Las artes escénicas inundan Zaragoza. Mientras, nosotros entrevistamos a la actriz Irene Alquézar

entrevista irene alquezar

Ha llegado a Zaragoza la I edición del Festival Internacional ZGZ Escena, que tiene lugar entre el 13 septiembre y el 1 octubre 2017.  A propósito de este importante evento centrado en teatro, danza y circo, entrevistamos a Irene Alquézar, una increíble profesional de las artes escénicas. Nos cuenta los avatares de su profesión multifacética, además de su particular visión del panorama como actriz residente en la capital aragonesa.

 

¿Cómo aterrizaste en el mundo del teatro? Inicialmente no te dedicaste a ello, ¿no es así?

Durante muchísimos años yo estuve pensando que si me dedicaba a algo tenía que ser a actriz porque no sabía hacer otra cosa. Mentira, obviamente. Pero yo hago teatro desde los seis años. Estudié diseño gráfico en Huesca y entonces empecé a trabajar en una empresa de diseño web en la que me pegaba 8 horas al día con un ordenador y en esa empresa no te dejaban hablar con los compañeros. Hablabas con ellos aunque estuvieran a tu lado a través de un messenger interno. Yo me levantaba para hablarle al espejo y dije, no puedo aguantar más. Hasta ese momento había hecho teatro aficionado. Yo me hubiera querido ir a Madrid en su momento, a la RESAD, pero económicamente no me lo podía permitir y entonces decidí estudiar aquí en la Escuela de Teatro de Zaragoza. Y es porque desde nena me había gustado. ¿Por qué? No lo sé. Acabé en esto del teatro por una vocación desde nena inconsciente. Ya en la escuela de teatro empecé a trabajar y desde entonces hasta ahora. Por vocación, pura y dura.

Cuéntanos cómo es tu día a día. ¿Es sencillo cuadrar la agenda entre tantos bolos, ensayos y clases?

No. Si tienes trabajo no, por varias razones. Pocos actores que yo conozca viven exclusivamente de hacer actuaciones. La mayoría de los actores, ya no solo de esta tierra sino a nivel nacional, a no ser que estés en el top diez de trabajar en una serie de televisión, que te salgan películas y tal, la gente sobre todo del teatro necesita hacer talleres, dar cursos, impartir como profesores de teatro. Entonces es difícil porque es verdad que estoy en varias compañías y tengo varios bolos. Eso es la mayor putada para una actriz, porque siempre se dice que es “o la gran sequía o la gran remojá”. Es decir, que hay un mes que lo tienes sin trabajo, y te empiezan a llamar para actuar y parece que el mes solo tiene un día y te coinciden todos en ese día. Entonces es complicado.

¿Mi vida concretamente cómo me la organizo? Va por temporadas. En las temporadas más tranquilas yo dedico las mañanas que tengo más liberadas a ordenador. Yo por ejemplo hasta ahora he estado en dos compañías propias, donde era distribuidora, gestora… tocaba hacer de todo. Cuando ya te estableces y ganas dinero para poder pagar a alguien que te lo haga… pero sino, a día de hoy yo todavía sigo con una de mis compañías llamando a pueblos, llamando a la gestoría para que te cierre altas, haciendo trabajo de mail, mandando, contestando…

Irene Alquézar como María Estuardo en la obra Tudor vs. Estuardo (Una pesadilla de Schiller), dirigida por Maria José Moreno.

Irene Alquézar como María Estuardo en la obra Tudor vs. Estuardo (Una pesadilla de Schiller), dirigida por Maria José Moreno.

Yo este año empezaba mi jornada laboral a las ocho de la mañana y terminaba sin parar, hilando una cosa con otra, a las diez de la noche. Y sobre todo es complicado porque no puedes hacer una sola cosa. Entonces varías y tienes que hacer encajes de bolillos. Por ejemplo el último montaje que he hecho, que ha sido María Estuardo de Schiller, con las agendas de los cuatro compañeros, la directora y los dos actores, solamente podíamos ensayar de 15:30 a 17:30. Ese horario que dices: ¿hola? si ahí es para comer, dormir la siesta… Pero un compañero trabajaba por las mañanas y la compañera trabajaba por las tardes. Yo iba unos días por las mañanas, otros por las tardes. Entonces es muy complicado, pero es muy agradecido que tengas que cuadrar la agenda porque eso quiere decir que tienes trabajo.

