Lo que no te puedes perder en el 15 Festival de Sevilla

Europa es la gran cuna del cine, desde que comenzó a ver la luz gracias a la suma de múltiples inventos que finalmente desembocaron en manos de los Lumiere hasta hoy en día, que alberga los encuentros más importantes e internacionales del séptimo arte: Cannes, la Berlinale o San Sebastián.

Este mes de noviembre, desde el día 9 hasta el 17, se celebra en Sevilla la decimoquinta edición del Festival de Sevilla que alberga un sinfín de producciones europeas presentadas ya en otros festivales o por primera vez en este y una vez más Kalós se dirige hasta la capital andaluza para contároslo todo. Pero primero hablemos y analicemos la situación a priori.

El festival está compuesto por la friolera de doce secciones, cada cual más interesante. Recuperan clásicos a través de Tour/Detour y Retrospectiva dedicada este año al director sueco Roy Andersson, a la actriz alemana Ula Stöckl y a la directora y guionista Ildikó Enyedi. Hay espacio para los más jóvenes tanto para los que quieren abrirse un hueco en el cine en Cinéfilos del futuro como para  más pequeños que solo quieren ser meros espectadores en Europa junior.

Hay dos secciones que despiertan especial interés por albergar películas ya presentadas en otras ocasiones. En Selección EFA se pueden ver los largometrajes que están nominados a los premios EFA (European Film Awards) y en esta edición son de especial interés Girl (Lukas Dhont, 2018), La casa de Jack (Lars von Trier, 2018), Leto/Summer (Kirill Serebrennikov, 2018) Scary Mother (Ana Urushadze, 2018) o La mujer de la montaña (Benedikt Erlingsson, 2018) entre otras. Y en Special screenings películas que han causado gran impacto al público como puede ser la ganadora de la Concha de Oro en el pasado festival de San Sebastián Entre dos Aguas (Isaki Lacuesta, 2018), el hilarante y emocionante documental Apuntes para una película de atracos (Elías León Siminiani, 2018) o el documental español El silencio de otros, dirigido por Almudena Carracedo y Robert Bahar, que se llevó el Premio del Público a Mejor Documental en el Festival de Berlín.

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Fotograma de La casa de Jack (Lars von Trier).

Los tres gruesos del festival son, respectivamente, las secciones: Las nuevas olas que se bifurca en dos partes -una dedicada a los largometrajes de ficción y otra a los de no ficción- y, como no podría ser de otra manera, la Sección Oficial.

Las nuevas olas ficción es una sección que reúne los nuevos valores y las miradas singulares del cine europeo contemporáneo más refrescante donde se vuelcan y revelan los miedos, inquietudes y verdades, tanto presentes como futuras, del continente. Un total de dieciocho largometrajes conforman el conjunto en los cuales se podrá contemplar un sinfín de géneros. Una niña luchará sola por la supervivencia en su escuela ucraniana ocupada en 1941 por los nazis en Anna’s War (Aleksey Fedorchenko, 2018). La ciencia ficción a través de Jumpman (Ivan I. Tverdovskiy, 2018), el drama con la portuguesa Mariphasa (Sandro Aguilar, 2018) o la francesa Sauvage (Camille Vidal-Naquet, 2018) e incluso hay hueco para el amor imposible en When the trees fall (Marysia Nikitiuk, 2018). Cómo no la animación también tiene cabida aquí con dos apuestas muy interesantes como The tower (Mats Grorud, 2018) y Samouni Road (Stefano Savona, 2018) ambas se centran en Palestina y narran el horror y la lucha que han sufrido y sufren miles de palestinos.

Las nuevas olas – no ficción- refleja las posibilidades ilimitadas y multiformes del cine actual europeo de no ficción. En este caso son trece los largometrajes que constituyen la sección entre los cuales destacamos, sobre todo, la incursión y el uso del documental como la plataforma más utilizada.

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Fotograma de Jumpman (Ivan I. Tverdovsky). 

SECCIÓN OFICIAL

El grueso del certamen es la sección oficial compuesta por una muestra de las obras clave del año, el mejor cine de autor europeo contemporáneo. De este modo, Sevilla presenta un total de diecinueve largometrajes que competirán por el Giraldillo de Oro.

Hay directorxs ya conocidos debido a su larga trayectoria y que se esperan con especiales ganas. Mia Hansen-Løve, directora francesa que recordarán de El porvenir (2016) galardonada en Berlín con el Oso de Oro a Mejor Director, es una de las voces más personales del cine contemporáneo francés. Sus películas denotan un personalísimo estilo impresionista que tiñe historias personales caracterizadas por el paso del tiempo. En esta ocasión dirige Maya, donde nos lanza una pregunta: ¿Cómo seguir viviendo después de un acontecimiento abrumador?

