Cine y Derechos Humanos en el Joaquín Roncal

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Desde el día 6 al 14 de este mes de abril, el Centro Joaquín Roncal CAI-ASC acogerá la XV Muestra de Cine y Derechos Humanos. En la misma se podrá disfrutar, con entrada libre hasta completar aforo, de una Sección Oficial compuesta por siete documentales, algunos con amplio recorrido internacional, que nos trasladan hasta los más recónditos e insospechados rincones del planeta.

El documental se constituye como la herramienta perfecta para representar el carácter de cine de denuncia y, a su vez, de transportarnos y conocer de primera mano cómo es la realidad de nuestro mundo. Así, en este ciclo se propone un interesante periplo en el que se muestran realidades seguramente poco conocidas, y se reflexiona sobre las vidas y las circunstancias políticas y socioculturales que afectan a determinadas personas o grupos de población.

El viaje se inaugura en las montañas de Altai, al este de Mongolia, con The Eagle Huntress, documental del año 2016 dirigido por el británico Otto Bell, y que estuvo nominado a numerosos premios internacionales. En este inhóspito y gélido paraje, la caza con águila es una práctica secular que de manera tradicional es únicamente realizada por los hombres. Hasta este momento, nadie se ha atrevido a desafiar las reglas de dicha costumbre.

Es aquí donde entra en juego la intrepidez de Aisholpan, una niña de trece años y perteneciente a una tribu nómada que, gracias a su determinación y talento natural, y con la inestimable ayuda y entrenamiento de su padre, consigue enfrentarse a las voces del sistema que intenta relegarla a su correspondiente papel doméstico. Un filme emocionante y de una belleza visual abrumadora, como su luminoso paisaje, y que demuestra que hasta en el más aislado de los lugares, hasta en las costumbres más férreas y arraigadas, y hasta en las prácticas más primitivas, se puede dejar hueco a un feminismo creciente e ilusionante.

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Aisholpan domina su águila bajo la atenta mirada de su padre en The Eagle huntress.

La muestra continuará, al día siguiente, con El botón de nácar, realizado por el chileno Patricio Guzmán en el año 2015. Con un tono marcadamente reflexivo, el propio director ejerce de narrador y nos transporta a los territorios de la Patagonia chilena, un enclave formado en parte por abruptos y fríos archipiélagos e islotes que fueron poblados por diferentes tribus indígenas durante milenios.

Volcado hacia la belleza de la naturaleza de la región, y tomando el agua como elemento central de la cinta y de la vida, Guzmán medita sobre la pérdida de contacto con el entorno natural por parte de la civilización moderna, sobre la importancia de su poder espiritual y de su relación directa, y a su vez poética, con el universo.

A través de la intervención de sus entrevistados, conocemos cómo la historia cruel y sangrienta de Chile, pasando por la colonización de los territorios del sur en el siglo XIX, en el que se masacró a los pueblos que allí vivían en armonía con su tierra, hasta el infame golpe de Estado del general Pinochet en el año 1973, puede haber desgastado y  adulterado la identidad de un pueblo en relación tradicionalmente orgánica con su naturaleza, con su agua.

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Fotograma de El botón de nácar.

Estos dos documentales solo suponen un ejemplo de la apuesta de la muestra por presentar historias de lo más variadas, ya que la Sección Oficial se completa con otros cinco títulos que siguen esta misma estela. La permanencia (Vers la tendresse), mediometraje de la franco-senegalesa Alice Diop, nos revela las condiciones en las que personas en situación de exclusión social e inmigrantes sin papeles son atendidos en un hospital público francés. Fuego en la sangre, documental de producción india dirigido por Dylan Mohan Gray, investiga el bloqueo de medicamentos antiretrovirales de bajo costo por parte de las potencias y las grandes empresas farmacéuticas hacia los países en vías de desarrollo. Mientras tanto, Noma, de Pablo Pineda Bóveda, nos muestra la precariedad de una mujer joven en la Sudáfrica post-apartheid.

También hay espacio en este ciclo para dos producciones españolas, de muy distinta temática y condición. En primer lugar, la catalana Roser Corella, con su documental Coge y corre, traslada su cámara hasta Kirguistán, donde explora la vigencia de una antigua tradición ancestral por la que la mitad de las mujeres del país todavía son secuestradas por hombres para convertirlas en sus esposas. En contraposición, el documental El lápiz, la nieve y la hierba nos deja bien cerquita de casa, pues Arturo Méndiz nos habla aquí de la educación unitaria y el futuro de varios pueblos aislados del Pirineo aragonés.

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Fotograma de Coge y corre.

La película galardonada con el Premio del Público será proyectada una segunda vez en el Acto de Clausura del día 14 de abril. Además, dentro de la sección Desde Aragón, se podrán visualizar el cortometraje documental Skeikima (Raquel Larrosa, 2016) y Soukeina, 4400 días de noche (Laura Sipán, 2017), ambos relacionados con la realidad del Sahara Occidental.

A su vez, tendrá lugar un Pase Especial en el que será proyectado el documental Hotel Cambridge, de la brasileña Eliane Caffe, que nos habla de la desgraciada situación de los sin techo en la ciudad de Sao Paulo.

Con todo, la propuesta del centro constituye una gran oportunidad para conocer un puñado de historias necesarias y singulares, que nos pueden ayudar a entender mejor el mundo en el que vivimos, y la importancia de la lucha por los Derechos Humanos de todos y cada uno de sus habitantes.

 

Imagen superior: Logotipo de la XV Muestra de Cine y Derechos Humanos realizado en el Centro Joaquín Roncal.

Álvaro Muñoz Carmona

Colaborador de la Revista Kalós