La nueva mirada de las universidades al cómic

Viñeta de Altarriba, A., Keko, El perdón y la furia, 2017.

Hace tan sólo unos días, Michel Matly publicaba en la revista digital Tebeosfera El estado de la ciencia. Investigación y cómic (2017). Artículo breve y conciso en el que destacaba que:

«Sobre la imagen solo hay un puñado de trabajos específicos, y sobre el cómic se encuentran todavía menos trabajos y se considera a sus investigadores con una cierta extrañeza. ¿Cómo se puede ser investigador del cómic?».

 

“Desde los márgenes”, podría ser la respuesta. Toda expresión visual que se haya encontrado tradicionalmente fuera de lo “canónico”, mantiene el riesgo de que los teóricos que indaguen en su evolución histórica y logros artísticos permanezcan también un tanto aislados. La “consagración” es algo necesario para entrar en el mundo académico como objeto digno de estudio. Así lo definió Antonio Altarriba en una conferencia desarrollada durante el curso Tendencias recientes en el cómic y la novela gráfica. Encrucijadas con otras artes (2016) en la sede de Benalmádena de la Universidad de Málaga. Ciertas manifestaciones han recibido una consideración social y una buena cantidad de aproximaciones teóricas que les han permitido entrar a formar parte del canon. No es el caso del tebeo, siendo ésta la primera de las muchas dificultades que ha tenido históricamente para ser considerado interesante por los centros de investigación. Pero no es desde luego la única.

 

La historieta es un arte a medio camino entre la palabra y la imagen gráfica. En cierta manera (falsamente), ha sido considerado como “híbrido”. La palabra se constituye como un campo que abordaría un investigador con formación en filología o lingüística. El dibujo se asociaría a la labor de un historiador del arte. De esta manera, cualquier medio léxico pictográfico se encuentra siempre a medio camino entre el interés de especialistas en uno y otro campo. La convivencia de bocadillos y personajes ha provocado el desinterés de académicos de ambos lados. La palabra no era su ámbito de investigación aunque se acompañase de imágenes. Y viceversa.

 

No sólo eso: a la convivencia de palabra e imagen tenemos que sumar la producción en masa de la historieta. Este hecho ha provocado que haya sido tradicionalmente considerado como un medio de fácil acceso, en comparación con otras manifestaciones sobre las que gravita la idea de “obra de arte única”, como la pintura. No era necesario adentrarse en un museo, en el estudio de un artista o en una galería: cualquier periódico o revista podía ofrecer un “divertimento” rápido. Sobre estas y otras dificultades que ha afrontado tradicionalmente el cómic para alcanzar la consideración de objeto de estudio serio y riguroso, ha reflexionado recientemente la investigadora María Abellán durante el desarrollo del I Congreso de Jóvenes Investigadores de la comunicación. La imagen fija y en movimiento, celebrado en la Universidad Complutense de Madrid en el año 2016.

 

Sin embargo, la unión hace la fuerza. A pesar de todos los problemas a los que se ha enfrentado la historieta, poco a poco ha ido ganando interés por parte del mundo universitario. En la actualidad se concentran en los cinco continentes una gran cantidad de investigadores que toman al cómic como objeto de estudio. Procedentes de disciplinas distintas y muchas veces muy separados geográficamente entre sí. De ahí la importancia de propuestas como la Plataforma Académica sobre el Cómic en Español (PACE). Proyecto conjunto dirigido por el Centre de Recherches sur les Littératures et la Sociopoétique (CELIS) de la Université Clermont-Auvergne, la revista Tebeosfera y la Asociación Cultural Tebeosfera (ACyT). Se trata de un “cuaderno web” que aglutina a más de doscientos cincuenta investigadores procedentes de más de veinte países, y del que se espera que surjan multitud de proyectos y colaboraciones en investigación sobre historieta.

