Entrevista a Jorge Gonzalvo. ATRAPAVIENTOS

Atrapavientos

En esta ocasión entrevistamos a la Asociación Atrapavientos. Su equipo, desde un compromiso y voluntad firmes con su trabajo vienen desarrollando números talleres y actividades destinadas al fomento de la lectura en general y la literatura infantil y juvenil en particular.   Su principal método es motivar e incentivar la escritura y creación literaria acercándolos así también a la lectura. Hablamos con Jorge Gonzalvo coordinador de esta asociación cuyas propuestas enormemente creativas –Cuentos al viento, Plantadores de historias o Libros que importan- han llamado la atención en multitud de territorios y entidades fuera de nuestra comunidad.  

 

Hola Jorge, ¿Cuál es la magia de la literatura?  

La literatura te permite vivir otros mundos, ponerte en la piel y en los zapatos de otra persona, viajar sin moverte del sitio; te permite, también, vivir todo eso como lector o como autor, como emisor o como receptor.

¿Y de la literatura Infantil y Juvenil?  

Siempre defendemos algo que dice Bernardo Atxaga con respecto a la Literatura Infantil y Juvenil: lo importante es el nombre (literatura) y no el apellido (infantil y juvenil). Lo importante es que sea buena literatura, sin más, y que atrape y acompañe  al lector desde sus primeros años la mayor parte del tiempo. Es igual de importante ganar lectores jóvenes como adultos. La magia de la literatura infantil y juvenil se produce cuando gana nuevos lectores.

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Jorge en Libros que Importan

Libros que Importan ha supuesto un hito en cuanto a participación ciudadana en actividades relacionadas con la literatura. ¿Es fácil convencer a 100 personalidades para que se tomen el tiempo de participar en el evento?

Es muy fácil porque ya intuimos, normalmente, a qué puerta llamar. Es decir, claro que hay personajes que no se prestan a participar, o que ni siquiera contestan, hay que entenderlo también; y es muy respetable, pero todos los que se suman a la iniciativa lo hacen desde el entusiasmo y el amor por la literatura y  lo hacen de una manera tan generosa que nos emociona.

Pero también queremos decir que para nosotros todos los participantes “importan”, cada una de las 2000 personas que han participado en cada edición importa, y no queremos establecer ningún tipo de diferencia entre unos y otros. Los 100 personajes nos ayudan a conseguir que tengamos un buen número de libros desde el primer momento y, por qué no, a darle más visibilidad a la iniciativa. Pero Libros que Importan no tendría razón de ser sino fuera porque se han volcado miles de personas en las dos ediciones que llevamos hasta ahora.

También pasa por reconocer la labor de editoriales muy interesantes, así como ese labor algo más secreta que se realiza en colegios, institutos y bibliotecas que permite que el mundo de la creación y el de la educación se retroalimenten.

¿Podrías decirme alguien que, por cualquier motivo, te sorprendiera su elección?

Sí, claro. Hay muchos motivos muy especiales.

Te cuento algunos: Jesús, por ejemplo, 60 años, de Zaragoza. Leyó Ana Karenina de Tolstói porque se lo regaló su mujer y lo devoró durante su embarazo. Violeta, 54 años, Zaragoza; no puede dejar de pensar en Cien años de soledad porque fue el libro que le regaló el nombre a su hija. Marimar, 47 años, Zaragoza; salvó de la mudanza El círculo mágico de Katherine Neville. Sólo pudo escoger unos pocos libros y ese fue uno de los rescatados. Mónica, 45 años, Zaragoza. A ella le importa mucho El lazarillo de Tormes porque se lo leía su madre. Pablo, 21 años, de Zaragoza; piensa que una casa sin libros no es realmente un hogar, y para él, Hombres buenos de Arturo Pérez-Reverte importa porque fue el primer libro que entró en su casa cuando vino a Zaragoza. Ester, 41 años, de Lécera. La princesa descalza de Idelfonso Falcones porque es uno de los últimos libros que leyó su padre. Javier, 43 años, de Zaragoza; también cuenta sus propias historias, y Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza es uno de sus libros que importan porque lo leyó en el viaje en autobús a Zaragoza para empezar la universidad. Susana, 42 años, de Zaragoza. Un milagro en equilibrio de Lucía Etxevarría. Es el libro que leyó durante el embarazo de su hija. Montse, 56 años, de Zaragoza; La catedral del mar de Idelfonso Falcones fue un libro de cambios importantes en su vida, supuso la transición entre la tinta y el braille después de perder la vista. Y Federico, 71 años, de Zaragoza; queremos tanto a Federico porque trajo Guillermo el conquistador de Richmal Crompton. Fue su primer libro. Y le costó mucho desprenderse de él pero pensó que la iniciativa merecía la pena.

