Hirokazu Koreeda es lo puto más

Koreeda

No. Este artículo no lo ha titulado ni escrito tu cuñado, si así fuera tildaría a Koreeda de crack, máquina, figura, puto fiera. Perdonad mi vocabulario pero es que no he encontrado un adjetivo mejor que defina lo que Koreeda supone en mi vida -y ojalá ahora en la vuestra-.

Toda persona que me conoce sabe que, en temas de cine, hablar del director japonés Hirokazu Koreeda es una de mis aficiones. Y de Call me by your name. Y de Katharine Hepburn. Y de Zhang Yimou. Y de El resplandor. Y, ahora, de Roma. Tenéis que ver Roma. -Espacio no patrocinado. NETFLIX PÁGAME-.

Así que no me ha costado demasiado encontrar la excusa perfecta para hablar de él, y es que a partir del viernes 21 tenemos en cines su última película titulada ShopliftersUn asunto de familia, en España-. Gracias a la cual se llevó su primera palma de oro en la pasada 71ª edición de Cannes. Pausa para gritar de la emoción.

Y yo he venido aquí a recomendaros, pediros, rogaros, suplicaros que no os la perdáis y ¿Por qué? Bien, calma, no corramos, este es MI TEMA, MI MOMENTO.

¿Quién es Hirokazu Koreeda?

Nació en Tokio en 1962. Criado en una familia inestable, de joven pensaba que acabaría siendo funcionario, ya que su madre consideraba que ser funcionario le iba a procurar un buen futuro.

Pocos más datos se saben acerca de su biografía, pese a ser un director contemporáneo, ya que rehúye cualquier pregunta de índole personal en sus entrevistas lo que dificulta saber cuánto material autobiográfico tienen sus trabajos.

Muchos de ustedes saben que no suelo hablar de mi vida privada.  En Japón somos muy reservados con todo esto, con mostrar públicamente nuestros sentimientos.  Pero a veces tengo que hablarles porque ustedes “saben demasiado”… Mi padre fue capturado por los rusos durante la guerra y pasó varios años en un campo de trabajo en Siberia antes de volver a Japón. Y, a su regreso, su trabajo lo obligaba a desaparecer durante semanas. Me acostumbré a no saber cuándo estaría en casa. Tuve que hacerme mayor muy rápido, y quizá por eso suelo retratar a niños obligados a hacerse adultos prematuramente”.

Koreeda

Imagen 1 (5)

Hirokazu Koreeda

¿Qué cuenta?

Todas sus películas giran alrededor del mismo tema: la familia (japonesa). Koreeda parte siempre de una situación: la ausencia de un ser, provocada por la muerte o por la huida. Después de esta partida pone a la familia contra las cuerdas y la cuestiona. ¿Qué es una familia? ¿Quiénes la conforman?

El director nipón, de esta manera, reparte las cartas y deja que nosotrxs las juguemos, es decir, nos traslada un debate que debemos resolver.

La unidad familiar que muestra ya no es un conjunto de miembros basado en los lazos de sangre ni en una situación legal, sino que se puede considerar a la misma como un grupo de personas que forman comunidades donde se establecen relaciones que pueden ser tan profundas como las que se dan en las familias normativas.

ESTA ES LA CLAVE.

¿Cómo lo hace?

De la misma forma que explora la condición humana, investiga la cualidad expresiva del lenguaje fílmico en un eterno juego entre el documental y la ficción, quizá como una analogía entre nuestra realidad y la de los demás.

De este modo, sus historias buscan ser un fiel reflejo de la vida, no sólo por estar rodadas de una forma muy naturalista, sin artificios visuales, sino también por esa combinación del drama y la comedia, de lo dulce y lo agrio de la existencia humana y de las relaciones que mantenemos entre nosotrxs.

Para Koreeda, las películas son una manera de contar una historia, a priori sencilla, para transmitir una serie de temas imprescindibles que emanan de sus diálogos y miradas. Temas que van desde el amor hasta la culpa, desde los sueños hasta la muerte.

Una constante de su estilo es la narrativa lineal, sin grandes saltos temporales, optando por amplios planos fijos. Destaca, además, el uso de primeros planos que encierran una doble lectura enriqueciendo el guión. Sus películas gozan de una estética realista con un uso casi constante -como afirma él mismo- de la luz natural.

¿Por qué tenemos que amar(le) su cine?

Porque sí.

Perdón, a veces se me olvida que aquí tengo que argumentar las cosas.

Porque va de lo particular a lo general. Sitúa las historias en Japón pero trascienden, todas ellas, las fronteras. Su cine, básicamente, es humano, catárquico.

Porque te da las herramientas para que alimentes tu pensamiento crítico pero nunca te ayuda en la digestión. No te da las soluciones, te grita: USA TU CEREBRO.

Porque es sincero, honesto, muestra cómo ve el mundo y SE QUEJA.

Porque, en definitiva, cuestiona las normas sociales y el comportamiento humano.

Llegados a este punto acabo de darme cuenta de que no os he hablado de su última película, pero tampoco quiero condicionaros mucho. Simplemente os diré que Un asunto de familia es una joya, de las de oro, de las que guardas y no te pones nunca porsiacaso. Y, pese a seguir perpetuando el tema de la familia, no es lo de siempre, es el mejor Koreeda que vais a ver por lo que si nunca habéis visto ninguno de sus largometrajes ¡vais a iniciaros con el mejor! Para que nos entendamos, es como si en tu primera vez con el sexo te hubieran hecho un cunnilingus de ponerte los ojos en blanco.

Imagen 2 (5)

Cartel promocional español de Un asunto de familia.

Un asunto de familia es una montaña rusa de emociones, es desgarradora, es un grito sordo. Te va a doler. Te va a hacer sangre. Pero merece tanto la pena.

Así que, para terminar, os vuelvo a pedir, suplicar y rogar que vayáis a verla. Y luego, si queréis, la comentamos.

(Por cierto ¿Os he dicho ya que veáis Roma?)

 

 

 

Imagen portada: Cartel promocional de Un asunto de familia.

 

 

Pamela Tomás

Redactora de la Revista Kalós