Primera residente en la Galería Online Kalós: entrevista a Eva Cortés.

eva cortes al cuadrado solidario

¿Cómo empezaste en el mundo de la ilustración? ¿Cuál fue el impulso que te hizo querer dedicarte a ello?

Antes de comenzar en la universidad ya me sentía muy atraída por el dibujo, pero fue en tercero de grado tras un duro curso donde empecé a desarrollar el principio del principio de mi camino en el mundo de la Ilustración.  Mi cabeza se bombardeaba de ideas y motivación y empecé a desarrollar un poco más mis técnicas de producción gráfica: digital, acuarela, grabado… En aquel momento supe que me iba dedicar más al mundo de la imagen. Pero lo que me hizo impulsarme fue cuando comencé a levantar el proyecto Al Cuadrado Solidario, ya que este me obligó a buscarme a mí misma, desde mis inquietudes a mi propio código estético, donde la imagen, como su concepto y mensaje, debía cumplir con su objetivo de manera independiente e impactante y de forma troncal al exponer varias piezas en conjunto. Ello me obligó a aprender el oficio y me resultaba motivante y atractivo.

¿Nos puedes contar sobre tu formación en el Grado de Bellas Artes de la Universidad de Zaragoza en Teruel?

¡Uf! Puedo decir que esos años fueron vitales, ya que me enseñaron a comprender muchos códigos del mundo del arte que jamás me habría planteado. Tuve profesores muy buenos y no tan buenos. Pero a día de hoy me quedo con los que en su día me hicieron sufrir enseñándonos a mí y a mis compañeros conceptos que nos  interesaban poco (porque en ese momento tienes 18 años y solo quieres dibujar tus cosas) y que aun encima eran difíciles de comprender. Pero a día de hoy gracias a ellos concibo la producción artística desde un punto de vista que sin su constante esfuerzo de hacernos reflexionar ahora no trabajaría desde tan adentro de mis ideas y con una base cultural  de antecedentes, que indirecta o directamente son grandes referentes. También he de agradecer que allí conocí a compañeros y amigos geniales y algunos de mis profesores y profesoras actualmente siguen siendo un apoyo importante para mi trabajo. Y con Teruel, que desde fuera te dicen que ahí no hay nada, y al final no sabes cómo explicar a la gente cómo te has acabado enamorando de su vida y sus calles.

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Ilustración de Al Cuadrado Solidario.

Digamos que tienes dos mundos en los que trabajas. Por un lado existe el proyecto Al Cuadrado Solidario, pero por otro lado también trabajas en diseños al margen de esta iniciativa. ¿Cómo combinas ambos proyectos?

Sí, es curioso decirlo pero fue también Al Cuadrado Solidario el que me enseñó la importancia del diseño gráfico para cualquier proyecto, ya que  en su momento me sentí muy limitada y perdida. Por tanto me animé a empezar a formarme en el mundo del diseño, ya que una ilustración trabajada con un buen diseño funcional para su soporte y objetivos hace que esa ilustración tenga la potencia correcta para cumplir con su cometido. Inicialmente sólo quería formarme para no sentirme tan perdida y darle un poco más de sentido a mi trabajo como ilustradora, pero tras meterme en el campo, me di cuenta de que es un constante aprendizaje, el cual no debería tener fin nunca, ya que el diseño gráfico es un mundo muy dinámico con vida propia, que busca siempre la mejor solución gráfica para los objetivos de cada imagen que se crea, y que este se acopla a cada tiempo y tendencia nueva. Así pues, nunca te puedes aburrir.

Cada vez que necesito producir una identidad o transmitir una idea para un encargo ajeno o para mis proyectos personales intento trabajar con un diseño que sea objetivo con esa idea o sensación y que haga resaltar la calidad y el mensaje de la ilustración.

Todavía me queda mucho camino con el diseño gráfico pero ya no concibo trabajar sin tener en cuenta su aplicación, es el lado racional de mi trabajo.

A parte del mundo de la ilustración, también sabemos que fuiste b-girl y que incluso trataste de unir ambos mundos con iniciativas muy interesantes. ¿Has pensado en retomar esta conexión entre arte plástico y artes escénicas?

