El grupo Azuda 40 vuelve a reunirse

Documentación de la época proveniente de la Fundación Torralba-Fortún. Portada de un panfleto.

Podemos afirmar que en 1972 se planta la primera semilla de lo que en un futuro será Azuda 40 cuando, en una Exposición del Palacio Provincial de Zaragoza, se gesta un incipiente grupo formado solamente por Pascual Blanco, Vicente Dolader, Antonio Fortún y José Luis Lasala y llamado Grupo Intento.

En 1973 se celebraba en el palacio de La Lonja de Zaragoza la VI, y última, edición de la Bienal. Ocho artistas dividieron una superficie, que resultó ser un lienzo, en ocho cuadrantes y cada uno le correspondió a uno de estos artistas para pintar de forma independiente y sin bocetos previos.

Una vez terminado, los ocho cogieron el cuadro y atravesaron la calle Don Jaime para pararse en el Monumento a Goya, a modo de ritual, hasta llegar a la Lonja donde, como he dicho antes, presentaban este trabajo. Fue la única obra conjunta de Natalio Bayo, José Luis Cano, José Luis Lasala, Pascual Blanco, Vicente Dolader, Antonio Fortún, José Ignacio Baqué y Pedro Giralt, o lo que es lo mismo, del grupo Azuda 40 al que el Paraninfo le dedica una exposición monográfica donde, entre otros trabajos, se puede contemplar este.

Azuda 40 está formado por este grupo de artistas aragoneses que surge entre 1972 y 1975 fundado por Antonio Fortún y apoyado desde sus comienzo por Federico Torralba -historiador y crítico zaragozano que destacó no sólo por su labor académica, sino también porque siempre ha mostrado un profundo interés por todos los campos de la cultura-.

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Visión general de la segunda sala donde podemos apreciar obras de Natalio Bayo y Pedro Giralt.

El nombre hace alusión al azud del río Ebro y al Torreón de la Zuda y el número a que todos sus componentes habían nacido en dicha década. Esta unión surge de la motivación de crear un grupo de vanguardia en Aragón que ofreciera al público de la época esa imagen vanguardista y experimental que no solamente se estaba dando en las grandes capitales. Su máxima era no perder las raíces y sus influencias: el Grupo Pórtico –surgido en Zaragoza en 1947 y pionero de la pintura abstracta- y el Grupo Zaragoza –desarrollado entre 1963-1967-.

Realizaron diversas exposiciones colectivas en muchos pueblos y ciudades españolas, entre las que destacan Zaragoza, Monzón, Huesca, Pamplona, Barcelona, Madrid, Sevilla y Valencia.

Estos artistas, gracias a la creación de dicho colectivo, consiguieron abrir el camino a muchos jóvenes artistas aragoneses de la época así como situar a la comunidad autónoma en el mapa artístico para el resto de España.

Para conseguir estas metas, se plantearon la necesidad de colaboración entre las distintas disciplinas artísticas, como la poesía, el teatro, el cine, la música, la fotografía, etc. Por ello podemos ser espectadores de una serie de poemas escritos por cada una las ocho manos.

Podemos observar en dicha muestra el estilo personalísimo de cada uno; el juego de los espacios y el vacío de José Luis Lasala, los collages realizados por José Luis Cano, el protagonismo de la geometría en las obras de Vicente Dolader, el estupendo manejo del acrílico, técnica favorita, en las manos de Antonio Fortún. El surrealismo más expresionista con Pedro Giralt, el homenaje al recuerdo del pasado con Pascual Blanco, el protagonismo de las figuras humanas con Natalio Bayo y, por último, la abstracción, perfectamente estructurada en planos, y combinada con elementos figurativos característica de José Ignacio Baqué Calvo.

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Obra titulada Desde la torre nueva, realizada en conjunto por los miembros de Azuda 40.

Mención aparte merece la obra titulada Desde la Torre Nueva que es el único trabajo realizado en común por los ocho artistas que conforman el grupo. Obra que presentaron, como he dicho anteriormente en la VI Bienal de Zaragoza. No recibieron el primer premio pero sí una Mención de Honor del jurado. En este lienzo se puede apreciar claramente las ocho manos que lo realizaron puesto que a simple vista parece estar perfectamente dividido en varias partes. Destaca por su gran tamaño, sus colores oscuros –solo llama la atención la plasticidad de Antonio Fortún- y sus diferentes figuras y formas propias del carácter personal de cada uno.

El periplo de Azuda 40 concluye en 1975 debido a las diferencias de criterio en torno a su producción artística y a una paulatina falta de interés de los miembros. Pese a esta desaparición lo que nunca se irá es la profunda huella que dejaron todos ellos en el panorama español y, sobre todo, aragonés ya que sus ecos están presentes en la actualidad.

Lo que sí que se va, lamentablemente, es esta exposición a la cual le quedan pocos días en el Paraninfo de Zaragoza por lo que, aprovechen la buena situación del centro, y déjense caer por la misma. No se arrepentirán.

 

Imagen superior: Documentación de la época proveniente de la Fundación Torralba-Fortún. Portada de un panfleto.

Pamela Tomás

Redactora de Revista Kalós