Mismo lenguaje, diferentes códigos, pero influencias mutuas: Semejanzas y diferencias entre el cómic americano de superhéroes y el manga nipón (parte II)

Fan Arte de Batman y Sailormoon. Semejanzas y diferencias entre el cómic americano de superhéroes y el manga nipón

Continuando con el artículo anteriorexisten bastantes más diferencias de códigos entre el cómic norteamericano de superhéroes y el manga. Tal es caso de:

PERSONAJES

Los personajes son siempre uno de los aspectos imprescindibles de cualquier historia, por lo que su buen tratamiento viene a ser muy necesario a la hora de crear tramas. Así pues, la concepción y el desarrollo de éstos se convierte en algo determinante para que la obra final sea de una mayor o menor calidad, sin necesidad de que exista una determinada forma para hacerlo.

-Tratamiento psicológico de los personajes

Los superhéroes y sus compañeros siempre tienen un pasado que condiciona cómo son en el presente del relato. No obstante, todos ellos mantienen una personalidad constante ya sea en títulos de los años cincuenta como de los ochenta, con pocas variaciones. En cambio, en el manga, al tratarse de obras de un mismo artista o pequeños grupos de éstos y especialmente si se trata de una historia de muchos tomos, los protagonistas suelen tener una larga evolución y crecimiento personal desde el inicio hasta el final, llevando a cabo una gran superación personal  (muy típico de los personajes masculinos juveniles del género shônen en Japón). Además, la importancia en las islas niponas del significado de los nombres -que se remonta a la tradición iconográfica que vincula un determinado ideograma con uno o más significados-, hace que en cualquier historia el apelativo de un personaje no sea en absoluto casual, ya que a veces incluso priorizan al mismo por encima de la concepción del argumento.

-Tratamiento físico de los personajes

Físicamente los protagonistas súper poderosos de Norteamérica tienden a ser representados con rasgos y proporciones bastante cercanos a la realidad pues desde el punto de vista occidental se piensa que así se consigue hacer experimentar una mayor sensación de veracidad. Por este motivo, las cosas que más llaman la atención cuando un lector occidental abre un manga son tanto la simplificación (bocas y narices de la cara) como la exageración (detallismo de los ojos grandes o el pelo) de unos rasgos u otros.  Esto se debe a la preferencia japonesa por buscar la máxima expresividad incluso con los mínimos elementos, aunque también subyace su naturaleza abstracta de dibujo, que siendo consciente de que es incapaz de alcanzar el realismo de la fotografía o el cine de imagen real, logra así personajes estéticamente más atractivos.

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Portadas de los cómic The Amazing Spiderman de Stan Lee y Steve Ditko (2010) y Gals! de Mihona Fuji (2002).

Únicamente se haría una excepción bastante lógica y visible en el caso estadounidense cuando los superhéroes masculinos como Thor hacen gala en su diseño anatómico de tamaño aumentado de las extremidades para hacerlas más musculosas. Este hecho también se aprecia en algunos títulos de manga dedicados a las peleas como Dragon Ball. No obstante, en este ejemplo también se atisba como, aun así, en el segundo ejemplo se mantienen rasgos exagerados como el pelo y los ojos propios del manga.

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Viñetas de los cómics Thor, dios del trueno de Stan Lee, Larry Lieber y Jack Kirby (1990) y Dragon Ball de Akira Toriyama (1984).

-La figura de la mujer

Son muchos los estudios dedicados a analizar la evolución de la figura de la mujer a lo largo del arte en general y cada vez más también en la historieta, en la que ha estado estereotipada gran parte de las veces. Haciendo una sucinta valoración muy a grandes rasgos, tanto en el cómic americano como en el manga, la mujer tenía en sus inicios un papel muy secundario, en muchos casos se reducía a ser la novia, la amiga o la madre del protagonista masculino. Afortunadamente esto ha ido cambiando a lo largo de la historia, siendo un hito, por ejemplo, el nacimiento de Wonder Woman (en castellano: Mujer Maravilla) de la mano de William Moulton Marston, que presentaba un personaje femenino totalmente independiente fuerte, inteligente y valeroso.  Sin embargo, bien es cierto que todavía en esos años cuarenta se atisba que su cuerpo y vestimenta estaban todavía, como muchas otras superheroínas posteriores, diseñado para complacer al público masculino.

En Japón fue diferente, e incluso el papel independiente de la mujer fue reconocido antes en el cómic, pues ya estaba valorado a causa de la existencia del género específico del manga femenino, el cual era bastante consumido, algo que no ocurría en EEUU, donde prácticamente la totalidad del tebeo era consumido por varones. Un título paradigmático de este tipo de protagonistas femeninos es Sailor Moon de Naoko Takeuchi (1992), que nos presenta a una chica carismática cuyo cometido es salvar al mundo a la vez que tiene que sacar buenas notas en el instituto, pero que no necesita de ningún hombre que la defendiera.