Sí, y lo cierto es que el baile es algo que actualmente echo muchísimo de menos ya que hace un par de años que no entreno de forma regular. Fue en tercero de grado, con motivo de una asignatura, cuando quise trabajar el mundo plástico con el baile urbano y desarrollé Huella Corpórea, una iniciativa que enfrentaba a bailarines urbanos con la huella de la pintura. Al principio lo desarrollé colectivamente con diferentes bailarines con motivo de ”ZJZ, salimos a las calles” del servicio de voluntariado y juventud, promovido por las casas de juventud de Zaragoza. Fue un éxito, porque era un espectáculo enfocado más en el sentimiento del bailarín con su propio baile que para el público. Pero sin darme cuenta había canalizado a través de esta dinámica ciertas limitaciones que he sentido de manera inconsciente a lo largo de mi adolescencia, cuando estaba inmersa en el mundo del break dance. Amaba bailar, pero inocentemente. Muy pocas veces llegué a sentirme cómoda en los ambientes en los que me movía, el b-boying tenía tal actitud de competición en aquellos años que solo comencé a disfrutar del baile cuando hacíamos corros en noches de fiesta o en determinados entrenamientos con grandes compañeros que tuve el placer de conocer. Cuando añadí a la dinámica la pintura la energía de interacción entre los bailarines era de lo más cómoda y divertida, jamás hubiese pensado que llegaría a compartir momentos así con bailarines de otros estilos. Jugar con el material de la pintura hacía que cada bailarín se desinhibiera para compartir su pasión por el baile y toda esa energía que la pintura reflejaba con cada movimiento. Finalmente hice dos ediciones, la segunda para el evento “Ygualarte”, y si me volviesen a llamar para organizar una tercera edición, no me lo pensaba dos veces con tal de poder repetir aquellas experiencias. La pena es que ya no estoy tan entrenada como antes… jajajaja.

 

¿Quiénes son tus referentes a la hora de trabajar en la ilustración? ¿Tienes algún/a artista fetiche que sigas?

Tengo muchísimos, ¡imposibles de enumerar! Soy fan de las técnicas mixtas y del trabajo de los franceses Koralie y Supakitch; o de la perfección y el dominio de la técnica y composición, como es el trabajo del maestro Escher, rozando las matemáticas más complejas; la estética y poética de Chiara Bautista; dibujantes de cómic cuyas ideas y solución de estas son geniales: Raquel Riba Rossy, Agustina Guerrero, Alfonso Casas o las impactantes composiciones con grandes críticas de Rafael Álvarez; ilustración erótica como la del artista francés que se hace llamar en las redes como Petites Luxures; hasta famosos ilustradores que siguen trabajando en soporte físico y técnicas clásicas, como la conocida Paula Bonet o Albert Solóviev.

Hace un tiempo te desplazaste hasta Grecia para realizar un proyecto con refugiados sirios. Cuéntanos sobre la experiencia, cómo surgió la iniciativa y qué recuerdos tienes de tu estancia en Atenas.

Es imposible resumir bien las experiencias y emociones que viví en aquellos días en Atenas. Cuando comenzamos a trabajar en el proyecto #JustLikeYou de ayuda y concienciación sobre la situación de los refugiados en las puertas de Europa, nos dimos cuenta de que en ese momento trabajar desde España no nos garantizaba que los frutos de nuestro trabajo llegarán a su destino. Creamos una tirada de cinco diseños para tazas, posters, etc., y con el dinero que recogimos decidimos ir personalmente allí y decidir dónde invertir el dinero recolectado con los diseños de #JustLikeYou. Lo gastamos en primeras necesidades, en necesidades de urgencia como jabón de azufre para un brote de sarna, y ayudamos a personas individuales en cubrir necesidades puntuales. Mi compañera de Al Cuadrado Solidario desde los primeros días empezó a hacer terapias, y a mí, tras ayudar en tareas con niños, hacer algún que otro taller de dibujo, etc., me surgió la propuesta de rehabilitar la azotea de un squat muy pequeño llamado Hotel Oniro en el barrio de Exarchia, ya que era de los pocos donde las familias y los niños no disponían de un amplio espacio para hacer actividades o para estar al aire libre. La azotea que tenían era prácticamente una escombrera, pero con esfuerzo y cariño la limpiamos, arreglamos las paredes y, posteriormente, pintamos un mural de colores. La participación de sus inquilinos fue esencial, cuya motivación hizo que ellos se animaran a decorar también otras partes de la fachada de aquel espacio. No podía atender grandes necesidades por no ser ni médica, ni enfermera, ni pertenecer a ningún oficio de esa índole. Pensé que si estás personas fuesen escuchadas mientras miran sus miradas, su mensaje llegaría más lejos, así que en un cuaderno de viaje retraté a personas muy cercanas, dejando constancia del impacto de cada una de sus miradas.

