Goya en American Horror Story

American Horror Story Goya : Madre infeliz, Los desastres de la Guerra

¿Puede dar todavía de sí la investigación sobre Goya en Historia del Arte? Parece ser que sí. Prueba de ello fue el seminario internacional Goya en la Literatura, en la Música y en las Creaciones Audiovisuales que tuvo lugar el mes pasado en la Institución Fernando el Católico. En él se presentó a Goya como uno de los artistas más fotogénicos de todos los tiempos. El genio de Fuendetodos se presta a ser reinterpretado, a que sus imágenes sean reutilizadas. El interés de este congreso fue conocer la fortuna con la que Goya ha sido recuperado por otros medios culturales más allá de la pintura. Estas cuestiones también las analizan los profesores Fernando Sanz Ferreruela y Francisco Lázaro Sebastián en su libro Goya en el audiovisual, editado por Prensas Universitarias de Zaragoza.

En este breve ensayo, presento una de estas “reutilizaciones” de la obra del pintor aragonés, en este caso en la serie American Horror Story.

Una de las virtudes de la serie, que cambia de personajes, ambientaciones y argumento cada temporada, es su capacidad para presentar la historia de Estados Unidos como un relato de terror. Cuestiones como la quema de brujas, el Ku Klux Klan, la oscura realidad que se esconde detrás de Hollywood, son abordadas de forma bastante directa, rompiendo con el tabú con el que el audiovisual estadounidense suele tratarlas.

AHS presenta además una gran cantidad de referentes artísticos, que cumplen el objetivo de llevar a la serie al género del terror. Ya desde su nacimiento con el Expresionismo Alemán, el cine de terror bebe del Romanticismo. El cine expresionista no se entiende sin aludir al contexto social que lo produce, el periodo de Entreguerras en Alemania, con la amenaza de ascenso del nazismo. Este cine retomará del Romanticismo la apoteosis de la subjetividad. Se seguirá la afirmación de Friedrich de «Luego, conduce a la luz del día lo que has visto en tu noche, con el fin de que su acción se ejerza a su vez sobre otros seres, del exterior al interior».

En el caso de American Horror Story, uno de los artistas de los que se hacen préstamos tanto literales como readaptados, será Francisco de Goya. Durante el primer capítulo de la primera temporada, Murder House (llamado Episodio Piloto), al poco tiempo de mudarse, Vivien Harmon, la madre de familia, comienza a retirar un papel de pared del salón descubriendo debajo unas inquietantes pinturas murales. A lo largo del episodio, va sacando a la luz estas terroríficas imágenes. Ben Harmon, su esposo, de profesión psiquiatra, afirmará «Bajo mi punto de vista profesional, quien haya hecho estas pinturas tiene unos problemas psicológicos muy profundos». A continuación sigue:

Uno de mis profesores de psiquiatría me dijo que la gente cuenta historias para hacer frente a sus miedos. El arte y los mitos son creaciones para darnos alguna sensación de control sobre las cosas a las que tememos. Frente al miedo a morir, creamos la reencarnación. Frente al miedo al mal, creamos un Dios benévolo que manda lo perverso al infierno».

Las pinturas que han inspirado este mural, son al menos en parte, obras del pintor aragonés Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828). El hecho de que se tomen como referencia pinturas de Goya para construir la ambientación interior de esta mansión americana de principios del siglo XX es bastante significativo. La casa existe en realidad y recibió el nombre de Rosenheim Mansion. Fue erigida en 1915 por Alfred Rosenheim, un célebre arquitecto americano que trabajó en la costa este a comienzos del siglo XX. Estas pinturas murales no formaban parte de la casa, por lo que necesariamente debió de ser una decisión de los realizadores de la serie el introducirlas.

Pinturas murales de Murder House
Pinturas murales de Murder House.
GOya Dos frailes, Pinturas Negras, 1819-1823
Dos frailes, Pinturas Negras, 1819-1823.                                         

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Varias de las imágenes que ven la luz cuando Vivien va arrancando el papel de pared, se corresponden con las Pinturas Negras que Goya pintó en su residencia de la Quinta del Sordo entre 1819 y 1823. Esta serie constituye una de las más geniales y enigmáticas de toda su producción pictórica, pues en ella pinta libremente y para sí mismo, desatando un universo simbólico complejo y aterrador. Las pintó tanto en el comedor en el piso inferior como en su estudio en la planta superior del inmueble.