 

RECURSOS DE ÁNIMO O EXPRESIONES

Como ya se ha mencionado anteriormente, el cómic norteamericano prefiere servirse de un dibujo bastante cercano a la realidad a la hora de representar a sus superhéroes y compañeros, de modo que sus expresiones, más o menos marcadas, van también en esta línea. Destacados son, para evitar esto, los códigos y recursos que utilizan los mangakas para mostrar expresiones de una manera totalmente diferente y poco verosímil pero que acertadamente dan en el clavo a la hora de hacernos llegar justamente el sentimiento o la idea que pretenden expresar con ellos. Entre éstos destacan las gotitas de sudor cuando un personaje se siento avergonzado, las narices sangrantes cuando están ante un estímulo erótico, las cascadas de lágrimas como exageración de tristeza repentina por un pequeño elemento, los nervios palpitantes para mostrar enfado, caras desencajadas, e incluso hay veces que se introducen personajes en versión chibi o SD  en algunas viñetas para explicar algo del guión o aportarle un punto más humorístico.

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Viñetas de los manga Inuyasa de Rumiko Takahashi (1996) y  Fairy Tail de Hiro Mashima (2006).

 

ELEMENTOS NARRATIVOS Y DE SITUACIÓN

Pese a tener ambos estilos el mismo lenguaje y elementos narrativos, éstos varían en función de uno u otro.

En primer lugar, los bocadillos suelen incluir mucho menos texto y los diálogos son más reducidos en el cómic japonés. Además, las cartelas de situación y de pensamiento son prácticamente inexistentes, pues hacen primar el icono sobre la palabra, es decir, el entendimiento sin el texto.  Pese a ello, no hay que olvidar que para expresar sonidos o ruidos sí son muy necesarias las onomatopeyas, que también están escritas en la imagen. Éstas tienen una gran importancia en cualquier tebeo del que se trate, con tipografías muy marcadas dependiendo de qué tipo de sonido se trate. En Japón se escriben en katakana  y son mucho más utilizadas tanto si son diseños muy grandes como pequeños, utilizándose para cualquier sonoridad o incluso para el silencio, pues curiosamente en el vocabulario japonés existen gran cantidad de términos destinados a diferenciar unos sonidos de otros.

En segundo lugar, las líneas cinéticas son una clase de elemento presente en cualquier cómic para expresar movimiento. Aun así, bien es cierto que éstas aparecen mucho más en el manga, pues hacen un uso mucho más intenso que sus compañeros occidentales, llegando a sustituir el fondo de las viñetas y eliminando con su presencia hasta el paisaje de las mismas.

En último lugar cabe hacer referencia a un recurso de estado de ánimo puesto en práctica por los orientales, y es el uso de los fondos para expresar los sentimientos de los personajes. Esto se trata de, por ejemplo, en un momento de mareo de uno de ellos, se les represente con cara afectada sobre un fondo de líneas sinuosas. Otra situación pudiera ser que un instante en el que se quisiera hacer hincapié en las pasiones amorosas, el fondo adquiriera unas tramas pomposas con flores o burbujas.

 

GÉNEROS CARACTERÍSTICOS

En cuanto a los géneros de ambos tipos de historietas, se debe confirmar que temáticamente existen los mismos tipos. No obstante, éstos se clasifican de manera diferente. Mientras que en Occidente en general se dividen por los temas que tratan –en este caso estamos analizando concretamente el de superhéroes estadounidense-, en Japón se clasifican según el público al que van dirigidos.  Así pues, existen mangas para niños pequeños (kodomo), para adolescentes (shônen), chicas jóvenes (shôjo), adultos (seinen)… entre muchas otras variantes de las que surgen numerosos subgéneros.

Aunque en los dos países se han publicado títulos con temática homosexual -incluso dentro del universo de los superhéroes en la última década se están empezando a dar más casos como la sexualidad lésbica de Batwoman-, consideramos oportuno hacer especial referencia a un género exclusivamente dedicado a este tipo de relaciones románticas que sólo se ha cultivado a este nivel en Japón. De hecho, aunque actualmente se haya expandido, se mantiene vinculado al manga. Se trata de un género denominado como yaoi (en el caso de parejas homosexuales masculinas) y/o yuri (femeninas) que han llegado a ser muy populares a nivel de público y especialmente los primeros son muy consumidos por mujeres.

