“El sueño de la razón produce monstruos”, o maravillas. La exposición de Goya y Buñuel llega a Zaragoza

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Dice Jean-Claude Carrière: “En una pintura de Velázquez o de Goya, por ejemplo, hay cosas que se ven y cosas que no se ven. Lo invisible es casi tan importante como lo visible. Para Buñuel el cine no es el arte de lo visible sino también de lo invisible”. Y es que si hay algo en lo que coinciden Goya y Buñuel es en su capacidad de sobrepasar la imagen y lograr ir más allá de lo aparentemente apreciable a primera vista.

Ambos fueron capaces de ir más allá del tiempo que les tocó vivir, tiempos muy distintos, ambientes culturales y mentalidades muy distintas, y como consecuencia impulsos creativos diferentes. Sin embargo ahora los encontramos cara a cara en una muestra que no pretende reflejar “unas vidas paralelas ilustradas con múltiples analogías” como han indicado sus comisarios Amparo Martínez y José Ignacio Calvo. Sino que con estas diferencias lo que si se plantea es una exposición como reto mostrando, eso sí, las ideas, actitudes y valores críticos que ambos comparten y que al final convergen en sus creaciones.

Tras pasar por el Museo Lázaro Galdiano, la exposición llega a Zaragoza repartida en dos sedes: Museo de Zaragoza y Museo Goya. Colección Ibercaja-Museo Camón Aznar. Y en ella lo que encontramos son cinco secciones centradas en plasmar estas coincidencias.

La primera de ellas y la más indudable: EL VALOR DE LA CURIOSIDAD. Como grandes observadores, aprovecharon los entornos culturales de sus épocas y se nutrieron bien de ellos. Goya pasaría de crecer en la tradición barroca a llegar a los postulados del neoclasicismo, se relacionaría con destacadas figuras de la Ilustración como Jovellanos y tendría gran admiración por figuras como Velázquez o Rembrandt. Buñuel pasaría de la Ilustración a la Institución Libre de Enseñanza hasta llegar a las vanguardias, entablaría gran amistad con contemporáneos como Lorca y Dalí, y se sentiría atracción por autores, como Sade o Freud, que abarcaban los complejos mecanismos de las pulsiones del ser humano.

Con un afán de exploración y aprendizaje compartido, pero partiendo de puntos diferentes encontramos en su obra además puntos en común que vemos recogidos en la exposición, como EL PRINCIPIO DE LA INCOMODIDAD,  sección en la que podemos ver cómo a través de sus obras, con un gran espíritu crítico, arremetieron y censuraron las malas prácticas del ser humano, dejando claros los desajustes sociales y el absurdo del poder y la guerra. Siempre con una llamada a la reflexión para el espectador sin pretender dar lecciones  morales, porque si en algo coincidían era en la libertad de pensamiento. Lo que nos lleva al siguiente punto en común reflejado en la exposición: SUBVERSIÓN EN LIBERTAD.

Ambos descubrieron que la provocación y la subversión de lo convencional era el mejor ejercicio para plasmar sus pensamientos, pero sobre todo para invitarnos a la reflexión de nuestro entorno. Así se ve en la muestra con ejemplos como la serie de grabados de los Caprichos  de Goya o en películas de Buñuel como Viridiana.

Y finalmente vemos como acaban convergiendo en una idea más, la de ASOMARSE AL INTERIOR.  Y es que el mundo de los sueños y lo irracional les permitiría crear imágenes que reflejaran las pulsiones más puras de nuestro subconsciente. Algo que en el caso de Buñuel se vería muy influenciado por su contacto con la vanguardia y con autores como Einstein, Sade, Freud o Dalí, como mencionábamos anteriormente.

“Goya y Buñuel. Los sueños de la razón” en este caso además se amplía en el Museo Goya. Colección Ibercaja-Museo Camón Aznar centrando una quinta sección en las convergencias más explícitas entre la obra de ambos. CONVERGENCIAS que como vemos derivarían de la aproximación de Buñuel a Goya en 1926. Año en que comenzaría a hondar en la biografía del pintor para escribir un guion con motivo de la conmemoración de su muerte en 1928, pero que no llegó nunca a filmarse. Algo que se repetiría años más tarde con su proyecto pensado para Hollywood de “La duquesa de Alba y Goya (1937)”.

De modo que resulta indudable que tras estos dos proyectos la huella de Goya acabara filtrándose también en la construcción artística de Buñuel. Así lo vemos en los diferentes ejemplos de estas convergencias más explícitas recogidas en la muestra, tanto iconográficas como temáticas.

En su totalidad la muestra recoge tanto pinturas y grabados de Goya como fotogramas y secuencias de Buñuel procedentes de colecciones públicas y privadas como el Museo de Zaragoza, Museo Goya. Colección Ibercaja-Museo Camón Aznar, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Museo Lázaro Galdiano y la Filmoteca Española. Y todo ello está acompañado de documentos, libros y un documental realizado para la ocasión que bien complementan toda esta visión compartida que veníamos comentando.

“Goya y Buñuel. Los sueños de la razón”, una buena ocasión para ver una vez más a estas dos figuras genuinas, en este caso reunidas, hasta el próximo 30 de diciembre. Dos figuras separadas en el tiempo, pero que por el contexto histórico que les tocaría vivir acabarían teniendo ciertos pensamientos y actitudes no muy distantes que terminarían reflejándose en sus obras. Unas obras que todavía hoy consiguen aguijonear nuestras conciencias.

 

 

 

 

Ana Sebastián

Redactora de la Revista Kalós