Breves notas sobre el cine de terror español

Rec, dirigida por Jaume Balagueró y Paco Plaza, (2007) cine de terror español

Con motivo del estreno el día 25 de este mes de la última película dirigida por Paco Plaza, titulada Verónica, os traemos un rápido y resumido recorrido por el cine de terror español para que así podáis quedaros con vuestros amigos cuando vayáis a verla.

Antes de comenzar hay que reseñar un par de cosas importantes; en primer lugar quitaos de la cabeza la idea de terror que tenemos hoy en día y dejaos guiar y, en segundo lugar, cuando nos referimos a género de terror en España pensad que abarca tanto al género fantástico como al suspense, haciendo así una especie de cajón desastre en el que incluir la fantasía, el suspense y el terror. Dicho esto, tomen asiento y cojan su bol de palomitas porque ¡comenzamos el viaje!

No nos vamos a remontar a quién fue la primera persona en hacer la primera película de esta miscelánea de géneros porque no hemos venido a aburrir a nadie, pero sí que daremos un par de nombres y títulos para que tengáis matrícula de honor en “dar la chapa” con este tema. Ángel Sala –director del festival de cine fantástico de Sitges- considera en su Estudio sobre el fantástico español que el cine de terror en nuestro país comenzó con Segundo de Chomón y su El hotel eléctrico (1905), aunque hay quien señala que la primera película de este género made in Spain fue El otro de Joan Codina y Eduardo Zamacois (1919).

Sea como fuere, esta clase de películas cayeron en el olvido por no ser lo suficientemente demandadas, pero todo cambió en la década de los 60. Hagamos un inciso y hablemos con propiedad. ¿Por qué digo esto? Porque fue tan importante el resurgir de este género en aquella década que adquirió un nombre propio y único: EL FANTATERROR. Así que permitámonos ser quisquillosos y hablemos bien ¡pardiez!

El Fantaterror se puede considerar la respuesta española a los modelos de la Hammer –compañía cinematográfica inglesa especializada en el género de terror entre los años 1955 y 1979 y que alardeaba del infalible tándem interpretativo Christopher LeePeter Cushing– y se caracteriza, a grandes rasgos, por sus películas de serie B, una explotación sexual evidente de las actrices y, aunque no lo parezca, una estética cuidada. Y como nosotros no íbamos a ser menos, también tuvimos nuestra propia productora llamada Profilmes, que fue quien realizó la mayoría de películas de esta clase, especializándose en ello.

Directed By…

De todos aquellos que triunfaron con este cine, sin duda el que mayor beneficio le sacaba era Narciso Ibáñez Serrador, que realizó películas con un aura de suspense y terror psicológico nunca antes visto. Su zona de confort fue, en gran medida, la pequeña pantalla, y tuvo la suerte de que la televisión oficial del régimen franquista, a mediados de los 60, programó en su parrilla televisiva Historias para no dormir otorgando visibilidad al género, y con ella, permisividad. Y es que los directores del género tenían que sortear, con mucha imaginación, la censura del periodo franquista que les vigilaba muy de cerca. De Chicho –sobrenombre que se le puso cariñosamente a Narciso Ibáñez Serrador- destacamos sus dos mejores peliculas convertidas, con el paso de los años, en obras de culto: La residencia (1969) y ¿Quién puede matar a un niño? (1976).

¿Quién puede matar a un niño? Chicho Ibáñez Serrador (1976).

Fotograma de ¿Quién puede matar a un niño? Chicho Ibáñez Serrador (1976).

Chicho puede ser la persona más conocida actualmente de las que vamos a destacar en este artículo, pero quien hizo mítico el cine de terror español fue Jesús Franco o, como se le conoce comúnmente, Jess Franco. Sus películas, entre el horror y el erotismo, hicieron del director, productor, actor y guionista el máximo exponente del género fantástico español. Suyas son obras como Gritos en la noche (1961), Necronomicon (1966), La mansión de los muertos vivientes (1985), Drácula contra Frankenstein (1972). Su cine, más bien de bajo presupuesto y cercano a la serie B, no fue bien comprendido en España, lo que le llevó a salir de nuestras fronteras y buscar fuera el éxito.

