¿”Mangañol”? La influencia del manga en el cómic español

mangañol lolita aldea el torres

El término actual manga (漫画) designa al cómic japonés, un tipo de cómic que posee unas características propias (técnicas, estilísticas, culturales, lenguaje, géneros y sistema de producción) que lo diferencian del cómic y de la novela gráfica occidental. Son tales diferencias con el resto del cómic mundial, las que hacen que la palabra manga también haya empezado a utilizarse para hacer referencia a obras con un estilo de dibujo, un tipo de narrativa y estética vinculada con el manga japonés, independientemente del origen geográfico y cultural de sus autores.

El enorme triunfo y difusión del manga fuera del país nipón, donde desde prácticamente sus orígenes está plenamente asentado e insertado en la sociedad japonesa a la vez que amparado por una enorme industria, ha permitido el desarrollo de un fenómeno de imitación, influencia e hibridación por todo el globo terráqueo. En diferentes lugares del mundo muchos artistas han decidido apropiarse de parte o de la totalidad de la estética y recursos utilizados por el manga para crear historietas. A las obras de estos artistas se las denomina actualmente de diferentes maneras como:

Amerimanga (manga influenced comics) en América. Ejemplo: Ninja High School (1983) de Ben Dunn.

OEL manga (Original English Lenguaje) en lugares de habla inglesa. Ejemplo: By Chance or Providence (2014) de Becky Cloonan.

Manfra o nouvelle manga en Francia. Ejemplo: Radiant (2014) de Tony Valente, primer manga francés traducido al japonés…

… Aunque numerosos autores los han intentado denominar bajo una larga lista de posibles nombres como: world manga, western manga, pseudo-manga, emulation manga

En España también se ha dado este fenómeno, dado que en nuestro país existen artistas cuyas obras están parcial y/o plenamente inmersas en lo que reconoceríamos como manga. Poco a poco se van haciendo un hueco –aunque todavía muy pequeño– en el mercado del cómic nacional de estos últimos 20 años cuando la influencia del manga se ha ido acrecentando entre los artistas españoles, principalmente nacidos en los años 80 del siglo XX. En España no existe una denominación concreta para este tipo de obras, o al menos no tan clara como las ya enumeradas que existen en otras regiones del mundo. En ocasiones, a nivel editorial se le ha llamado Gaijin. Este término surgió cuando la sede de la editorial Glénat en España, dándose cuenta del tirón que comenzaba a tener el cómic español con características japonesas, financió en 2012 una colección de diferentes obras de artistas españoles con la etiqueta de Gaijin (extranjero en japonés) para hacer referencia a los volúmenes que tales dibujantes publicaban en estilo manga. No obstante, el uso de esta denominación para englobar todo el trabajo de artistas influenciados por el manga en España, no acaba de cuajar, pues se considera que este término queda muy vinculado a ese proyecto concreto y no al fenómeno total. Por este motivo, los mismos dibujantes que cultivan este tipo de trabajo nos señalan que prefieren otros términos como mangañol, iberomanga, manga hispano u otras variantes, cuya etimología hace más referencia al concepto de producto español.

Existen en nuestro país un buen número de autores que destacan por su notable o incluso total influencia del manga. Tal es el caso de Isabel Terol, Eduard Balust, Skizocrilian, Ken Niimura (José María Ken Niimura), Desirée Martínez Quílez, Sebastián Riera Domínguez, Mateo Guerrero, Jesulink (Jesús García Ferrer), Nacho Fernández González, Lolita Aldea, Angie Fernández, el Studio Kôsen y el Xian Un Studio.

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Viñeta del manga Chan Prin del Xian Nu Studio.

Algunos de ellos participaron en el proyecto de Glénat. No obstante, todos comparten el descubrimiento del manga por parte de todos ellos fue mediante varias vías:

Introducción del anime (animación japonesa, generalmente de mangas previos) en las parrillas televisivas españolas en la década de 1990 (Ejemplos: Sailor moon, Dragon Ball, Mazinguer Z, Saint Seiya, Pokémon, Digimon, Doraemon, Heidi…). La franja de edad de todos ellos hace coincidir su plena niñez y juventud con dicha década, cuando comenzarían a consumir este material.