Luego por las tardes doy clase, ahora doy en el Pedro de Luna, que llevo ya cinco años, y con el proyecto que empecé el año pasado con Pato, una compañera mía, que es un taller de teatro musical. Y este año igual vuelvo a La Almozara, que me han llamado. Es mi día a día, un caos.

¿Cuáles son las sombras de tu profesión?

Yo no he vivido muchas sombras. De primera persona no puedo decir. Supongo que en este momento que vivimos todos, tan complicado y competitivo, a mí no me ha pasado, porque ha pasado a mis espaldas, pero no me he girado a mirarlo, pero cuando dan poco trabajo y hay tantos trabajadores a veces la envidia… es fea. Y existe. No sé hasta qué punto es envidia hacia el otro, o más bien la imposibilidad de uno mismo de decir, “joder qué tengo que hacer”. O si yo he hecho y ahora no. Qué ha pasado, ¿no? Entonces es un poco ingrata en ese sentido.

Otra sombra es que está muy mal pagado. Hay gente que dice “pero si es lo que te gusta”. Sí, pero es mi profesión. Hay muchísima gente que lo valora, pero todavía sigues escuchando comentarios de este tipo. Que me lo pase bien es una cosa, que yo trabaje de mi mayor hobbie es otra, que no valores cuánto cuesta esto… También dice gente “¡Alaaa! ¿Esto ganas cuando haces una actuación?” La gente ve un resultado pero para llegar a ese resultado hay un proceso que la mayoría de las veces con cómo está el mercado no pagan o pagan muy mal, y te lo tienes que cobrar en los bolos. Es que es la única manera de sobrevivir.

Luego esto ya es una cosa mía, de los actores del teatro. En este país, si no sales en la televisión, no eres actriz. Vas a un sitio, rellenas unos documentos y te piden unos datos. Y cuando digo actriz, dicen: “¿Actriz? Ah, no te conozco”. Muchas de la sombras vienen de uno mismo. Mi trabajo es una exposición al público que te va a juzgar, va a hablar de ti sin conocerte, por lo que ve, y tiene que ser así, pero a veces si no lo sabes gestionar es duro.

¿Zaragoza es una buena ciudad para vivir si te quieres dedicar al teatro?

No. Es muy difícil. Yo creo que no es una buena ciudad si te quieres dedicar al teatro. Podría serlo, porque es verdad que siempre se dice que Zaragoza es un lugar para muchas compañías que vienen de fuera a probar si funciona aquí… Es muy exigente el público. Pero no es una ciudad para vivir del teatro, y yo vivo del teatro. Conozco mucha gente que vive del teatro pero es una supervivencia pura y dura. Es hacer mil cosas. Mira, por ejemplo, este verano yo he tenido muy poco trabajo. He tenido seis bolos, cada uno de una cosa distinta. Y eso es muy poquito.

No, no es una ciudad para vivir del teatro. Ni del teatro, ni del audiovisual. Aquí, en Aragón, audiovisual hay pero lógicamente no tiene las dimensiones para poder vivir de ello, ni actores, ni directores, ni guionistas.

Y del teatro cero pelotero. Que supongo que todas las ciudades son difíciles. Quiero decir, ¿Madrid? Es muy complicado vivir allí porque hay mucha demanda pero mucha oferta. Aquí tenemos una cosa buena, y es que tenemos dos teatros públicos, aunque hay más teatros, que tienes acceso muy bueno a ellos para poder actuar y una parte proporcional de la taquilla, o del caché que se te pague, mínimo. En Madrid no hay teatro que no se te lleve menos del 40%, que entre el 21%, lo que te gastes en publicidad… no ganas una mierda. Es difícil vivir del teatro en general, y en Zaragoza es un parque temático.

Irene Alquézar actuando en el Teatro Principal con la obra Yo soy Coco, de Actrices para la escena.

