Inés Solé, artista de la Galería Online Kalós: “Creo que ahora hay mucha fotografía de empoderamiento de la mujer"

Inés Solé Revista Kalós Galería Online

Inés Solé es una joven fotógrafa zaragozana de 25 años que acabó en el mundo de la fotografía de la manera más inesperada… Con estancias profesionales en Dublín y Londres, actualmente reside en Zaragoza donde realiza sesiones fotográficas a modelos, en las que, a nuestro parecer, sabe captar a las personas de una forma intimista y con mucha actitud.

 

Hola Inés, sabemos que antes de dedicarte a la fotografía tenías un perfil algo distinto… ¿Nos puedes contar un poco más sobre ello?

Yo siempre he estudiado ciencias, no se me daba muy bien, pero yo perseveraba, aunque la gente me decía “lo tuyo es letras”. Por aquel entonces, no me planteaba el bachiller artístico ni nada parecido, así que hice bachiller científico, porque quería ser forense, siempre me ha gustado, y comencé a hacer un grado superior de anatomía patológica.

Entonces, ¿cómo fue el salto a decidir que la fotografía era lo tuyo?

Siempre me ha gustado la fotografía, empiezas en los viajes y poco a poco intentaba descubrir hacer imágenes menos típicas. Poco a poco empecé a comprarme cámaras más buenas y me gustaba, pero no me planteaba tampoco dedicarme a eso. Dejé el grado, y me decía a mí misma que tenía que buscar algo a lo que dedicarme en lo que yo sea feliz y que sea más agradable que hablar de muertos todo el día.

En anatomía patológica tenía una asignatura de fotografía que me gustaba mucho y se me daba bien, así que decidí hacer algo de fotografía y me metí a estudiar el grado de Iluminación, Captación y Tratamiento de la Imagen en Los Enlaces. Era todo muy técnico, dejan poco margen para lo artístico, pero descubrí que me encantaba, todo el mundo de la imagen en general, tanto foto como video.

¿Cómo llevaste este drástico cambio de perfil en tu carrera?

Me daba cosa, estar con todo el mundo que tenía formación artística, que se movían en el mismo rollo. Yo pensaba que con mi perfil no valía para eso. El grado era fácil, pero yo pensaba que en cuanto a creatividad, mis trabajos no fluían tanto como los del resto. Me decía “en qué me estoy metiendo, igual no tengo desarrollado el lado artístico”.  Pero a mí me interesaba seguir con eso. Todo el mundo te dice “eso no tiene muchas salidas”, pero yo decidí intentarlo. Hice las prácticas en Dublín, me apetecía tener la oportunidad de salir afuera.

Sonaba muy bien, pero nos mandaron a un estudio de un señor mayor de niños, bodas, bautizos y comuniones, con su esquema de luces montado. Pero allí sobretodo practicamos retocando las fotos. Me gusta mucho retocar en Photoshop, depende de la foto, pero en general me gusta. Luego por otro lado, en Dublín hay un ambiente guay, hay muchas galerías.

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Fotografía de Inés Solé.

Después de Dublín, ¿cuál fue tu siguiente paso?

En Dublín conocí a una chica que estudiaba realización y me dijo, “oye, porque no vamos de au pair a Dublín”, pero luego pensamos en Londres, por probar otro sitio. Me costó lo mío que me convenciera, pero busqué una familia en la que la madre le gustaba mucho el arte y que pintaba cuadros, hablamos por Skype y encajamos. Esa señora es lo mejor del mundo, conseguí hacer varios trabajos gracias a ella. Pero además, ella trabajaba en un proyecto con un diseñador gráfico de la BBC y me invitó a colaborar con ellos.

Cuéntanos un poco más sobre ese proyecto en Londres.

La idea surge de una mujer a la que hicimos las fotos, una mujer maravillosa, de unos 70 años. Su nombre es Pasha du Valentine, y crea muchos personajes (la dominatrix, la abuela guay…) y para cada uno de ellos tenía una ropa distinta. Cuando me explicaron todo esto, dije “que voy a querer más que esto, si esta mujer es maravillosa”. Le hicimos fotos con corsés de vinilo, con el látigo… Me parecía maravilloso. La mujer ya era “conocidilla” en las redes sociales, tenía sus seguidores, se hacía sus trajes y se creaba sus personajes. Pero además también escribía poesía y más cosas. Ella se quería dar aún más a conocer y nosotros llevar a cabo el proyecto.