Existe un detalle maravilloso, el de numerosas familias que acuden juntas a intercambiar cada uno de los miembros un libro. No sé si es la mejor campaña de fomento de la lectura, pero desde luego es ilusionante.

Lo que ha sucedido con las familias en las dos ediciones de Libros que Importan es algo maravilloso y que no teníamos previsto. Acudían familias enteras y cada uno de ellos aportaba un libro, incluso en algunos casos, todos habían leído todos los libros. Esto sucedió con familiares de diferentes generaciones, también con niños muy pequeños, primeros lectores, que acudían con una ilusión tremenda para comprobar qué libro les había tocado.

¿Cómo has disfrutado tú de la lectura?

Siempre cuento que de muy niño me quedé miope porque leía libros por la noche, bajo las sábanas y ayudado por la luz de una linterna. Mis padres me pillaron más de una vez leyendo, pero recuerdo que las broncas eran muy cariñosas, como si en el fondo les gustase que cometiese esa pequeña locura. Recuerdo que mi padre leía en la cama, leía cómics, las aventuras de Asterix y Obelix, o Lucky Luke. También le encantaba Mafalda. Yo me aficioné a la lectura muy pronto, enseguida descubrí esos otros mundos que surgían entre las páginas de un libro.

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 Libros que Importan en la Plaza del Pilar

¿Por qué nos cuesta tanto a los españoles la lectura? ¿Es cultural?  ¿Es político?

No estamos muy de acuerdo con eso. Quiero decir que siempre que se nos hace una pregunta de este tipo nos gusta mirar el vaso medio lleno y no medio vacío.

Lo que hemos descubierto después de estos 8 años de animación a la lectoescritura es que hay muchos jóvenes que leen mucho y que leen muy bien. Vemos ejemplos de este tipo todas las semanas, por ejemplo entre nuestras adolescentes que forman parte del Laboratorio de Jóvenes Novelistas, o en los talleres que desarrollamos para Caixaforum en Zaragoza.

Creemos que es peligroso generalizar a pesar del resultado de los estudios que dicen que en España se lee poco. En cualquier caso, claro que en parte es cultural, y aquí sumamos todos: colegios, institutos, bibliotecas, familias, mediadores, gestores culturales, medios de comunicación, asociaciones y organizaciones como la nuestra y, claro, también las medidas adoptadas desde los organismos públicos. Ahora se publica más que nunca y, posiblemente, también mejor que nunca. Pero creo que es peligroso, y aquí me permito ser un poco contradictorio, responsabilizar por completo a los agentes externos. El fomento de la lectura es una batalla diaria que se establece en pequeños territorios. Se puede hacer mucho desde las escuelas, las bibliotecas y las familias.

Y también es importante darse cuenta de que nunca es tarde para comenzar a leer o ganar nuevos lectores. Nuestra visión, en ese aspecto, siempre va a ser positiva aunque nos gusta señalar que nuestro sistema educativo (recordemos que los sistemas educativos europeos proceden del régimen prusiano) tiene un claro defecto y es que se centra, sobre todo, en el fomento a la lectura; pero hay otras herramientas que permiten ganar lectores como, por ejemplo, la escritura creativa. Esa es la línea en la que trabajamos desde Atrapavientos: fomentamos la lectura desde la escritura.

