La necesidad

La Necesidad. Performance Sergio Muro

El artista tiene la necesidad inherente e innata de crear. La mayoría de ell@s, además, la necesidad de compartir esa creación, y por ende, a esa misma mayoría de artistas les gustaría vivir de sus producciones y dedicarse plenamente.

Estos silogismos son excesivamente ya triviales y tratados, pero no está de más recordarlos de vez en cuando.

El artista ha creado y producido siempre, y para esta figura esencial para la evolución de la sociedad (creatividad, innovación, ideas, estética, pensamiento,…) la crisis ha estado siempre presente e incluso ha sido acicate para desarrollar su ingenio.

Nos encontramos en un momento lleno de contradicciones (por no utilizar la palabra convulsión) dentro de las políticas culturales. Pero claro, es que igual deberíamos partir de que se está haciendo política y no cultura; y habría que partir de la base de que tendrían que ser dos aspectos profesionalizados e independientes entre sí –no todo el mundo está capacitado para hacer política, ni todo el mundo está capacitado para hacer cultura; y ni mucho menos un político puede hacer cultura-. La cultura tiene que ser independiente pero fomentada por sus gobiernos (los Arts Council de Gran Bretaña son un buen ejemplo de esto, con presupuestos independientes y que cada órgano de distrito invierte según las necesidades de su entorno).

Dentro de este panorama no se fomenta, ni facilita, ni valora la cultura ni a sus generadores.

Tenemos la necesidad de establecer una Ley de Mecenazgo; Tenemos una necesidad de seguir bajando el IVA cultural –0% IVA cultural en Noruega-; Tenemos la necesidad de que las Instituciones públicas no sólo se dediquen a recaudar, sino que se dediquen a potenciar su cultura y sus agentes culturales, que conozcan muy bien el entramado cultural y artístico. Que sean facilitadores y mediadores.

Tenemos la necesidad de que los funcionarios de cultura se excedan en sus horarios y en sus cumplimientos, estando presentes más allá de su oficina y de sus horarios de 8 a 15 horas en todo lo que realiza su ciudad y sus artistas.

Tenemos la necesidad de asegurar que cualquier persona que se quiera expresar lo pueda hacer, que las actuaciones en directo estén más presentes que nunca –se cobre o no entrada, sea en un local o en la calle-, que no se fiscalice tanto y si se inspecciona, que sea cuando todos los artistas puedan permitirse pagar sus autónomos, o que se facilite a bares, teatros y espacios que puedan contratarse profesionales sin que por ello pierdan dinero constantemente. Tenemos la necesidad de ser flexibles.

Tenemos la necesidad de que la empresa privada se implique con la cultura, que promocionen, que inviertan, que potencien proyectos, espacios y artistas.

Tenemos la necesidad de profesionalizar la cultura y su gestión. Tenemos la necesidad de que en las Universidades Públicas se impartan estudios de alta calidad, acordes a lo que valen las matrículas, que no todo se convierta en un trámite.

Tenemos la necesidad de cambiar estadísticas tan dramáticas, como que sólo el 8% de los actores y actrices pueden vivir de su trabajo, o que el 15% de los artistas pueden hacer lo mismo con sus obras, o que 7 de cada 10 españoles no va a las Bibliotecas municipales o Museos, o que el 40 % de los españoles no ha leído un libro el último año.

Tenemos la necesidad de apostar por la idiosincrasia de nuestra cultura, que nos hace más libres y únicos, y ciudadanos más críticos.

Tenemos la necesidad de que los presupuestos generales de cultura sean excelsos. Tenemos la necesidad de que nuestras instituciones faciliten que sus creadores puedan mostrar su trabajo fuera de sus fronteras (Noruega financia constantemente viajes, honorarios y dietas a los suyos, para que realicen proyectos internacionales).