Irene Alquézar actuando en el Teatro Principal con la obra Yo soy Coco, de Actrices para la escena.

¿Qué opinas de la oferta teatral que se encuentra el público local? ¿A qué lugar de Zaragoza recomendarías acudir si un curioso del teatro te pide consejo?

Respecto a lo primero, ha habido muy buena oferta en Zaragoza. No solo de compañías de Zaragoza jóvenes o veteranas, sino que ha venido de fuera. En este último año y medio, más o menos, desde mi punto de vista personal, han cambiado de gerente del teatro, se ha organizado por ejemplo un festival, el Zaragoza Escena, que me parece una pasada. Se están trayendo productos que si no fuera a través de estos festivales no llegarían aquí. Creo que a Zaragoza le falta ver teatro de fuera. Es una cosa que somos mucho de, y es lógico, lo respeto, y lo puedo entender y defender, pero es: “lo nuestro y lo de nuestra tierra”, que es un poquito cazurro, o provinciano. Porque lo de tu tierra está muy bien, hay que apoyarlo, y yo soy de la tierra y voy a trabajar en eso, pero no puedes cerrar tu cabeza. Y al público también hay que hacerle entender eso. Fuera se hacen cosas extraordinarias y, el Teatro Principal y el Teatro del Mercado, sobre todo el primero, ha traído este año para mi gusto unas obras…muy, muy buenas.

Y si tuviera que recomendar a alguien un teatro… Yo creo que el Teatro Principal para alguien que viene de fuera es un teatro muy bonito para ver. Pero a mí, es verdad que como actriz el Teatro Principal es impresionante, pero el Teatro del Mercado…. Me parece un teatro muy bonito no por la belleza que tiene  en su decoración, pero que tiene mucho encanto porque el actor está muy cerca del público. Entonces se suelen generar unas sinergias muy chulas. Es una pena que no sea más conocido. Además tiene una programación que no tiene tanto cartel como la del Teatro Principal, pero es muy buena y van muchas compañías de Aragón.

Como comentabas, está dando comienzo la I Edición del Festival de Internacional de Artes Escénicas ZGZ Escena. ¿Qué te parece esta iniciativa y qué destacarías de la programación?

Como propuesta me parece maravillosa. Zaragoza es una ciudad muy grande, con muchos profesionales, y no tenía un festival. Huesca es mucho más pequeña y tiene una Feria Internacional desde hace ya unos años. Aparte de los teatros, esto lo iniciaron dos asociaciones, ARES y ASEMTAR, que está formado por las empresas más grandes de Aragón de toda la vida – Teatro Arbolé, Teatro de la Estación…–  y el Patronato del Ayuntamiento.

Y como recomendaciones… Ayer estuve viendo un espectáculo en el Antiguo Reformatorio de Valdefierro. Circle of Trust se llama, que son unos chicos de aquí que bailan break y hacen espectáculo. Está muy chulo porque también está siendo ahora el Festival Asalto y ellos están en los dos.

A mí me han recomendado Vangelo, el último espectáculo del Festival, que es en el Teatro Principal. Luego la compañía catalana Señor Serrano, que hace espectáculos diferentes en el Teatro del Mercado. Y luego, a mí que me gusta el tema de cuerpo, no solo el teatro, una compañía de circo de Zaragoza que se llama D’Click y hacen circo teatralizado. Hacen sobre todo palo chino, que a mí me parecen preciosos, y hacen un espectáculo que se llama Isla. Yo voy a ir a ver esos.

Además de trabajar como actriz de teatro tienes una o varias “patas” en otras áreas como la danza. ¿Cómo ha sido tu contacto con esta disciplina?

Yo empecé a hacer danza teatro cuando estaba en segundo de la Escuela de Teatro con Ana Continente. Me moló mucho. Y en la danza teatro mi profesora Ana Contiente lo llevaba todo mucho con el contact, otro tipo de danza, y era muy guay.  Ayer viendo el espectáculo de Circle of Trust, había uno de los chicos que era más de danza contemporánea. A mí me encanta el baile general, pero ayer viéndolo pensaba “me gusta que me cuenten algo”. La danza clásica me parece bonita pero necesito que, como en teatro, me cuenten algo.