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Logo de Plataforma Académica sobre Cómic en Español (PACE)

La plataforma contará con una presentación a cargo de Félix López en el I Congreso Internacional de Estudios Interdisciplinares sobre Cómic, que se desarrollará durante los días 4, 5 y 6 de abril entre el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras y el Salón de Actos de la Biblioteca María Moliner de la Universidad de Zaragoza. Un congreso que surge:

 

«Del interés por abrir un nuevo espacio de intercambio y debate en la investigación académica desde una perspectiva interdisciplinar, la que más se ajusta a la propia naturaleza del objeto de estudio, con un especial interés por las recientes investigaciones en este campo».

 

Existiendo tantos teóricos procedentes de campos distintos, condicionados por la propia naturaleza e inserción social del cómic, el Congreso no podía tener una referencia más clara: la interdisciplinariedad. Zaragoza se constituye además como una ciudad perfecta para una reunión de estudiosos de este tipo. Cuenta con un mundo del cómic muy importante, vivo y en constante evolución. Mediatizado por el Salón del Cómic, cada vez con más implicación de numerosos agentes culturales de Aragón y con un volumen de asistentes muy elevado y creciente. Con muchos autores, tiendas especializadas y aficionados al noveno arte. El Congreso pretende aportar un pequeño grano de arena a la unión de los investigadores en este campo, a la creación y divulgación del conocimiento y al tejido de redes de colaboración.

 

Si el cómic es una manifestación que ha sufrido durante mucho tiempo el desinterés académico, no cabe ninguna duda de que nos encontramos ante una evolución en sentido contrario.

 

Los proyectos que toman a la historieta como centro crecen: la integración en el espacio académico se ve acompañada por la nueva mirada de los museos o el interés de los medios de comunicación. Tras El tríptico de los encantados (Una pantomima bosquiana) (2016), el Museo del Prado acaba de editar el segundo de sus cómics, El perdón y la furia (2017), de Altarriba y Keko. Trata sobre las investigaciones de un historiador del arte sobre José de Ribera. Ha sido publicado coetáneamente a la exposición Ribera: Maestro del dibujo, comisariada por Gabriele Finaldi y realizada en el Museo del Prado entre el 22 de noviembre del 2016 y el 19 de febrero de 2017. Tampoco resulta extraño que Paco Roca aparezca en las páginas de los suplementos culturales de los periódicos, o que de vez en cuando un cómic reciba atención mediática extraordinaria.

 

Es cierto que si tomamos como referencia a países como Francia, queda mucho por hacer. Y es verdad que el camino a recorrer para alcanzar un nivel similar es larguísimo. Pero se avanza poco a poco. Museos, medios de comunicación y universidades caminan hacia ese constructo semántico que es la “normalización”. La idea de disponer al mismo nivel al cómic que a otras manifestaciones culturales. Estamos en un buen momento para empujar y trabajar en ese sentido.

 

Imagen superior: Viñeta de Altarriba, A., Keko, El perdón y la furia, 2017.

 

PARA SABER MÁS…

–ABELLÁN, M., “Investigación científica en cómic. Superando los prejuicios frente al arte secuencial”, en GARCÍA SAHAGÚN, M., et al. Al margen. Reflexiones en torno a la imagen, Madrid, edición en e-prints de la UCM, 2016. Disponible en: http://eprints.ucm.es/41500/1/Al%20margen.pdf (Consulta: 31/03/2017).

–ALTARRIBA, A.; KEKO, El perdón y la furia, Madrid, Museo del Prado, 2017.

–MATLY, M., “El estado de la ciencia. Investigación y cómic”, Revista Tebeosfera, 2, Sevilla, 2017. Disponible en: https://www.tebeosfera.com/documentos/el_estado_de_la_ciencia._investigacion_y_comic.html (Consulta: 31/03/2017).

–MAX, El tríptico de los encantados (Una pantomima bosquiana), Madrid, Museo del Prado, 2016.

 

 

Julio Andrés Gracia Lana

Colaborador de la Revista Kalós
Personal Investigador del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza