Las historias del cine moderno son LGTBI+

Desde comienzos de milenio el cine de temática homosexual se ha ido abriendo camino poco a poco y ganando hueco en nuestras pantallas. No obstante antes de todo este boom también se realizaban películas en las que los protagonistas renunciaban a la heteronormatividad como así nos mostraron Visconti, Bertolucci, Pasolini, Fassbinder, Jarman o Almodóvar, nombres, entre muchos otros, que han profundizado en la temática de la homosexualidad desde múltiples y variadas perspectivas.

Determinar cuál fue la primera película gay de la Historia del Cine es difícil. Sin embargo, se pueden citar como los primeros films gay: Lot in Sodom de Webber y Watson del año 1933.  Aun así, una de las primeras escenas de homosexuales registradas por el cine que se conservan, provienen de un ensayo experimental de Thomas Edison allá por los comienzos del cine en 1895, donde se ve a dos hombres bailando juntos mientras otro hombre toca el violín. En las películas comerciales la homosexualidad también se representaba pero de forma humorística,  empleando a los homosexuales para gags cómicos, y de forma muy estereotipada, exagerando el afeminamiento, como ocurre, por ejemplo, en The Florida Enchantament de 1914, o en el film de Chaplin Detrás de la pantalla (1916).

Pero dejamos de lado la historia pasada para centrarnos en la presente. A prácticamente todo el mundo le ha cautivado la cinta de Luca Guadagnino Call me by your name estrenada en todos los circuitos comerciales. No obstante, en muchas ocasiones, olvidamos que hay otras producciones más privadas, más pequeñas, que pasan desapercibidas pero no por ello su valor es menor. A continuación os he preparado un viaje de lo más LGBTesco a través de un puñado de películas que no tienen nada que envidiar a la del italiano.

 

Transamérica, Duncan Tucker (2005)

La transexualidad ha vuelto a estar en boca de todxs por dos razones: en primer lugar por el tremendo éxito que está teniendo Una mujer fantástica (Sebastián Lelio, 2017) y, en segundo lugar, por la reciente polémica con Paco León al ser contratado para hacer un papel transexual cuando él no lo es ¿Por qué no contratar a transexuales para hacer papeles de transexuales? Les dejo el debate a ustedes.

Y, sí, ese es el tema de Transamérica: una persona transexual un día se entera de que dejó a una mujer embarazada antes de someterse a todo el cambio hormonal. Conocerá a su hijo con el que se embarcará en una road movie con toques indies.

Duncan Tucker no cuenta una historia de transexuales, cuenta una historia de personas con sentimientos, tremendamente humana, real, cruda y sin tapujos.

Dos personajes un tanto perdidos, desorientados y faltos de cariño se ven obligados a compartir varios días en la carretera. De esta manera se adentran en un proceso de conocimiento mutuo que oscilará de la desconfianza al amor. Este viaje está salpicado por personajes secundarios variopintos que van amenizando el viaje y poniendo el toque humorístico.

En definitiva, es una inesperada invasión en la sensibilidad del espectador que nos obliga, más que nos invita, a reflexionar sobre el ser o no ser nosotros mismos.

Tráiler de Transamérica

 

Weekend, Andrew Haigh (2011)

Un viernes noche, tras una fiesta en casa con sus amigos, todos heteros, Russell visita un club gay donde a última hora conoce a Glen. Ambos comienzan una relación de fin de semana, pero lo que parecía que iba a ser el rollo de una noche comienza a tener la intensidad de un shock emocional de largo alcance.

Bajo su apariencia de película sencilla Weekend esconde una aguda reflexión sobre los mecanismos del amor, la fugacidad de los sueños y la fortaleza de los sentimientos, que la engrandecen hasta convertirla en una obra digna de elogio.

La absoluta normalización del hecho homosexual, el respeto y la objetividad con que está tratado el tema y una capacidad para trascender sus líneas argumentales hacen de la visión de esta película un interesante ejercicio para todo tipo de público. Supera los clichés más manidos del cine homosexual para convertirse sobre todo en un reflejo de uno seres humanos mucho más ricos de lo acostumbrado en el cine miltante gay.

De visión totalmente recomendada para cualquier tipo de público con sensibilidad e inquietudes. Sin ser una obra maestra se le perdonan sus imperfecciones y alguna salida de tono un poco melodramática, así como una realización en momentos algo rutinaria, por la verdad, respeto y sensibilidad que destila todo el conjunto.

Tráiler de Weekend

 

Laurence Anyways, Xavier Dolan (2012)

Xavier Dolan narra en su tercer largometraje una historia que abarca diez años sobre la imposibilidad del amor en una pareja debido a los inflexibles estándares de la sociedad pero también al daño que se causan a sí mismos sus miembros mientras se fuerzan a permanecer juntos en una situación así: un maestro de literatura y escritor vive una vida de ensueño con su pareja, una asistente de director de cine, todo parece ir de maravilla para ambos hacia 1989 hasta que inesperadamente a él le resulta imposible seguir pretendiendo que todo está bien consigo mismo cuando siempre ha sentido que su auténtico yo es el de una mujer.

Nos embarcamos en un viaje de autonococimiento, no solo para los protagonistas sino también para el círculo que les rodea puesto que esta “nueva faceta” de nuestro protagonista pondrá en jaque al resto. A ello se le suma la excelente puesta en escena la cual ya es una seña de identidad de Dolan.