Recientemente has dicho que “Aragón vive, sin duda, el mejor momento con respecto a la literatura infantil y juvenil desde hace ya más de una década”.   ¿Por qué lo dices?

Sólo hay que mirar alrededor y darse cuenta de que aquí pasa algo grande desde hace mucho tiempo. Nosotros viajamos mucho, por todo el país, y siempre nos preguntan: ¿qué pasa en Zaragoza? ¿Qué pasa en Aragón? Nuestros autores, y cuando digo autores me refiero a ilustradores y escritores, han sido reconocidos fuera y dentro de nuestras fronteras, han obtenido los premios más importantes de literatura infantil y juvenil y han publicado un sinfín de títulos de mucha calidad.

La lista es interminable. Elisa Arguilé, David Guirao, Alberto Gamón, Fernando Lalana, Ana Alcolea, Daniel Nesquens, David Lozano, Begoña Oro; y tantas y tantos que me dejo, y que me perdonen, es un claro ejemplo.

Y esa buena forma de la literatura infantil y juvenil en Aragón

¿Están las instituciones a la altura del momento en sus políticas públicas?  

La respuesta, me temo, es la de siempre. A veces es una pena porque es un tema de estrategia electoral: el asesor de turno le cuenta al político de turno que en un momento determinado toca invertir en cultura y entonces se hace. Se crean nuevos proyectos culturales que duran lo que dura un gobierno municipal o autonómico y después desaparecen.

La cultura, el fomento a la lectoescritura, la educación; son derechos indiscutibles que tenemos los ciudadanos y que deberían prevalecer al margen de un ideario político. Por ejemplo, en estos momentos, Zaragoza es una ciudad que apuesta por la cultura en todas sus vertientes y se nota en las políticas que se despliegan. Muchas de las campañas de fomento a la lectura más interesantes de estos últimos años han nacido en Zaragoza y han sido apoyadas por el ayuntamiento fruto del resultado de una mesa de trabajo compuesta por todas las patas de la mesa. Pero aquí hay que hacer una reflexión crítica: los agentes culturales y las organizaciones que fomentan este tipo de actividades no deberían tener ideología política; la cultura o la educación no deberían ser prioridad en unos programas electorales sí y en otros no, sino en todos los casos, sea cual sea el color de las ideas que se defienden.

Desde luego las acciones de colectivos ciudadanos son importantísimas en este y todos los ámbitos. ¿Cuál es la decisión que os llevó a fundar Atrapavientos?  

Atrapavientos nace del deseo de especializarnos en el fomento de la lectura para los más jóvenes. Tenemos la suerte de ser aragoneses y vivir en una comunidad donde el talento de nuestros autores y editores es algo evidente.

Veníamos de experiencias de largo recorrido como profesores de escritura creativa y como editores. Pero siempre tuvimos claro que no existía una plataforma educativa online ni presencial, al menos en nuestra comunidad, especializada exclusivamente en literatura para los más chicos.

No sólo queríamos formar a los niños y los jóvenes para que desarrollasen su creatividad literaria, sino que también queríamos establecer un discurso coherente formativo para los adultos que quisieran profundizar en la materia. Hemos acompañado a muchos adultos en el proceso de aprender a escribir para jóvenes mostrándoles cómo huir de los tópicos, la cursilería y ese pensamiento tan perjudicial que todavía existe y que es pensar que escribir para niños y jóvenes es algo fácil. Todo lo contrario. Es muy complicado y se merece afrontarlo desde el respeto y el entusiasmo.

¿Cómo surgen las ideas en Atrapavientos?

Aquí tenemos un problema de exceso de creatividad. No dejamos de pensar en ideas y tenemos que decir “basta” de vez en cuando. El equipo de Atrapavientos es muy pequeño pero bien avenido y, en mi opinión, con mucho talento. Venimos del mundo de la literatura, del audiovisual, de las artes escénicas. Nos gusta tener los ojos bien abiertos y tomar buena nota de lo que la gente joven nos enseña y nos demanda en cada actividad.