Dejé de bailar porque no me da la vida, pero sí, me gustaba mucho la danza. Hice un espectáculo con Ana Continente llamado Esperando en Olot, que era una adaptación Esperando a Godot y era todo de danza teatralizada. Hace mucho que no hago danza como tal, pero baile sí.

El pasado 14 de septiembre se emitió en Cuatro Grupo 2 Homicidios, una serie de televisión donde has actuado, que versa sobre crímenes que tuvieron lugar en Aragón. Cuéntanos cómo ha sido tu experiencia.

Muy guay, sí. Era la primera vez que hacía tele y era muy diferente a lo que estoy acostumbrada. A veces te preguntan: “¿Qué te gusta más, el cine, la tele o el teatro?” pero son técnicas diferentes, no tienen nada que ver. Es verdad que a día de hoy me gusta mucho el teatro pero me gusta cuando he hecho cine y teatro. En el cine y en las series siempre se dice que al actor le pagan por esperar, y esa fue mi sensación. El equipo es maravilloso y es genial que un equipo íntegramente aragonés haya llegado a hacer un programa que se emite en Cuatro. Yo por ejemplo grababa de una pitonisa que trabajaba en la radio. El estudio de radio en el que nos tocó grabar era muy pequeño, luego lo montas y parece que hablo con alguien, pero yo no hablo con nadie, y mi partenaire no estaba ahí entonces, estaba la script escondida debajo de la mesa dándome en los pies porque tenía que medir el tiempo de respuesta del interlocutor.

Irene Alquézar actuando en Caídos del cielo, de Teatro Luna de Arena de Zaragoza y Teatro del Alma de Madrid.

Irene Alquézar actuando en Caídos del cielo, de Teatro Luna de Arena de Zaragoza y Teatro del Alma de Madrid.

Este mes se está rodando entre Aragón y Londres la comedia Miau donde también actúas. ¿Cómo ha sido? ¿Has trabajado también en cortos?

Sí, con Max Campos, ayudante de dirección de Grupo 2 Homicidios hice un corto, Descubriendo a Mosén Bruno, que lo grabamos en el Pirineo aragonés, en Saravillo. Yo era tenía el papel secundario y el protagonista era Jesse Johnson, hijo de John Johnson. Fue una semana muy intensa y extraordinaria porque lo guay que tienen los cortometrajes es que es gente, aunque sea con dinero y profesional ,¿eh? Es gente que tiene muchas ganas de hacer eso, que tiene muy poco tiempo, con muy poco presupuesto, y que todos y cada uno en su papel da el 100%, que es la única forma que salga adelante. Luego he hecho cortometrajes más chiquititos, y siempre es la sensación es que todo va muy rápido.

Y ahora es la primera vez que con un personaje secundario, pero de reparto un poco, porque los protagonistas son cinco y los demás somos todos episódicos de la película, pero voy a hacer una peli con Ignacio Estaregui y tengo un día de rodaje solo, pero muy guay. Tengo muchas ganas. Porque además  comparto escena con José Luis Gil, que me han hablado maravillas de él como persona y actor, y me apetece mucho.

Luego para noviembre igual también, dependiendo de fechas, otra peli que va a rodar también aquí Carlos Val, que fue mi director cuando presenté los Premios Simón. Estoy en Planeta 5000, entre la parte técnica y la parte artística con un papel secundario. De momento es todo secundario, no me importa, de verdad. Disfruto más porque estoy muy relajada. Tener el papel protagonista conlleva una responsabilidad… Tengo poca experiencia en el tema audiovisual, pero me siento cómoda. No me impresiona la cámara ni nada.

Un proyecto en el que has participado como actriz y ha tenido una buenísima acogida ha sido el Microteatro en una casa. ¿Cómo funciona?

