Giorgio de Chirico. Sueño y realidad

chirico caixafosum

Cuando hablamos de la gran cantidad de movimientos artísticos que se sucedieron a lo largo del siglo XX, seguramente el surrealismo sea el movimiento plástico y literario del que más entendemos y sabemos o, a veces, creemos hacerlo. Imágenes oníricas, la frontera entre el sueño y el subconsciente y la realidad. André Bretón, Joan Miró, Salvador Dalí, Luis Buñuel, René Magritte. Todos ellos tomando diferentes caminos, cada uno con su propio surrealismo, todos bebiendo de la cultura popular, de lo cotidiano, lo ordinario convertido en extraordinario, pero también de otro artista que ya comenzó a pintar y esculpir arte surrealista cuando este término ni siquiera existía.

Se trata nada más y nada menos que de Giorgio de Chirico (1888-1978), artista griego  de padres italianos, que inauguró en la primera década del siglo el arte metafísico, una de las mayores revoluciones del arte y del pensamiento recientes. Personalmente, he de reconocer que desconocía muchas de sus facetas. Casi todos habremos visto sus plazas de Italia, las perspectivas solitarias y los maniquíes, pero quizás nos hemos quedado en la superficie y no hemos ido más allá. Pero no nos preocupemos, tenemos solución. Una vez más, Caixa Forum Zaragoza no defrauda y nos ha traído una muestra de los sesenta años de producción artística del autor, El Mundo de Giorgio de Chirico. Sueño o realidad. La muestra se estructura en seis secciones, seis temáticas que abordó y entrelazó De Chirico a lo largo su vida y que se articulan en torno a dos expresiones artísticas distintas. Por un lado, una visión naturalista del mundo, más clásica, y que veremos en los retratos y autorretratos, “Mundo clásico y gladiadores” e “Historia y naturaleza”; y por otro, la búsqueda del sentido de la existencia del arte metafísico, en las “Plazas de Italia y maniquíes”, los “Interiores metafísicos” y los “Baños misteriosos”.

Los primeros son reflejo de su retorno constante al mundo clásico, al Renacimiento y al Barroco, pero estas referencias tampoco se pierden en los segundos.

Imagen 2 Trovador 1972

El Trovador (1972).

Los “Interiores metafísicos” constituyen el inicio del arte homónimo, en los que de Chirico toma elementos iconográficos de diversas épocas y diversos lugares que forman parte de nuestra cultura, historia, arte y pensamiento, y los reúne de un modo ilógico y caprichoso en un mismo espacio, creando nuevas relaciones y asociaciones, rompiendo significados previos. Lo mismo sucede en la plaza de Italia, espacios vacíos con irreales perspectivas, donde introduce la estilizada figura del maniquí, el trovador, la musa o el arqueólogo, pero nunca con rostro. Todo ello contribuye a crear esa atmósfera onírica y atemporal, donde la soledad y el silencio casi se vuelven tangibles y generan cierto desasogiego.

Por tanto, si lo que queremos es sumergirnos entre lo onírico y lo real y abstraernos un poquito del resto, sin duda tenemos que ir en busca del mundo de de Chirico.

En Caixa Forum Zaragoza de 15 de marzo a 10 de junio de 2018.

 

Imagen superior: Plaza de Italia con fuente 1968.

 

Julia Tramullas Buisán

Redactora de la Revista Kalós