A raíz de ello comenzaron a consumir mangas propiamente dichos, gracias a la publicación de comic japonés traducido al castellano en España mediante editoriales como: ASTIBERRI, DOLMEN, GLÉNAT, IVREA, NORMA o PLANETA.

Ya en los 2000 aparece Internet como lugar de contenido, medio de difusión y oportunidad de crear comunidades de manera totalmente gratuita y a distancia.

Salones y eventos del sector que comenzaron a principios de los 90 como lugar de intercambio y de puesta en valor del trabajo de dibujante desarrollándose cada vez más rápidamente…

…tomando contando contacto con Japón a través de estos medios, viajes o contacto con artistas nipones.

La predilección de estos artistas por el manga ha venido dada, en primer lugar, por su gusto personal. A través de las entrevistas que hemos consultado o realizado a estos artistas hemos podido verificar que sintieron una especial atracción por las características del comic nipón. Por lo tanto, han decidido utilizarlas todas o algunas, para, junto a su estilo personal, crear un “manga español” no necesariamente homogéneo, pues cada cual es distinto del resto, y cada autor mantiene sus particularidades, además de variaciones a lo largo de su trayectoria artística. Sin embargo, bien es cierto que prácticamente todos confirman que, en mayor o menor medida, su predilección por el manga se debe a la capacidad que este tipo de cómic tiene de expresar a través de sus recursos narrativos y estéticos la emotividad y los sentimientos de sus personajes. Coinciden también por su gusto en el empleo del blanco y negro, el físico de los personajes de ojos grandes y largos cabellos, las expresiones exageradas o las composiciones enrevesadas de viñetas, entre otros aspectos. En cualquier caso, todas ellas son un ejemplo de artistas conscientes de la actualidad en la que viven, así como de sus posibilidades, por lo que hacen uso de las redes sociales, muy vinculadas con el mundo de Internet y al movimiento otaku, y, en general de todas las vías vinculadas con el material audiovisual de hoy en día.

Por último, es importante hacer referencia a la posibilidad innata que el manga tiene para adaptar cualquier relato, así como completarse perfectamente a otros estilos de dibujo. Esto ha permitido que artistas españoles hagan hibridaciones que funcionan. Y es que no debe olvidarse que también estos artistas recibieron otras influencias como el cine de las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado (Star Wars…) y el cómic americano (Marvel, DC…), cada vez más al alcance desde los 80 en quioscos, momento en el que solo había historietas nacionales como Zipi y Zape y Mortadelo y Filemón. De hecho, algunos artistas manifiestan otras de estas influencias. Un ejemplo de una fusión entre el manga y el estilo norteamericano bastante bueno sería Rogues de Lolita Aldea y El Torres.

La trayectoria de estos jóvenes artistas nacidos en torno a los 80 ha sido especialmente productiva teniendo en cuenta el contexto en el que se han tenido que abrir paso. Muchos de ellos han sido ganadores de los premios más representativos del sector en España. Sin embargo, estos galardones les han valido para poco más que lograr hacer alguna publicación y darse a conocer en un ambiente nacional tan complicado. Y es que el contexto español comparado con el de otros países, es bastante poco alentador para el desarrollo de esta manifestación artística, por lo que muchos de ellos han estado publicando durante años fuera de España. Tal es el caso del Studio Kôsen publicando obras de temática yaoi en EEUU en 2005 o el Xian Nu Studio con la serie All in (2007) en Francia. Se puede afirmar que, desafortunadamente, en nuestro país no existe actualmente ningún programa o tipo de ayuda para dibujantes del mundo del cómic, a diferencia de otros países.