A la cabeza de esta interesante triada tenemos a Jacinto Molina Álvarez, más conocido como Paul Naschy. No solo desempeñó el papel de director sino sobre todo el de actor interpretando personajes de las más prolíficas películas de cine de terror en los años 70. En 1968 debutó como protagonista en La marca del hombre lobo, un personaje que marcó su trayectoria y que el actor llegó a encarnar una docena de veces. Además de licántropos, Naschy interpretó todo un plantel de personajes fantásticos: vampiros, jorobados, momias, demonios y zombis, sin dejar de lado sus facetas de director y guionista, que aplicó en muchas de sus cintas. Películas como La batalla del porro (1982), de Joan Minguell, El último kamikaze (1984), dirigida por él mismo, o Aquí huele a muerto (1990) son algunas de las más conocidas.

 El retorno del hombre lobo, Paul Naschy (1980)

Fotograma de El retorno del hombre lobo, Paul Naschy (1980).

“Me llamo Ángela, me van a matar”.

Con esta frase empieza el resurgir del cine de terror en España. Alejandro Amenábar con su Tesis (1996) logró mantener en vilo a un público sediento de una buena historia de intriga con momentos de terror. Pero si antes hemos hablado del fantaterror ahora lo tendríamos que hacer del suspense. El suspense, acompañado con toques de terror, será el género por excelencia en el cual se implante el horror y consiste en crear impaciencia y expectación, en este caso en los espectadores, a través de alargar la culminación de una acción.

Gracias a su gran acogida y éxito, Amenábar usará dicho género en toda su obra fílmica que ya goza de muy buen prestigio. Películas que seguirían a Tesis en su implantación del horror como Abre los ojos (1997), Los otros (2001) y, su largometraje más reciente, Regresión (2015).

Tesis, Alejandro Amenábar (1996)

Fotograma de Tesis, Alejandro Amenábar (1996).

Otro tándem importante de este mundillo gore es el formado por Jaume Balagueró y Paco Plaza, creadores de la saga REC (2007). Con REC y todas sus secuelas posteriores implantaron en nuestras pantallas algo nuevo, algo distinto, un cine muy parecido al que nos tienen acostumbrados los estadounidenses, vestido con un disfraz de blockbuster a la española idóneo para el público.

Una de sus mejores características es que están rodadas, excepto la tercera y cuarta entrega, en forma de found footage -metraje encontrado o falso documental. REC es una película transgresora ya que intenta crear una atmósfera oscura mediante efectos visuales y claroscuros, a la par que utiliza imágenes tanto de cámaras de alta definición como de cámara de móviles.

Por último, otro director que también ha hecho sus pinitos en este género es Juan Antonio Bayona con El orfanato (2007).

De todo este recorrido podemos deducir tres cosas; que el cine de terror, aunque no lo parezca, también tiene su historia en España, que en su primera gran oleada destacó por su género fantástico desarrollado sobre todo con personajes no reales como vampiros o licántropos –al igual que en Hollywood en la misma época- y que en su segunda gran oleada, la cual vivimos actualmente, el terror se implanta fundamentalmente en lo cotidiano.

El orfanato, J. A. Bayona

Fotograma de El orfanato, J. A. Bayona (2007).

Imagen superior: Fotograma de REC, dirigida por Jaume Balagueró y Paco Plaza, (2007).

 

PARA SABER MÁS…

– La década de oro del cine de terror español (1967-1976) de Javier Pulido.

– Silencios de pánico: historia del cine fantástico y de terror español 1897-2010 de Diego López y David Pizarro.

Cine fantástico y de terror español: 1984-2004 de Carlos Aguilar.

 

Pamela Tomás

Redactora de la Revista Kalós

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