La elegancia del arte chino: Ming, el imperio dorado en CaixaForum Zaragoza.

Acceso a la exposición Ming. El imperio dorado. Caixa Forum Zaragoza

Igual si pensamos en arte chino, la primera imagen que se nos viene a la cabeza son todas esas horribles figuritas de porcelana, horteras y kitsch, que nuestra tía guarda en una estantería junto con los recuerdos de Benidorm, ¿no? Pues esa visión del arte chino, creada en los últimos años, está muy lejos de la realidad.

Antiguamente, los europeos alabábamos los productos chinos por ser los más delicados y lujosos del mundo, cómo han cambiado las cosas ¿verdad? China era ese país exótico al otro lado del mundo, de donde venía la seda, la porcelana y las especias.

Uno de los periodos que más cautivó en occidente fue el de la dinastía Ming (1368-1644). Fue una de las etapas de máximo esplendor de la historia de China, cuando la Ciudad Prohibida fue construida y se fabricaron las porcelanas blancas y azules que tanto furor causaron (y siguen causando).

Pues este esplendor del periodo Ming es lo que nos ha traído la sede de CaixaForum, desde el Museo de Nanking (China) a Zaragoza, y que podremos disfrutar hasta el 11 de junio. CaixaForum está realizando una buena labor por el momento en su política de difusión cultural. Aunque sus exposiciones no sean las propuestas más arriesgadas de la ciudad, destacan por su gran valor divulgativo y didáctico, muy bien documentadas y con elementos interactivos que las hacen más entretenidas.

El comienzo de este recorrido a la China clásica empieza con la visión de la vida cortesana y los objetos rituales, donde predominan distintas cerámicas y porcelanas, no solo los archiconocidos jarrones blancos y azules, también otras piezas de este periodo que dan muestra de la diversidad de tipologías que se fabricaron. Sorprendentemente, también se expone algunas piezas textiles y pinturas sobre seda muy interesantes.

A continuación, descubrimos rápidamente la sociedad de este momento a través de piezas religiosas, ajuares suntuosos y retratos oficiales. Destaca sin duda, un larguísimo y asombroso rollo de pintura con diversas escenas femeninas, aunque no se trata de una obra de época Ming, sino de la siguiente etapa histórica, la dinastía Qing (1644-1912).

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Visitante observando el rollo de pintura Qing.

La tercera parte de la exposición ha sido mi gran sorpresa, ya que se centra en las maravillosas pinturas de paisaje a la tinta realizadas por grandes maestros de este género. Digo que ha sido mi gran sorpresa porque estas obras son raras de ver en Europa, y más en España.

En China, y otras zonas de Asia, estos paisajes son la quintaesencia del arte, junto con la poesía y, por supuesto, la caligrafía. Estas vistas evocan lugares imaginarios creados por el artista, donde con una extraordinaria sutileza se representan desde escarpadas montañas vestidas con mares de niebla, a los profundos lagos o los silenciosos bosques salvajes. Unas composiciones que se consiguen únicamente con unos pocos trazos del pincel manchado en tinta negra y el contraste con el color del papel.

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Paisajes a la tinta y caligrafía en la exposición.

 

Por último, la exposición concluye mostrando cómo fueron los contactos entre Europa y el Imperio Chino durante este tiempo. Se ve cómo a partir del siglo XVI, los portugueses establecen los primeros puestos comerciales en China, iniciando unas relaciones que hoy en día seguimos manteniendo. Un cierre un tanto precipitado que, aunque muy interesante, tal vez se podría haber sustituido mostrando otros aspectos del arte del periodo Ming, como jades y bronces, o más caligrafías y piezas religiosas, rematando mejor el discurso.

Como hemos comentado al principio, la exposición está muy bien explicada. Hay multitud de recursos didácticos e interactivos, incluyendo una interesante selección musical disponible gracias a una lista de Spotify creada para la ocasión. Sin embargo no se detallan a fondo las técnicas, y apenas se explican, salvo por un vídeo sobre la pintura a la tinta.

Tampoco hay que pasar por alto, y es de admirar, la gran cantidad de actividades programadas en torno a esta exposición, y que sirven para completarla mejor. Se ha planteado desde un ciclo de cine chino a conferencias impartidas por especialistas, o incluso una celebración de la ceremonia del té.

En resumen, ¿por qué gastar tu tiempo en visitar esta exposición? La respuesta es fácil, porque es una oportunidad única para descubrir unos tesoros que rara vez se dejan ver por Europa, además de llegar a conocer mejor el por qué esta cultura ha fascinado a Occidente desde hace tantos siglos.

 

Imagen superior: Entrada a la exposición.

 

Alejandro M. Sanz Guillén

Redactor de la Revista Kalós