bécquer, y en 2006 el largometraje Los fantasmas de Goya (Milos Forman). En 1965, el Moncayo formó parte de los Montes Urales bajo la dirección de David Lean, en Doctor Zhivago.

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Fotograma Doctor Zhivago (1965) con el Moncayo al fondo

En otro monasterio muy conocido, el de Piedra, hace tan solo unos días, Terry Gillian, repitiendo escenarios aragoneses, acabó el rodaje de El hombre que mató a Don Quijote.

Si hablamos de paisajes desérticos, a todos nos suena el desierto almeriense y los western de Sergio Leone, pero nuestros Monegros han servido de fondo a todo tipo de géneros cinematográficos, producciones grandes y pequeñas. Fueron tierra bíblica en Salomón y la Reina de Saba (King Vidor, 1959), donde compartieron rodaje con Valdespartera, tierra iraquí en El ataque de los kurdos (F. J. Gottieb, 1965), y tejana en Cinco Pistolas de Texas (1965). Finalmente, Bigas Luna también filmó su Jamón Jamón (1992) a la sombra del toro de Osborne.

En los últimos años, la directora Paula Ortiz ha rodado dos largometrajes, su ópera prima, De tu ventana a la mía (2011), en Calatayud, Sos del Rey Católico, Zaragoza, Cinco Villas y Bárdenas. Y su última y maravillosa obra, adaptación de Bodas de Sangre, La Novia (2015), en la alberca de Loreto (Huesca) y El Temple, como escenarios aragoneses.

El zaragozano Miguel Ángel Lamata también ha utilizado Aragón, primero Zaragoza como lugar de rodaje de Una de zombies (2004), y para su último trabajo, Nuestros Amantes (2016), las tres capitales provinciales, además de Boltaña y Benasque. Y otro director zaragozano, García Velilla,  filmó en 2009 su comedia Que se mueran los feos en Huesca, Hecho, Ansó, y una célebre escena en el Pasaje de Ciclón de Zaragoza.

Con todos estos rodajes, los no comentados y los que aún están por llegar, se deja claro que Aragón resulta una región muy atractiva para la industria cinematográfica. Y por esa presencia que ha tenido en el cine y su potencial actual, hace un año se creó la Aragon Film Commission, dependiente de la Spain Film Commission, y cuyo objetivo es atraer a productoras dispuestas a rodar aquí, así como apoyar a aquellas que son regionales y nacionales. Busca de esta manera el beneficio en diversos ámbitos: el turístico, el social, el cultural y el económico.

Y finalmente, en esa línea del ámbito turístico, ha surgido un proyecto a nivel europeo, Film-Set, liderado por la Universidad de Zaragoza e integrado por Francia, Bélgica, Italia, Reino Unido y España. Su objetivo último es la creación de una ruta turística temática ligada al cine, basada en el denominado “turismo inducido por el cine”, y en el que participan dos regiones de cada país miembro y cinco películas por cada una de ellas. En el caso de España las regiones elegidas han sido Extremadura y… sí, Aragón, y sus películas seleccionadas, las siguientes: El Reino de los Cielos, Tierra y Libertad, La Vaquilla, De tu ventana a la mía y Jamón Jamón.

Liam Nesson, Orlando Bloom, Jeremy Irons y Eva Green, Alfredo Landa y José Sacristán, Luisa Gavasa, Maribel Verdú y Roberto Álamo, Javier Bardem y Penélope Cruz, Yul Brynner y Ginna Lollobrigida, Omar Sharif, Geraldine Chaplin y Julie Christie, Miguel Bosé, Ana Belén y Victoria Abril, Inma Cuesta, Asier Etxeandía y Álex García, Carmen Machi y Javier Cámara… ¿qué cinéfilo no querría caminar y recrearse en sus escenarios?

Imagen superior: fotograma de Libertarias (1996).

Julia Tramullas

Redactora de la Revista Kalós