Christophe Honoré nos trae Vivir deprisa, amar despacio, la cual ya presentó en el Festival de Cannes. Habituado a moverse en un drama intimista – Dans Paris (2006), La belle personne (2008), Les bien-aimés (2011) o Métamorphoses (2014), entre otras- esta ocasión no iba a ser menos: es verano y es París en 1993 donde se desenvuelve la historia del primer y último amor.

Completan la apuesta francesa dos películas. Por un lado Non-Fiction, presentada en Venecia, del aclamadísimo director Oliver Assayas – Paris, je t’aime (2006), Las horas del verano (2008), Viaje a Sils Maria (2014) o Personal Shopper (2016)- donde presenta un ejercicio de metacine protagonizado por la estupenda Juliette Binoche. Por otro lado, Yolande Zauberman se pone al mando de M, premiada en el Festival de Locarno con el Premio Especial del Jurado. La directora nos sumerge en un universo de hombres hermético como es una comunidad de judíos ultraortodoxos.

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Fotograma de Non-Fiction (Oliver Assayas).

Sergei Lonitzsa casi podría conseguir un apartado propio en el Festival puesto que presenta tres largometrajes, dos de ellos documentales que se pueden visionar en otras secciones, y un tercero titulado Donbass, donde, como habéis podido averiguar por el título, recrea el conflicto de dicha ciudad ucraniana a través de grabaciones caseras.

En la última edición del Festival de Berlín Touch me not levantó ampollas, y es que la crítica no se pone de acuerdo ante el film de Adina Pintilie y hubo un aluvión de críticas negativas cuando se alzó con el Oso de Oro a la Mejor Película y Mejor Opera prima en dicho festival. Por lo tanto, no nos deja indiferentes y estamos deseando ver esta obra que narra los viajes emocionales de tres de sus protagonistas.

Llegados a este punto tenemos que hablar de Florian Henckel von Donnersmarck que dirige Obra sin autor. Tranquilxs si al principio no os suena este director alemán de nombre impronunciable pero seguro que la mayoría de vosotrxs ha visto La vida de los otros (2006) o The tourist (2010) sus dos anteriores largometrajes. En Obra sin autor nos vuelve la vista, otra vez, a la Alemania nazi y de posguerra.

László Nemes que arrasó con la premiadísima El hijo de Saúl (2015) –Un BAFTA, un Globo de Oro y un Oscar a Mejor Película de Habla no inglesa- ahora regresa con Atardecer con la que se llevó el Premio Fipresci en Venecia y con la torna al drama histórico ambientado, en esta ocasión, en Budapest en 1913.

España también se ha hecho un hueco. Víctor Moreno en La Ciudad Oculta nos conduce a un viaje por el subsuelo de la ciudad: el vasto entramado de galerías, túneles, tuberías, alcantarillas, redes de transportes…etc. Una realidad tan escondida que casi parece irreal, en una sensual fusión de antropología y ciencia ficción que nos invita a reflexionar sobre qué esconde la idea de progreso en la que se cimenta nuestra sociedad. Y Xavier Artigas y Xapo Ortega con Idrissa, crónica de una muerte cualquiera no trata solo de contar una historia, sino del uso efectivo del cine como herramienta de acción y cambio al narrar la muerte en vano del migrante guineano Idrissa Diallo, un joven de 21 años que murió preso en Barcelona, un hecho del que nadie se hizo responsable.

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Fotograma de Atardecer (László Nemes).

Rematan la sección otras apuestas interesantes como Dovlatov (Alexey German Jr.), El peral salvaje (Nuri Bilge Ceylan), Joy (Sudabeh Mortezai), La casa de verano (Valeria Bruni-Tedeschi), Pearl (Elsa Amiel), Pity (Babis Makridis), Ray & Liz (Richard Billingham), Ruben Brandt, collector (Milorad Krstic), y What you gonna do when the world is on fire? (Roberto Minervini).

Pero no se piensen que al Festival de Sevilla solo se va a ver películas porque muchos otros incentivos se ofrecen a los espectadores. Más allá de sus encuentros con la prensa, muchos de los cineastas invitados al certamen participarán en coloquios y actos con el público asistente a las proyecciones de sus películas. Y  también los festivaleros con más marcha tendrán la posibilidad de rematar el placer de su cinefilia con conciertos gratuitos a medianoche, un clásico del certamen.

Ojalá vernos por allí y, si no es así, Kalos estará encantadx de retransmitirles todo lo que suceda.

 

 

 

Imagen superior: cartel del 15 Festival de Sevilla.

 

 

Pamela Tomás

Redactora de la Revista Kalós