A pesar de la denominación popular que reciben, Goya cuidó celosamente los colores que escogía para estas pinturas, empleando una pincelada dinámica y gestual. En ellas Goya penetra en el mundo del misterio, de lo sombrío y de lo incomprensible, algo que conecta directamente con el ambiente de la serie. Desde esta estética de lo oscuro, aborda la decoración de su residencia privada, alejándose de la serie de cartones para tapices que hizo en su juventud, mucho más luminosa y amable para una clientela noble. Es sumamente difícil llegar a conocer el motivo que llevó a Goya a hacer representaciones de este tipo, así como el posible significado que estas pinturas tendrían. Sin embargo parece evidente que son fruto de una época de sufrimiento como consecuencia de una grave enfermedad desde 1792, la Guerra de la Independencia (1808-1812) que tanto marcó su obra y la muerte de su esposa Josefa en 1812.

El Aquelarre (detalle), 1798.
El Aquelarre (detalle), 1798
Pinturas murales de Murder House.
Pinturas murales de Murder House.

 

Posiblemente las palabras del Dr. Harmon al ver estas pinturas no podrían ser más acertadas. En ellas Goya utiliza el arte de un modo catártico, como forma de exorcizar todos sus temores: a la enfermedad, a la muerte o a la guerra. Por ello y por su fuerte componente siniestro, son la mejor decoración mural que podría haberse escogido para esta serie, justo en el momento de su comienzo, cuando salen a la luz algunos acontecimientos del pasado que han marcado la vida presente de los protagonistas. Junto a estas pinturas tiene lugar una discusión de Ben y Vivien. Ella le recrimina la infidelidad que él ha cometido tras ella haber dado a luz a un bebé muerto. Ben reconoce su culpabilidad pero le ruega a Vivien que no le torture más. La muerte y el temor a las relaciones sexuales por parte de Vivien aparecen en este momento junto a estas decoraciones murales.

Además de las Pinturas Negras, hay otras imágenes que hacen referencia a la serie de obras con la temática de la brujería encargada por los duques de Osuna para ornamentar su palacio de la Alameda en Madrid y ejecutadas por Goya en 1798. Es el caso del Aquelarre, del que se toma un detalle en el que unos cuerpos desmembrados aparecen ensartados en una especie de estaca. También se toma otro detalle de un cuadro religioso, San Francisco de Borja dando la absolución a un moribundo, de 1788. En ella se muestra a los demonios luchando por conseguir el alma del personaje moribundo, y algunos han relacionado la imagen del sacerdote con la cruz con un exorcismo.

Otras imágenes se corresponden con la serie de los Desastres de la Guerra, como Madre infeliz, de 1812-1820. En esta imagen al igual que en otras de la serie, Goya reflexiona sobre el sufrimiento de las madres por sus hijos a través de diferentes situaciones. Este sufrimiento cobra aquí un especial sentido, en un momento en el que Vivien aún no ha superado la pérdida de su bebé.

Por último, otra de las pinturas muestra una escena del grabado número 8 de la serie de Los Caprichos, el titulado: Que se la llevaron, de 1799. Se trata de una serie que cronológicamente podemos relacionar con la de la brujería. Goya llevó a cabo una reflexión sobre los vicios humanos y en este caso sobre aquella mujer que «no sabe guardar su virtud». Este tema también se aborda en la primera temporada, cuando Vivien mantiene relaciones sexuales con un hombre desconocido creyendo que era su marido. Fruto de ellas engendrará a un ser monstruoso, una representación simbólica del castigo por su infidelidad. En el writer’s draft de este episodio piloto, escrito por Ryan Murphy y Brad Falchuk se refieren a estas pinturas murales como “Goyaesque mural”, por lo que no hay duda de que los creadores de la serie utilizaron intencionadamente a Goya en un capítulo tan decisivo como el episodio piloto de la primera temporada.

Pinturas murales de Murder House American Horror Story
Pinturas murales de Murder House.

 

Imagen superior: Madre infeliz, Los desastres de la Guerra, 1812-1820, Francisco de Goya

 

PARA SABER MÁS…

– LOSILLA, C., El cine de terror, una introducción, Barcelona, Paidós Studio, 1993.

– TORRALBA SORIANO, F., Goya, Zaragoza, Ibercaja, 1994.

Guillermo Juberías Gracia

Redactor de la Revista Kalós