Tenemos la necesidad de hacer cultura entre todos, participativa y comunitaria, siempre y cuando no se merme la calidad de las propuestas, siempre y cuando los profesionales de la cultura puedan realizar sus actividades de manera remunerada; o por lo menos que nunca sea la única opción, crear cultura sin valorar lo que cuesta hacer cultura.

Tenemos la necesidad de ofrecer cultura en su más amplio espectro, ni uniformado, ni monotematizado. Existen muchas disciplinas, muchas maneras de expresarse y todas nos enriquecen. Existe la necesidad de que la performance esté presente en la agenda cultural y apoyada, que no se quede en un reducto.

Tenemos la obligación actual y la Necesidad de hacer, de hacer por hacer, de no ir de víctimas, de no esperar a que se solucione, de no esperar a nadie ni a nada. Tenemos la necesidad de volver a la máxima de “Hazlo tú mismo”, pero hazlo. Aunque sea de la manera más parca del low cost. Pero da lo mejor de ti, sé honesto. Teneos la necesidad de que seamos honestos con nosotros y con el público.

A la vez, esta coyuntura ha generado la Necesidad de sumar, de aunarse, de colaborar, de juntarse en red y de manera multidisciplinar. Lo cual ha permitido hacer proyectos muy innovadores, ya que están hechos por el prisma de la riqueza de visiones muy distintas.

Existe la Necesidad vital de valorar a los creadores de verdad, a los gestores culturales de verdad, a los músicos de verdad, a los actores y actrices de verdad, a los técnicos de luz y de sonido de verdad, a los programadores de verdad, a los galeristas de verdad, a los dinamizadores de verdad… porque hay mucho fake ahí fuera y en las redes y medios de comunicación. La cultura actual es extremadamente frívola y llena de intrusos poco cualificados. Tenemos la necesidad de tener una televisión pública que ilustre, divulgue, entretenga y haga reflexionar.

Existe la Necesidad de fomentar el arte, creatividad y cultura desde la infancia, para generar futuros creadores y futuros consumidores de cultura, para generar esa necesidad. Esos futuros espectadores llenarán las salas y consumirán cultura porque es parte esencial de sus vidas.

Y para todo esto, hay que tener la Necesidad de generar un entorno cultural vivo, fresco, sin endogamias, abierto, equitativo, libre. Un hábitat cultural respirable, inspirador e ilusionante.

Una Necesidad de consumir cultura, que parece que al final a todos se nos olvida, que hay que ir a las salas de conciertos, galerías, museos, teatros, comprar libros, escuchar música, disfrutar performances, ver cultura por plataformas digitales. De todo y de todas formas. Y sí, damas y caballeros, hay que pagar para acceder a las salas, a los museos y teatros. La cultura accesible, claro, como no puede ser de otra manera, pero nada es gratis.

Tenemos la necesidad de saber que detrás de cualquier proyecto cultural hay un trabajo ingente, en tiempo y recursos. Un artista o gestor, gesta ideas, produce las ideas, utiliza materiales, contrata otros profesionales, lo prepara, lo exhibe, en un espacio que paga luz y su alquiler, que realiza el servicio al cliente (en este caso el espectador o comprador), es profesional y te hace un trato personalizado. Generan momentos únicos e irrepetibles. Todo eso tiene un precio. Piénsalo cada vez que te preocupe pagar 15 euros por una obra de teatro, una performance o 5 euros al ver una obra de teatro o película en una sala o plataforma digital. No te puedes ni imaginar de la gran cantidad de horas invertidas y esfuerzos compartidos para desarrollar cualquier actividad cultural, artística y creativa.

Tenemos la necesidad de seguir realizando todo con ilusión y pasión, de alcanzar los sueños. Tenemos la necesidad de creer y crear nuestros sueños culturales y artísticos.

 

Imagen superior: Sergio Muro, La Historia de la performance, Centro Cultural Matadero de Huesca (2016). Foto de Antonio Ibañez.

 

Sergio Muro

Colaborador de la Revista Kalós

Creador, docente y gestor cultural