Incierta Gloria: Villaronga vuelve a mostrar la Guerra Civil desde el interior del alma

En estos momentos en los que el debate de la memoria histórica sigue estando presente, si alguna vez ha dejado de estarlo, Agustí Villaronga estrena Incierta Gloria, una película que vuelve a usar como telón de fondo la Guerra Civil Española. Cuenta la historia de Lluís, un joven oficial republicano destinado al frente de Aragón, que conoce a una enigmática viuda de la que se enamora.

Incierta Gloria es un largometraje basado en la novela homónima de Joan Sales publicada en 1956. Con ella el director mallorquín cierra su, mal llamada, trilogía sobre la contienda tras El mar y Pa’Negre.

Y digo mal llamada porque, tanto sus dos películas anteriores como la que aquí se trata, muestran una apariencia política que puede parecer evidente pero es engañosa. Villaronga no habla de la guerra, ni pretende hacerlo, sino de las personas que se vieron obligadas a hacerle frente. El hilo conductor de todas ellas es el mal en sus diversas formas; mentira, traición, interés, orgullo, egoísmo, etc.

«No planea –afirma el director- sobre el conflicto bélico, ni propone una abierta disquisición política sino que se centra en las emociones y sentimientos de sus personajes».

Y no solo no muestra una ideología política sino que mantiene una moral abierta, una mirada que no juzga, donde solo muestra participantes de un conflicto en el que no hay vencedores ni vencidos.

Dichos participantes están encarnados por unos personajes que transitan, varían, y que nunca seguirán unos principios claros debido al contexto en el que se mueven. Ninguno de ellos tiene una consistencia moral fuerte y eso hace que en un momento determinado sucumban a hacer algo que no es correcto, de manera que nadie queda a salvo de ser contaminado por el mal y este actúa como si fuera contagioso.

Agustí Villaronga ha establecido un sello de reconocimiento en su cine tratando de la misma manera una serie de temas comunes a todas sus películas que son principalmente cuatro: el mal en su amplio significado, los niños desde una perspectiva adulta y consciente, las mujeres situadas entre la pasión y el dolor y el desorden del amor.

En este caso el mal circula a lo largo de toda la cinta transformando y alterando el comportamiento de los personajes. Los niños o, mejor dicho, el niño, es usado como una excusa para justificar según qué acciones de los adultos. Las mujeres son las verdaderas vertebradoras de la trama puesto que el resto de personajes se definen a través de los actos de estas. Y el amor no es puro sino mentira, prisión y dolor.

Una constante de todas sus películas es comenzar estas con algo siniestro, que no centra la trama, pero que nos pone sobre aviso de lo que vamos a ver a continuación. En este caso presenciamos como una tropa del bando nacional perpetra en una vivienda y mata a bocajarro al hombre de la casa. Este recurso empleado de forma útil puede maravillar, puesto que no se anda con preámbulos y te introduce sutilmente en la película.

Además se lleva puntos extra por la buena “mañización” que han conseguido los personajes a través de su lenguaje y expresiones propias del territorio aragonés, a excepción de Juan Diego, pero nos sirve que su apodo sea “Cagorcio”. Mención especial merece Nuria Prims –que encarna a Carlana- por su gran entrega al personaje sobre todo en la escena final, donde se desnuda en cuerpo y alma quitándose, por fin, todas las caretas y mostrándose como es.

¿Y qué nos lleva a hablar de esta película y no de otra? Sencillamente que Incierta Gloria se centra en el frente de Aragón en 1937 y, por esta misma razón, la mayoría de ella ha sido grabada en tierras aragonesas donde distinguimos Sariñena, Pallaruelos de Monegros, Belchite o Leciñena, entre otras. Y es que en estas tierras se han mostrado, en numerosas ocasiones, los desastres de la guerra aunque no siempre necesariamente a manos de cineastas españoles. Así pues, nos encontramos con que Alcañiz, Calaceite, La Fresneda, o Albalate del Arzobispo fueron lugares donde se filmaron escenas de la película Libertarias de Vicente Aranda (1996); o también que Sos del Rey Católico se convirtió en el lugar de rodaje de La Vaquilla de Luis Garcia Berlanga (1985); o incluso vimos al británico Ken Loach por las tierras turolenses, rodando su obra Tierra y Libertad (1995).

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Cartel de Incierta Gloria
Imagen superior: fotograma de la película Incierta Gloria

Pamela Tomás

Redactora de la Revista Kalós.