Bárbara Gavín en la Galería Online Kalós: “No tiene sentido separar al artista del fotógrafo: yo soy una artista que utiliza la fotografía como medio”

Bárbara Gavín

En la terraza de una cafetería cerca de la Castellana entrevisto a la última participante de la Galería Online Kalós: Bárbara Gavín, una joven artista aragonesa que, tras graduarse en Bellas Artes, ha cursado el Máster de PhotoEspaña. Perteneciente a una familia muy vinculada con el mundo del arte en Aragón, Bárbara ha desarrollado una línea de trabajo muy personal, combinando disciplinas como la fotografía y la intervención en el espacio público. Una parte de su proyecto Extraordinarias y cotidianas fue expuesto en el Centro de Arte de Alcobendas en la exposición colectiva de los alumnos del Máster.

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Bárbara Gavín durante la realización de su proyecto Extraordinarias y cotidianas.

En la reseña que nos mandaste sobre tu biografía y tu obra, comentabas la importancia que tus orígenes familiares tuvieron para decidir dedicarte al arte.

Desde que nací he estado vinculada al mundo del arte. Primero por mi abuelo, Julio Gavín. Él era delineante, trabajaba en una de las fábricas de Sabiñánigo y siempre le interesó el dibujo. Fue el fundador de la Asociación Amigos del Serrablo, dedicada a la conservación del legado cultural del Serrablo y de su Patrimonio de la región del Alto Aragón. En septiembre de 1986 se inauguró el Museo de Dibujo Julio Gavín – Castillo de Larrés, ubicado en un castillo del s. XVI. Convirtiéndose así en el primer museo de dibujo de España. Empezó con poco más de 200 piezas y ahora mismo llegan a las casi 5000 obras de las cuales 400 están colgadas en las instalaciones del museo, gracias a la colaboración de los artistas, familiares, galeristas, etc. En 2006 mi abuelo falleció y mediante consenso, mi padre tomó las riendas en la gestión del museo. Para mí todo ese ambiente fue lo más, porque siempre conté con el apoyo de mi familia cuando decidí estudiar Bellas Artes, y durante mi formación mi padre siempre me ha ayudado mucho.

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Museo de Dibujo Julio Gavín – Castillo de Larrés.

Por eso elegiste estudiar Bellas Artes en Teruel…

Claro, después de pensar en otras posibles carreras, en Bachillerato descubrí el dibujo técnico, que me encanta. En un primer momento valoré estudiar diseño en Madrid, pero finalmente estudié Bellas Artes. No me arrepiento de esta decisión, pues me dio una formación amplia en muchos aspectos. Hice Bachillerato de Humanidades y en la carrera fue donde aprendí a trabajar con el carboncillo, a pintar… En tercero, al poder elegir optativas, descubrí muchísimas cosas que me gustaron y estuve mucho más cómoda trabajando.

¿Cómo decidiste especializarte en fotografía?

Al principio de la carrera no era en absoluto mi primera opción. Siempre me había llamado más el diseño, de hecho siempre he estado entre ambas opciones. También he sentido una gran atracción hacia la animación, la ilustración… Lo que me gusta de pintar es el hecho de abstraerte completamente, de empezar a pintar y a lo que te das cuenta hayan pasado dos horas. Esa sensación de estar tan concentrada también la tengo cuando edito las fotografías. En 2014 conseguí ahorrar para comprarme una cámara y empecé a hacer fotografía experimental. Elegí hacer el Trabajo de Fin de Grado sobre fotografía, pues tenía mucho archivo y tenía que empezar a organizarlo y a darle un contexto.

Al acabar la carrera decidiste venirte a Madrid a cursar el Master de PhotoEspaña, ¿Cómo fue todo ese cambio?

Presenté el TFG en octubre de 2016 y pensé tomarme un tiempo antes de elegir un máster. Volví a Sabiñánigo, donde estuve unos meses, y luego hice un curso en el CPA en Zaragoza, de operador de cámara de cine y vídeo. El mundo audiovisual siempre me ha llamado mucho, y siempre que he podido he incluido el vídeo en proyectos, aunque hasta entonces fuese de manera autodidacta. Fueron cinco meses en los que aprendí mucho, estuve con gente maravillosa y decidí hacer un máster de fotografía siguiendo con este interés por el audiovisual. Después de pensarlo mucho, me decanté por el Máster de PhotoEspaña. Presenté un dossier con mi trabajo y me aceptaron.

¿Cómo nació el proyecto de fotografía que desarrollaste en el Máster?

El tipo de fotografía que había presentado en mi TFG me gusta mucho, pero ya llevaba unos cuantos años haciendo lo mismo y quise aprovechar el Máster para probar con otra cosa completamente diferente. Estuve unos meses sin saber muy bien qué hacer. Ese TFG lo había planteado como algo demasiado abierto, como un cajón desastre en el que cabía cualquier cosa. Siguiendo la recomendación de un profesor, decidí centrarlo. Elegí el retrato, por todo lo que me comunican las personas. Sin embargo, no me interesaba encerrarme en un estudio, hacer una sesión de fotos y retratar a la gente controlando la luz. Para mí lo interesante es la calle y captar a las personas sin que se dé cuenta de estar siendo fotografiada o en el caso de que lo sepan, que sea porque les he pillado en el lugar y en el momento adecuado. Decidí hacer una selección de fotografías que redujo muchísimo ese proyecto original.