Su sistema de trabajo difiere según trabajen de manera individual o en grupo. En ambos casos se parte de la elaboración de un guion. En el primer caso a partir de ese guion se crean de forma tradicional (lápiz, papel y goma) los bocetos previos. A continuación, se aplica la tinta (plumillas japonesas) sobre el dibujo a lápiz. Una vez con la página entintada, la imagen generalmente se escanea y se le aplican los volúmenes y efectos poniéndole grises y tramas digitales en programas como Photoshop, es decir, de forma digital. Por otro lado, en el caso de aquellos que trabajan en grupo (especialmente los estudios), a veces este proceso se distribuye entre sus miembros, aunque cuando se trata de colaboraciones, también puede dividirse el trabajo entre quien se dedique a desarrollar la historia y quien únicamente hace las ilustraciones.

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Dibujo en fase de entintado sacado de las redes sociales del Studio Kôsen.

La difusión de sus obras se propaga por varias vías. Las editoriales son las encargadas de publicar los tomos, aunque, como ya se ha mencionado, no es fácil conseguirlo en España. Por esta razón, son cada vez más útiles las redes sociales, que funcionan como expositores de su obra, forma de trabajo, trayectoria, y principal vía de comunicación con sus seguidores (gracias a ellas me ha sido posible ponerme en contacto con ellos para mi investigación). También exponen su material en salones y eventos.

Sin embargo, la situación de estos artistas no es absolutamente negativa, y es que el trabajo de estos artistas está teniendo gran aceptación y éxito en el público pese a la situación del cómic o novela gráfica en España. Las causas de este fenómeno son dos. En primer lugar, el contexto de valoración del comic en general está comenzando a cambiar (ejemplo: este mismo congreso, que le está otorgando importancia desde el punto de vista académico) y, en paralelo, estamos viviendo el triunfo en occidente de la cultura popular japonesa actual (anime, videojuego, fenómeno Kawaii, etc.), que cada vez está impactando más en nuestra cultura, un fenómeno que algunos ya catalogan como neojaponismo.

Esto ha suscitado el interés de las editoriales españolas tanto por la publicación del manga nipón como del comic de influencia japonesa (en estos último años -aunque poco a poco- cada vez hay más traducciones de mangas japoneses y se apuesta más por los autores nacionales de este estilo con proyectos como el antes mencionado Gaijin de Glénat) así como la proliferación de salones y eventos, dado que estos últimos 7 años están alcanzando un notable incremento en numerosas ciudades españolas fomentadas por nuevas actividades relacionadas con el mundillo: videojuegos, cosplay, proliferación de la cultura japonesa en general, juegos de rol, ilustración, audiovisuales (movimiento youtuber), fan art

En estos salones están presentes las editoriales y/o los propios dibujantes españoles en stands donde venden sus publicaciones o ilustraciones, incluso son los lugares escogidos para hacer las presentaciones de sus nuevos proyectos, a la vez que el escenario idóneo para establecer relaciones entre ellos (incluyendo artistas extranjeros que puedan asistir) y con sus seguidores, por ejemplo, mediante entrevistas o sesiones de firmas. Así pues, por todos estos motivos, se puede confirmar que estamos antes un futuro optimista.

En definitiva, es evidente que la influencia del manga o cómic japonés está presente en España a través de las obras mostrada de jóvenes dibujantes, ilustradores o artistas que total o parcialmente han bebido de sus fuentes, realizando productos híbridos, algunos de gran calidad. La cada vez más positiva acogida del cómic en general en nuestra sociedad, el aumento del público consumidor de estos productos y la difusión y atractivo que actualmente suscita la cultura audiovisual japonesa de carácter popular ha favorecido que las obras de estos autores sean valoradas por los lectores. No obstante, este fenómeno del impacto del manga en España, la concreta trayectoria de los distintos autores, la particular denominación de dicho fenómeno, así como la terminología adecuada para definirlos está todavía por estudiar, una labor que se está comenzando a desarrollar en los último años.

 

 

Imagen superior: Recorte de una portada de Rogues! de Lolita Aldea y El Torres.

 

 

Julia Rigual Mur

Colaboradora de la Revista Kalós