Tal vez yo no era la persona adecuada para socorrer según qué necesidades humanitarias, pero también me sirvió para valorar mi trabajo de dibujante como herramienta de denuncia y reconstrucción.

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Eva en la azotea del Hotel Oniro en Atenas.

Tus ilustraciones tienen un claro carácter reivindicativo. Criticas el sistema patriarcal y la situación de los refugiados sirios. ¿Por qué elegiste estas causas? ¿Contra qué más crees que habría que alzar la voz?

Estas causas van añadiéndose conforme van surgiendo. El feminismo es un tema que tengo muy latente, pero cuando estalló la gran crisis migratoria por el conflicto de Siria y la UE cerró sus puertas se me revolvían las tripas. Pero hay muchísimas temáticas en las que trabajo actualmente, como la inclusión social de personas con diversidad funcional, la educación, la diversidad sexual y de identidad de género y muchos que tengo pendientes como es la ecología.

¿Cómo podemos ayudarte y apoyarte para seguir reclamando una sociedad más justa?

Ayudándome a difundir por las redes de Facebook e Instagram mi trabajo, sobre todo el de Al Cuadrado Solidario, participando en nuestras dinámicas o comprando alguno de nuestros productos para generar ayudas económicas en http://www.alcuadradosolidario.com y, como no, proponiéndonos nuevas ideas, campos de actuación o contando con nuestro apoyo y trabajo si estás involucrado en algún evento u organización que tenga energías para hacer un mundo un poquito más justo y, sobre todo, CONSCIENTE. Con pequeños gestos puedes hacer grandes cambios.

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Ilustración de Eva Cortés.

Como joven ilustradora cuya carrera está empezando, ¿cuáles son tus perspectivas de futuro?

Nadie lo tiene fácil, pero yo no lo voy a poner como imposible. Voy a intentar seguir trabajando todo lo que pueda e intentar mantenerme en un estado de continuo aprendizaje. Nunca sabes dónde puedes acabar, pero aunque solo sea por pasión a mi oficio y a mis ideas voy a seguir exigiéndome cada día un poquito más. No veo el futuro ni negro ni blanco, simplemente es un interrogante. No quiero hacerme expectativas que me exijan poco, pero tampoco voy a construir castillos en el aire. Simplemente seguiré apuntando alto con tal de poder vivir algún día de lo que tanto me gusta.

Finalmente, ¿cómo valorarías el estado de la cultura en Aragón?

En crecimiento, hay mucha cultura y muchísimo potencial, el cual aún se podría explotar muchísimo más. Estos últimos años he estado fuera de la ciudad zaragozana, pero cada vez que he vuelto me he sorprendido positivamente con las iniciativas que se están desarrollando y el gran movimiento que hay entre los productores artísticos. Creo que también tenemos muchísima cultura urbana de forma constante, con sus más y sus menos, y  no es para quejarse, pero sí para seguir incentivándola. No nos quedamos atrás en muchísimos aspectos. Pero también habría que hacerle más eco a la cultura de otras localidades. En Teruel, por ejemplo, se cuecen muy buenos proyectos e iniciativas, tanto musicales, como artísticas y culturales,  que no tienen casi visibilidad; y en Huesca imagino que pasará parecido.

 

Más información sobre Eva Cortés y su trabajo en nuestra Galería Online.

 

 

Imagen superior: Eva Cortés con las manos en la masa.

 

Alejandro M. Sanz 

Redactor de la Revista Kalós