Lo que este parece decirnos es que ha llegado la hora de derribar tabúes, tal vez consciente de que la sociedad, ahora sí, parece más pertrechada para acercarse a una existencia que, por otro lado, no deja de ser otra cosa que una gran historia de amor, quizás del amor a uno mismo, por encima de todas las cosas, y de todas las personas, por mucho que las queramos.

No sólo trata de identidad sexual, sino de la búsqueda de uno mismo, de la autenticidad, del precio que hay que pagar para no ser uno más del rebaño, encarando los obstáculos, aun a costa de renunciar al amor. Laurence cree en un alma gemela, lucha por estar junto a ella, sin embargo, todo tiene un coste. ¿Triunfará el amor de pareja o prevalecerá el amor a uno mismo? Dilemas actuales en medio de una sociedad contemporánea que esclaviza hasta nuestros sentidos y, por ende, nuestros sentimientos.

Tráiler de Laurence Anyways

 

Un amor de verano, Catherine Corsini (2015)

Si estáis buscando La vida de Adele (Abdellatif Kechiche, 2013), lo siento, este no es vuestro sitio. En su lugar la he sustituido por esta otra película de la misma nacionalidad, menos excesiva. Está claro que aquel film de Kechiche marcó un punto de inflexión del cual empiezan a nacer sus frutos.

Un amor de verano recupera el espíritu liberador y necesario, trasladándonos al París de 1973, a los movimientos feministas y transformadores. Delphine deja atrás su dura vida como campesina en la granja de sus padres y se traslada a la ciudad en busca de independencia económica y real. Allí se cruzará con Carole, una fuerte parisina de 35 años que, junto con su compañero Manuel, lidera varios movimientos pro-mujeres, mostrando un poderío poco frecuente que enamorará a Delphine. Pero un revés del destino la obliga a sacrificarse y regresar a la granja. La distancia que se impone entre ambas es demasiado insoportable, así que Carole decide abandonar todo y trasladarse a la casa materna de la joven para permanecer a su lado. Vivirán en sus propias carnes el sabor de lo prohibido en la Francia más reaccionaria, machista y castiza, donde no hay cabida para los sueños.

La cinta se libera de los estigmas y fluye con normalidad. La relación entre las dos mujeres tiene un latido propio, y antepone la ternura a la pasión desenfrenada. El contenido sexual intenta ser fiel a la realidad, y lo consigue, endulzando los momentos más íntimos entre ambas. Pero lo más importante, sin duda, son esas conversaciones largas y sentidas exhibiendo una historia de amor de manera real, cuidada, hermosa y dolorosa, que rompe contra todos los cánones y todas las normas establecidas.

Uno de los mejores films románticos, frescos y diferentes. Con un componente social importante: el feminismo, la lucha de la mujer, la unión a los padres, la sumisión y la ausencia de libertad. Hablamos de la década de los setenta, pero estos valores todavía son muy necesarios de recordar hoy en día.

Tráiler de Un amor de verano

 

Rara, Pepa San Martín, 2016

La mirada de los demás condiciona nuestra existencia más de lo que – en la mayoría de las ocasiones – somos capaces de reconocer. Queremos dar una imagen de nosotros mismos y nos esforzamos por conseguirlo – seamos conscientes de ello o no – e igual importancia tiene la imagen que creemos o pensamos que los demás tienen o se hacen de nosotros. En esta cinta se habla mucho, pero no siempre se dice todo lo que se piensa ni se expresa con palabras directas y claras lo que bulle en el interior y se quisiera decir pero no se sabe cómo.

Además hay varias historias y diferentes niveles en esta interesante y modesta obra chilena. Por una parte tenemos el retrato de una pre-adolescente que está peleada consigo misma y con su realidad y que busca su lugar en el mundo sin saber muy bien a quién acudir ni como acometer semejante tarea. Por otra parte tenemos el reflejo cotidiano de una pareja de mujeres que conviven y tienen una relación homomarental pero que no son ajenas al entorno que se toma este hecho como una afrenta. Por último tenemos también el soterrado estudio de una separación y la lucha por la custodia de unas hijas que quieren permanecer junto a su madre (y su pareja), pero que acabarán siendo utilizadas como meros peones en un infamante juego de ajedrez.

Tierna, sutil y deliciosa, llena de amor y comprensión hacia sus personajes, con su pertinente y necesaria dosis reivindicativa sin que por ello resulte un panfleto irritante. Quizás le falte algo de ritmo y destreza, pero en general logra despertar la complicidad del espectador que agradece su cuidadosa y mesurada ambivalencia. Lo más acertado, sin duda alguna, es situar la perspectiva de la película en la visión de las dos niñas.

Tráiler de Rara

 

Todas ellas las tenéis disponibles en la plataforma de cine online Filmin. A continuación, para finalizar, os propongo un listado con otras recomendaciones de la misma índole e interés:

Los amores imaginarios, Xavier Dolan (2010)

Tomboy, Céline Sciamma (2011)

52 martes, Sophie Hyde (2013)

Chicos del Este, Robin Campillo (2013)

A primera vista, Daniel Ribeiro (2014)

Pride, Matthew Warchus (201419

Bang Gang: Una historia de amor moderna, Eva Husson (2015)

Viva, Paddy Breathnach (2015)

Bar Bahar. Entre dos mundos, Maysaloun Hamoud (2016)

La doncella, Park Chan-wook (2016)

Moonlight, Barry Jenkins (2016)

La herida, John Trengove (2017)

Seventeen, Monja Art (2017)

 

 

Imagen superior: Fotograma de Un amor de verano.

Pamela Tomás

Redactora de la Revista Kalós