También observamos otras iniciativas que funcionan dentro y fuera del país. No nos ponemos barreras creativas y creo que somos bastante productivos. El hecho de que todos los miembros de Atrapavientos formemos parte del proyecto sin ánimo de lucro (cada uno de nosotros tenemos nuestro trabajo aparte de lo que hacemos aquí) nos permite desarrollar iniciativas más arriesgadas y más locas que suelen llamar bastante la atención.

En Atrapavientos estáis viviendo un gran momento, desde resultar premiados en los Búho, la nueva ubicación en el Torreón Fortea del Observatorio de Literatura Infantil y Juvenil, subrayado por un reconocimiento como de la ciudadanía.

Nos alegra y nos anima a seguir. El Premio Búho fue nuestro primer premio y lo agradecimos mucho porque lo entregaba la Asociación de Amigos del Libro en reconocimiento a proyectos como Libros que Importan y nuestra labor de difusión cultural en Aragón. El Observatorio de Literatura Infantil y Juvenil es un proyecto que nació de la mano de Atrapavientos pero que enseguida quisimos reconvertir en una nueva asociación en la que formasen parte diferentes profesionales de la cultura y la educación; no nos parecía que tuviera que ser un proyecto sólo de Atrapavientos y nos pareció que lo más adecuado era abrirlo a todo el que quisiera formar parte. El Ministerio de Cultura, a través del Observatorio del Libro, sigue muy de cerca nuestras iniciativas y nos han invitado a participar en diferentes encuentros; recibimos propuestas de colaboración de diferentes instituciones nacionales e internacionales. A veces decimos, un poco en broma, que somos como una banda de rock literaria, porque salimos de gira por toda España con cualquiera de nuestras iniciativas como Cuentos al Viento, Magia en los Libros o Plantadores de Historias, o a dar charlas y conferencias sobre el fomento a la lectoescritura.

¿Cómo se gestiona todo esto? ¿Cómo se afronta dicha situación?

¿Cómo se gestiona? Despacio y con buena letra, con humildad y con sentido común. No nos gustaría “morir de éxito”, entre otras cosas porque no buscamos nada parecido al “éxito”. No está en nuestra naturaleza. Lo importante es ganar nuevos lectores, nuevos escritores, tener la sensación de que algo muy especial sucede cuando algo mágico en un taller de escritura o cuando acude una familia entera con toda la ilusión del mundo a participar en una suelta de Cuentos al Viento o en Libros que Importan. Lo afrontamos con mucha ilusión pero sin olvidarnos de que somos un pequeño grupo de trabajo y que no podemos llegar a todo. Queremos que el equipo crezca y así va a ser en los próximos meses.

Siempre que pido una recomendación a alguien cercano sobre un libro, le digo que no se lo piense mucho, cuanto menos razone la elección mejor. ¿Cuál nos recomendarías?  

Matilda, de Roald Dahl. Así, sin pensarlo dos veces, a bocajarro. Y también, Las Madres Negras, la primera novela de la escritora zaragozana Patricia Esteban Erlés; una maravilla que te deja literalmente temblando después de su lectura.

Siempre acabamos las entrevistas con la misma pregunta ¿Cuál es tu opinión sobre el panorama cultural aragonés actual?

En Aragón hay mucho talento, lo diré siempre, en todos los terrenos: la literatura, el cine, la danza, la música, la fotografía, la pintura. No hace falta que diga nombres porque seguro que todos tenemos unos cuantos en la cabeza para cada una de las diferentes disciplinas.

Somos tozudos y buena gente, sin querer caer en los tópicos, pero creo que tenemos que querernos un poco más y tener algo más de autoestima creativa. Estamos a la altura de cualquier gran capital cultural europea. A veces, vamos un poco a nuestro aire, somos individualistas; pero cada vez más surgen nuevos proyectos colaborativos que integran a diferentes profesionales, compañías e iniciativa que permiten afrontar el futuro inmediato con grandes expectativas y con mucho entusiasmo.

 

Carlos Sancho

Redactor de la Revista Kalós