El proyecto se basa en un principio en la idea de los selfies, porque la mujer estaba todo el día haciéndose selfies, y así podíamos reflexionar sobre el narcisismo. Pensamos para hacer las fotos en la película American Beauty, en la escena de los pétalos, pero sustituyendo los pétalos por fotos suyas. Alquilamos un estudio para la sesión de fotografías y me dieron todo lo que les pedí. La sesión duró un día entero, con maquillador y todo. Esto era una parte de la exposición, no teníamos muy claro cómo iba a ser la exposición, pero esto lo hicimos lo primero. Al final acabamos desarrollando más, con un vídeo y más cosas. Sobre todo pensamos en destacar la importancia de las redes sociales, cómo ella se crea sus personajes a través de las redes sociales, y cómo al final eso es también lo que hacemos todos. Cuando inauguramos fue genial, vino la mujer a hacer una performance con un hombre, haciendo de dominatrix con un látigo… La verdad que fue muy divertido, vino mucha gente y mis fotos se vendieron. Todo lo que recaudamos fue para una asociación de niños con dislexia y displasia, así que fue muy guay.

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Fotografía de Pasha de Valentine por Inés Solé.

Y en cuanto a influencias, ¿tienes algún fotógrafo favorito? ¿De dónde surgen las ideas para las sesiones que llevas a cabo?

Yo no te puedo decir un fotógrafo concreto, hay algunos que me gustan, antiguos y actuales, pero me inspiro mucho también a través de las redes sociales, Instagram, etc. Pero tampoco me gusta mirar mucho, porque no quiero tener la sensación de estar copiándome. Me da hasta miedo mirar a otros fotógrafos. Pero bueno, a mí me gusta sobre todo la fotografía de moda. Cojo una ropa que me inspira y digo, “tengo que hacer algo con esto”.  Otras veces me inspiro a través de las series, que me gustan mucho, como hace poco que hice una sesión inspirándome en la estética de Peaky Blinders.

Y a la hora de realizar la sesión fotográfica, ¿cómo la desarrollas? ¿Te gusta controlar todo lo que hay delante de tu cámara o prefieres que sean más espontáneas?

Hay veces que sí que me como mucho la cabeza preparando las sesiones, las cosas y busco fotos para inspirarme, pero sobre todo dejo que la sesión fluya. Al principio puede ser todo un poco caos, pero luego hay buenos resultados. Conozco a varias modelos con las que me gusta mucho trabajar porque posan de manera natural, sin decirles nada. Luego hay otras modelas a las que hay que guiarlas un poco más. Pero lo guay es hacerlo a cualquier persona, es más difícil pero así es un reto. También aprovecho para decir que estoy falta de modelos, así que si alguien se anima, ¡que contacten conmigo!

¿Qué buscas en las modelos? ¿Cómo eliges a las protagonistas de tus sesiones?

Sobre todo la actitud. No hace falta que sea guapa ni que esté como un palo. Que tenga algo. Creo que ahora hay mucha fotografía de empoderamiento de la mujer, de no usar tanto mujeres prototípicas, y a mí me encanta.

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Fotografía de Inés Solé.

¿Y cómo das a conocer tu obra?

Sobre todo uso Instagram. Creo que era lo mejor para la fotografía, mejor que Twitter, que está para decir chorradas, o Facebook, donde tengo una página, pero que apenas uso. Aunque también creo que Instagram se está quedando atrás, sobre todo por culpa de los algoritmos que hacen que la mitad de la gente no vea tus fotos. Pero tampoco veo que haya nada así… bueno lo mejor creo que es hacerte tu página web.

Y para finalizar, ¿cómo valoras el estado de la cultura en Aragón?

Bueno, aparte de que se ve que hay más de lo que pensamos, para ser pequeño, hay muchas iniciativas, incluso algunas que arriesgan y que deja visibilizar cosas nuevas. Creo que hay cosas nuevas, y no solo en Zaragoza, sino también en Huesca y en Teruel, aunque lo conozco menos. Parece que la cultura se va tomando cada vez más en serio.

 

Más información sobre Inés Solé y su trabajo en nuestra Galería Online.

 

Imagen superior: Inés Solé inaugurando exposición en Londres.

Alejandro M. Sanz Guillén

Redactor de la Revista Kalós