En Madrid me di cuenta de que no tiene sentido separar al artista del fotógrafo. Yo soy una artista que utiliza la fotografía como medio, pero al igual que utiliza la fotografía, podría utilizar el vídeo o cualquier otro formato. En el Máster se nos animaba a hacer un proyecto, un fotolibro y un vídeo. Pero yo me veía desvinculada de otras técnicas y ramas artísticas. No podía hacer un libro y ya está. No iba a estar cómoda.

Durante el curso se organizaron unos visionados, unas citas con gente del mundo del arte de Madrid. A mí me tocó con una persona que desde el primer momento me dijo que no le gustaba mi trabajo, que no me lo tomase como algo personal. Yo nunca me lo tomo como algo personal, siempre soy consciente de que es algo que a no todo el mundo  va a gustar, y que no todo el mundo va a entender. Me dijo que mis fotos nunca tendrían cabida en su galería. A él le interesaba un tipo de fotografía artística más escenificada, el documentalismo no le gustaba. Yo salí muy tranquila de ese encuentro. Me fui a mi casa, reflexioné. Me di cuenta de que probablemente, hubiese más galeristas que no quisieran exponer mis fotos. No me hace falta, decidí hacerlo yo. Salí a la calle y pegué mis fotos con más gente. La fotografía es muy individualista: yo cojo la cámara, yo soy el fotógrafo, yo hago mis fotos. A mí eso no me gusta, a mí me interesa juntarme con gente de este ámbito, nutrirnos. Vi la luz en ese momento. Decidí que mi pieza audiovisual sería el making off de esta intervención para dejar registrada una obra tan efímera. Fueron compañeros del Máster los que me ayudaron. Salimos durante varias noches a hacer pegadas y se creó un ambiente muy interesante. Había gente haciendo fotos, grabando vídeos, todos hacíamos de todo y decidíamos juntos donde pegar las fotos.

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Extraordinarias y cotidianas, Bárbara Gavín.

¿Cómo fue el proceso de imprimir todas esas imágenes?

Me recorrí muchísimas copisterías. Necesitaba sacar una copia de 90 x 1.35 que sería la que se expondría. Encontré un sitio más económico para hacer esta copia con plotter, que me dio muy buena calidad. Para el resto de fotos las partí en 8 A3, abaratando muchísimo la producción.

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Extraordinarias y cotidianas, Bárbara Gavín.

¿El mapa muestra los lugares en los que hiciste tu intervención?

Eso es. Mi intención es seguir saliendo, haciendo intervenciones y dejarlas reflejadas en el mapa. Incluso si viajo fuera de España, he pensado hacer lo mismo en otros países. Es importante dejar constancia por medio de una foto de esas intervenciones tan efímeras.

¿Cómo planteaste la exposición que se organizaba al final del Máster?

En esa exposición tenía que hacer un resumen del proyecto, pero no tenía ningún sentido llevar esas fotos y exponerlas enmarcadas. Por ello decidí llevarme la intervención a la sala de exposiciones. Arranqué las fotos pegadas sobre todos los carteles que había en el muro. Los carteles suelen ser muy coloridos, contrastando mucho con mis fotos en blanco y negro. La foto original de 90 x 1,35, con todo el fajo de carteles se convirtió en un monstruo de 2,25 por casi dos metros, muy grueso. No sabía cómo llevármelo de la calle Alonso Martínez. Así que la pegamos, la arrancamos y la dejamos secándose en el trastero de un compañero que vive cerca. Luego, en el coche de otra compañera, la llevamos a la sala de exposiciones. Fue una odisea. El asunto no acababa ahí: había que colgarlo.

¿Cómo lo expusiste?

Si le hubiéramos puesto un marco, hubiera perdido su esencia. El proyecto había sido muy lowcost, en el momento que coges la foto, la pegas en la calle, la arrancas y la llevas a la sala de exposiciones, ya no es una foto, es la obra. La propia fotografía con su soporte es el resultado de de dicho proceso. Por eso decidí clavarlo a la pared, tres clavos superiores que no interviniesen en el carácter original y arrugado de la propia obra.. Además, al ser el soporte tan grueso, aguantó bien.

¿Cómo elegiste la foto que ibas a exponer?

Esa foto me encanta, en ella sale Andrea, mi compañera de piso de Teruel. Es una foto de 2015, sale con el moño, las gafas, fregando. Es una foto que te mira, te juzga. Para mí, es una de las mejores fotos que he sacado junto con la del niño que mira hacia la derecha mientras se come un Chupa Chups.

¿Cómo ves el panorama para un artista emergente?

El arte emergente en ocasiones se olvida. Es más complicado que apuesten por él, pues cuando un artista está consagrado, asegura de alguna forma mayores beneficios con su exposición. Lo bueno es que hoy en día las redes sociales facilitan la difusión de los nuevos artistas. En ocasiones hay personas que sigues por Instagram, de las que por diversos motivos no sería fácil ver una exposición. En cambio, las redes sociales te permiten conocer su trabajo. Los principios en la carrera de un artista siempre son complicados, pero yo mientras pueda seguir con mis proyectos, haciendo lo que me gusta, conociendo gente interesante y compartiendo lo que hago, estaré más que satisfecha.

 

Imagen superior: Extraordinarias y cotidianas, Bárbara Gavín.

 

Guillermo Juberías Gracia

Redactor de la Revista Kalós