 

INFLUENCIAS, ADAPTACIONES Y RELECTURAS: CAMINOS DE IDA Y VUELTA

Llegados a este punto, es conveniente recalcar que autores americanos y japoneses ya conocen inevitablemente ambos estilos, de modo que a propósito o no, se imitan y adoptan mutuamente alguna o varias de las características del contrario. Tal es el caso de los últimos números de The Batgirl of Burnside de Cameron Stewart, Brenden Fletcher, Babs Tarr y Maris Wicks, traducidos al castellano recientemente, cuyos dibujos –que pese a todo mantienen un claro estilo de cómic norteamericano de superhéroes por antonomasia- denotan cierta influencia manga en ciertos elementos como el diseño de los ojos o algunas perspectivas y composiciones de viñetas. Otro caso, esta vez incurriendo en la influencia de los superhéroes en Japón, sería la saga de  Marvel Disk Wars: The Avengers de Marvel (2014-2015), un título de producción japonesa y con una fuerte estética manga que adapta los personajes de Los Vengadores de la franquicia Marvel.

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Portada de Batgirl od Burnside de Cameron Stewart, Brenden Fletcher, Babs Tarr y Maris Wicks (2015) e imagen promocional de Marvel Disk Wars: The Avengers de Marvel (2014-2015).

Asimismo, también es importante hacer referencia al denominado amerimanga, una palabra que en las últimas décadas se está utilizando para hacer referencia a los mangas publicados en América, como es el caso de Ninja High School de Ben Dunn (1983). De hecho, este fenómeno de imitación total o parcial del manga (dependiendo del autor) suscitado por la creciente fascinación por el Japón contemporáneo que estamos viviendo en pleno siglo XXI y que algunos ya catalogan como neojaponism, se está dando por todo el mundo y denominándose de diferentes maneras: manfra o nouvelle manga en el caso de Francia, OEL (Original English Lenguaje) manga en el caso de mangas cuyos autores son de habla inglesa, o mangañol e iberomanga en el caso español.

En definitiva, cuanto más tiempo pasa, las influencias mutuas se aprecian con mayor intensidad. No obstante, en una gran parte de los casos, cada uno intenta conservar los rasgos que lo hace más único y diferenciado respecto al resto, conservando así una personalidad plena, genuina y totalmente reconocible dentro de toda la producción editorial, la cual está aumentando de manera vertiginosa.

El cómic es un arte secuencial basado en imágenes normalmente acompañado de texto con un lenguaje propio. Sin embargo, ello no implica que, como ocurre en otras disciplinas artísticas, pueda tener diferentes estilos que se distinguen bastante entre sí. Tal es el caso del cómic norteamericano y el nipón, en los que varía su estilo de dibujo, composiciones de viñetas, códigos, recursos, introducción de los textos, sistema de producción, fluidez narrativa…

A día de hoy, debido a la situación histórica en la que nos encontramos -marcada por la globalización, los sistemas capitalistas, el desarrollo de la cultura pulp, el triunfo de la cultura japonesa actual, la existencia de Internet…-, no resulta extraño encontrarse con la influencia mutua que unos y otros estilos de cómic emiten y reciben entre sí. Y es que estamos siendo testigos de un fenómeno en el que éstos están tan definidos que sus rasgos característicos pueden imitarse independientemente de la nacionalidad que tenga su autor, surgiendo así productos híbridos muy interesantes.

 

Imagen superior: Fan Arte de Batman y Sailormoon.

 

PARA SABER MÁS…

– EISNER, W., El cómic y el arte secuencial. Teoría y práctica de la forma de arte más popular del mundo, Barcelona, Norma Editorial, 2007.

– MCLOUD, S., Entender el cómic, Barcelona, Astiberri, 1996.

– MOLINÉ, A., El gran libro de los manga, Barcelona, Glénat, 2002.

– SANTIAGO, J. A., Manga. Del cuadro flotante a la viñeta japonesa, Pontevedra,  Digital Graphic art research, 2010.

– MORENO ACOSTA, A., The ir/relevance of «Japaneseness» in North American OEL manga: On Japanese American artists deploying manga style, Kyoto, Seika University, conferencia del congreso American Studies, 2012. Disponible en el URL: http://www.amstudy.hku.hk/news/graphic2012/files/angelaacosta.pdf (consultada en: 05-03-2017)

– BURROWS, J., “Strong Women In Comics”, en Retrieved, web especializada, 2004. Disponible en el URL: http://home.comcast.net/~brons/Comics/Women3.html. (consultada en: 05-03-2017)

 

Julia Rigual Mur

Redactora de la Revista Kalós