Las nuevas maternidades en el cine: A propósito de Cinco lobitos

Para empezar a hablar de la nueva representación que se le está otorgando a la maternidad en la gran pantalla hay que tener en cuenta que el sentido de la palabra “nuevo” encierra tras de sí una situación que, aunque siempre ha existido, nunca se le ha dado su espacio. No son nuevas maternidades, son reales. El cine es un método de aprendizaje y puesta el valor, y por ello ha tenido que ser él, una vez más, quien descubra dichas maternidades a través de voces cercanas y sinceras.

La idealización en la que colabora la sociedad estaba, por supuesto, en el séptimo arte y hasta el siglo XXI solo teníamos algunas raras excepciones de modelos no genéricos y perfectos de madres. A partir del nuevo siglo y, sobre todo, con el resurgimiento del feminismo y el movimiento Me Too esto parece que ha cambiado. Por fin la gran pantalla ofrece imágenes de madres dolientes, madres que dudan y lloran, madres imperfectas, madres que se replantean las diferentes maternidades y madres que tienen voz. 

Y con maternidad no nos referimos solamente al acto de dar a luz sino también a la interrupción de dicho acto. El aborto o la posibilidad de ello también ha sido una constante en la filmografía independiente. En este sentido se suele echar la vista atrás, a nuestro pasado más cercano, en 4 meses, 3 semanas, 2 días (Cristian Mungiu, 2007) vemos la realidad que se vivía bajo el régimen comunista de Ceaușescu en la Rumanía de 1987 o, más atrás incluso, en El acontecimiento (Audrey Diwan, 2021) asistimos a una Francia donde las mujeres ya llevan minifalda, pero en la que Anne se ve obligada a recurrir a un aborto clandestino ya que en 1963 dicha práctica se penaba con cárcel. No todo van a ser dramas, Obvious child (Gillian Robespierre, 2014) es una comedia ácida sin moraleja donde se narra el aborto de una forma desenfadada y simpática al igual que ocurre en Saint Frances (Alex Thompson, 2019) donde Bridget, una treintañera sin un futuro definitivo, comienza su verano abortando. A partir de este hecho, y de su trabajo de verano como niñera, se desencadena una visión muy personal y honesta sobre los distintos aspectos relacionados con la maternidad.

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Fotograma de Saint Frances, Alex Thompson

Una vez pasado este trago el siguiente estadio es el de ser madre con tu hijo en brazos. Solo las mujeres que han sido madres saben lo que en realidad conlleva todo ese viaje y los secretos que siempre se han guardado. A medio camino se encuentra Juno (Jason Reitman, 2007) donde acompañamos a una joven en la toma de decisiones. Es un panfleto antiabortista sin ningún tipo de máscara, pero no por ello la historia dejaría de representar una realidad.

¿Para profundizar en el postparto? Tully (Jason Reitman, 2018). ¿En la crianza durante los primeros años? La asistenta (Molly Smith Metzler, 2021), Alanis (Anahí Berneri, 2017) o Captain Fantastic (Matt Ross, 2016), tanto la primera, en formato serie, como las dos siguientes nos ofrecen una visión de cine social totalmente opuesta a la candidez que estamos acostumbrados que nos brinde el séptimo arte. 

Y, ¿para abordar la maternidad a través de la adopción? También hay propuestas; Ema (Pablo Larraín, 2017) cuenta, a través del reggaetón, el desenfreno sin ataduras de Ema que busca unos nuevos padres para su hijo adoptivo, contar más sería hacer spoiler. Si hablamos de cine social tenían que aparecer los hermanos Dardenne con El niño de la bicicleta (2005) o, por último, La mujer de la montaña  (Benedikt Erlingsson, 2018) donde se suma el simbolismo de la madre tierra.

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Fotograma de El niño de la bicicleta, Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne

En este caldo de cultivo en el que la maternidad no se muestra tan solo como un acto de amor se desenvuelve Cinco lobitos (Alauda Ruiz, 2022) que se suma a esta ruptura de tabúes. Todos vamos, en cierta manera, engañados a la sala del cine, esperamos una película desmitificadora de la maternidad y es así pero solamente en su primera mitad, la segunda mitad es toda una exposición a lo duro que también ser hija en según qué circunstancias. A Amaia, una joven de 35 años, nadie le había contado el duro trabajo tanto físico como psicológico que conllevaría ser madre, cuando nace Ione comienza la revolución y todo se tambalea, incluida su relación de pareja. Aquí es donde intervienen sus padres que se trasladan a ese minipiso para acompañar en los primeros días de crianza a su hija, buenas intenciones con dudoso resultado. Pero, lo peor está por llegar. Con la relación sentimental más que dañada y su carrera profesional en stand by, Amaia decide trasladarse a la casa que le ha visto crecer en un pequeño pueblo de País Vasco, con sus padres. Y aquí es donde se desata la tormenta sentimental cuando Amaia se da cuenta de que además de ejercer como madre debe hacerlo también como hija y los cuidados a los que han sido tus cuidadores son mucho más difíciles de llevar. 

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Cartel promocional de Cinco Lobitos, BTeam Pictures

El guion de la propia Alauda Ruiz es redondo, crudo y real. Escenas cotidianas que encierran un sesgo de género que se pone de manifiesto sin reparo donde vemos, por ejemplo, que su pareja y padre de la niña, aunque está de baja, recibe una propuesta de trabajo.

-Se les ha caído el que lo iba a hacer y me han llamado a mí. Son tres semanas.

-¿Tres semanas?

-Sí, bueno te lo estoy consultando.

-Pues te digo que no, no hay nada que consultar.

Tras la elipsis, él finalmente se marcha a trabajar. Sin pelos en la lengua se hace público también los miedos extensibles a todas las madres cuando Amaia llora desconsolada con Begoña, su madre, al lado:

-Amaia ¿qué pasa?

-Se me cayó Ione del sofá

-Tú te tiraste varias veces de la cuna y sabes hablar varios idiomas.

Tanto Amaia como Begoña, las dos grandes madres de la película, vivirán un viaje emocional a lo largo de la película ya que la otra gran temática es el cambio de roles y de identidades dentro de una familia. 

Todo ello aderezado con toques de humor inesperados, pero igualmente reales. Cinco lobitos fue la gran triunfadora del pasado Festival de Málaga al alzarse con la Biznaga de Plata al Mejor guion, la Biznaga de plata a la Mejor interpretación femenina para Laia Costa y Susi Sánchez (ex aequo) y la Biznaga de oro a la Mejor película española. Alauda te toca el corazón con sensatez, realidad y brillantez porque la maternidad es imperfecta y no pasa nada, como le dice Begoña a Amaia: “Haces lo que puedes.”

Imagen superior: Fotograma de Cinco lobitos, Alauda Ruiz

Pamela Tomás

Redactora de Revista Kalós