Lo organiza la compañía Microteatro en casa, pero el cabeza que lo lleva es Javier Guzmán, que es uno de los pelis protas de Grupo 2 Homicidios. Él oyó que en Argentina se estaba haciendo. La gente lo confunde y alguna vez nos han llamado preguntando “¿pero esto qué es, teatro que vienes a mi casa?” No, esto es teatro, que desde hace dos años está de moda, que hasta ahora lo que se hacía es un espacio con distintas salas donde la gente va a ver diferentes escenas de microteatro. Aquí, se sigue manteniendo como Microteatro en casa, el público es más reducido, más o menos 15 personas como mucho, dependiendo del tamaño de la casa. Nosotros lo que hacemos es citar en un sitio a los que han reservado por mail. La persona que va a ver microteatro no sabe ni qué va a ver, sólo sabe el título de la obra, ni dónde va a ir. La casa a la que va a ir es un secreto por varias razones: por mantener el secreto de la casa y por mantener el anonimato del dueño de la casa. Es algo que nunca se dice, ya que son casas prestadas que la gente deja, pero tienen que ser casas con encanto, con algo de particular belleza. La gente que entra lo primero que hace es decir “Alaaa qué bonita”. Y entonces lo que se suele hacer en diferentes espacios de la casa –sea en la cocina, en el salón, en un cuarto, en un baño…– se hacen las escenas.

Las primeras cuatro ediciones creo que han sido textos más dramáticos en los que podía suceder la escena como estamos tú y yo sentadas aquí en la mesa y el público está alrededor, por lo cual tienes a alguien que te está hablando a la oreja. Es muy íntimo por eso mismo. Yo recuerdo la primera que hice dramática, que la mía eran unos textos de Raymond Chandler, que es realismo sucio americano, y entonces son textos muy duros, un poco obscenos algunos de ellos. Mi escena era una pareja en la que él maltrataba verbalmente a la mujer, a mí.  Yo recuerdo la tensión que se genera en el público. Es muy bruto. Porque claro, al ser un espacio tan pequeño, una casa desconocida… Mucha gente nos ha dicho que es una sensación como de voyeur, de estar asaltando la privacidad de alguien.

Luego, la penúltima edición que hicimos era comedia y también es guay porque a la gente, aunque le haga gracia, le da apuro reírse porque son siempre escenas muy naturalistas, muy cotidianas, no existe la teatralización como se puede entender… se aprovecha y se juega con el espacio. Yo por ejemplo en esta, en un momento, tenía que pasar del salón a la cocina y me chocaba con la gente. Para el actor es una experiencia muy diferente a todas, y tienes que tener un grado de concentración tremendo porque la gente se está riendo al lado. En mi caso era mi personaje el que se enfadaba porque mi compañero era el que daba cera y producía el chiste, y era complicado.

Irene Alquézar durante la entrevista.

La actriz Irene Alquézar explicándose durante la entrevista.

Y luego, la última edición que hemos hecho hasta la fecha, sigue siendo Microteatro en casa pero no es microteatro. La última propuesta de la compañía ha sido una obra de teatro completa, que ha sido Un dios salvaje, que se ha llevado al cine, al teatro… Lo guay es que lo hicimos en una casa que tenía un salón bastante grande donde cabían 25 personas y estaban alrededor con la mesa en medio, que era donde sucedía todo. Como actor tienes que controlar que tienes público delante, detrás… físicamente tienes que saber que estás rodeado de gente, y es otra forma muy curiosa. Esa obra funcionó muy muy bien.

Ahora el microteatro está un poquito parado, en descanso por razones profesionales de cada uno, estamos en otros picos y es difícil quedar, y porque esta última edición de Un dios salvaje la vamos a llevar al Teatro Principal, pero queremos mantener que sea microteatro, para lo cual se representará encima del escenario público y actores.

Es una experiencia que todo el mundo que ha venido al Microteatro en casa ha salido fascinada, es una experiencia muy diferente a ir a ver teatro. Es como asaltar una casa ajena, que es algo que gusta mucho, y luego por cómo se crea

¿Cuál sería la obra teatral donde más has disfrutado? ¿Qué proyectos nuevos tienes en mente?

La casa de Bernarda Alba. Por varias razones. Una fue porque fue una alegría que me llamara el director para trabajar. Porque yo conocía a Lorca obviamente, lo había leído, y no tiene nada que ver leer con representar, pero me empapé de Lorca por mi director, que en paz descanse. Murió a principios de junio Santiago Meléndez, de una corta enfermedad. Era un amante del teatro y de Lorca. Era un actor espectacular y un director impresionante. Y porque él fue el que consiguió reunir a doce mujeres, compañeras extraordinarias como personas y actrices. Se creó una sinergia entre todas maravillosa y, como trabajo actoral, todas y cada una de nosotras evolucionamos una barbaridad. De cómo empezamos a cómo nos llevó a cada una… Él tienía tan claro lo que quería que te dejaba que fueses. Te dirigía, pero luego te dejaba que investigases y buscases. Y para mí ha sido maravilloso.

También es la primera vez que con una obra de teatro salía fuera de Zaragoza. El año pasado estuvimos un mes en Madrid en el Teatro Fernán Gómez y fue una experiencia… ¡Ah, maravillosa! Hacer una obra de martes a domingo todos los días hace que la obra crezca de una forma espectacular. Y luego entre nosotras se creó… Que a veces dicen: “¡Uy entre mujeres, qué horror!” Y entre hombres, y según la persona, porque aquí éramos doce mujeres y no ha habido ni una sola mala palabra, al revés. Todas, junto con el director y productores, remábamos hacia un mismo lado.

Yo tenía un papel muy pequeñito, que es Amelia, la hermana a la que se le da menos importancia. Con Santiago Melendez y con mi trabajo creamos una Amelia… Mira, en Madrid hubo una semana que hicimos matinales y casi todos los días eran todo chavales y luego había coloquio. Y en una ocasión un cole en el que se estaban leyendo Lorca, La casa de Bernarda Alba, hubo una chica que me dijo, “me habéis gustado todos mucho, pero me ha gustado mucho la actriz con el personaje de Amelia, porque tú te lees el texto de Lorca y Amelia parece que no tiene personalidad”.

En nuestra propuesta de La casa de Bernarda Alba todas y cada una de las mujeres que vivían en esa casa tenían importancia. Yo de texto igual tengo 25 intervenciones en toda la obra. Pero para mi director, Amelia no era una hermana más, y decía: “Si Federico García Lorca ha escrito una hermana mediana que se llama Amelia, es por algo. Por algo la ha puesto ahí. Entonces no vamos a pasarla por alto”. Lo mismo pasa con la criada, que en muchas propuestas la eliminan. Es un personaje importantísimo en la obra, que es la que va chivando a la Poncia… Y eso es labor de las actrices como trabajo, pero de propuesta del director.

Y luego en Madrid, al hacerlo tanto… Llegaba un momento que de cara al público… pero de puertas para dentro era una comedia. Nosotras nos puteábamos y nos hacíamos muchas risas.

Cartel de la obra Agustina de Aragón, la mujer cañón de la Escuela Cómica Suicida, obra protagonizada por Irene Alquézar.

Cartel de la obra Agustina de Aragón, la mujer cañón, de la Escuela Cómica Suicida, obra protagonizada por Irene Alquézar.

Para finalizar, ¿cuál sería tu valoración del panorama cultural en general por Aragón?

Por parte de los artistas muy bueno, de buena calidad; y por parte de las instituciones en los últimos años se han puesto las pilas en apoyar, pero aún necesitamos más apoyos institucionales, económicos, etc.  Que los tenemos, pero no es suficiente. Y eso que en los últimos años ha mejorado mucho porque hay una comunicación más directa y eso es un paso muy grande. Se han cambiado muchas políticas de cultura, porque se ha acercado más la parte política e institucional a los trabajadores, pero aun con todo necesitaríamos más apoyo.

En cuanto a los artistas hay gente con mucho talento que como no se espabilen… Mucha gente se está yendo y se están perdiendo talentos de la tierra. Es muy triste que parece que tienes que triunfar fuera para volar aquí, y esto siempre se ha dicho, pero as así. Y luego decir, “¡es aragonés!” Lo ha sido siempre coño, lo ha sido siempre. Eso es lo que pienso.

 

Fotografía superior: La Casa de Bernarda Alba, de Factory Producciones, con Irene Alquézar en el papel de Amelia.

Raquel Monteagudo Jimeno

Redactora de la Revista Kalós

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