Fotógrafas en la Guerra Civil: Margaret Michaelis

Margaret Michaelis. No title (Men baking bread, Barcelona) c. 1936-37.

Ya hemos visto la Guerra Civil retratada desde varias perspectivas, desde las Brigadas Internacionales, la crudeza del frente y el dolor de la retaguardia. En este artículo vamos a hablar de la última fotógrafa que nos ocupa y que representa la versión oficial del Gobierno Republicano: Margaret Michaelis.

La fotógrafa austro-australiana (Dzieditz, 1902- Melbourne, 1985) llegó a Sidney en 1939 tras ser forzada a dejar España en 1937. Había llegado a España en 1933 huyendo de Berlín, donde su pareja, Rudolf Michaelis, había sido detenido por sus actividades sindicales del FAUD (Freie Arbeiter Union Deutschlands). Allí ya había abierto su primer estudio fotográfico, aunque ya había trabajado como asistente en algunos establecimientos fotográficos de Viena, donde se formó como fotógrafa entre 1918 y 1921. Sin embargo, la crisis económica que sufría Alemania en la década de los 30, el creciente antisemitismo (ella era de ascendencia judía), y las detenciones policiales de ambos, hicieron que pusieran su objetivo en Barcelona, a donde ya habían huido algunos compañeros de Rudolf. 

Asentados en la ciudad, abrió su taller, Foto-Studio, situado en la Calle Roselló 36 de retratos y fotografía publicitaria, y, posteriormente, en la calle República Argentina 218 con el nombre Foto-Elis. Allí comenzó a relacionarse con arquitectos como Josep Lluís Sert y Josep Torres Clavé, miembros del GATEPAC (Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea), el cual estuvo ligado al movimiento racionalista durante la Segunda República. En el Colegio de Arquitectos de Cataluña se conservan 6 fotos de este periodo, si bien aparecen sin firmar. Sert le había transmitido el pensamiento de la Bauhaus y de la importancia del trabajo colectivo sobre el reconocimiento individual, algo que dificultará el reconocimiento de la obra de Michaelis. También pertenecen a este periodo una serie de fotografías que fueron publicadas en la revista AC, vinculada al GATEPAC, sobre Miró y sus obras en Andalucía, así como un reportaje sobre la arquitectura y la vida en la URSS.

Con el estallido de la Guerra Civil, Michaelis fue llamada por el Comisariado de Propaganda de la Generalidad de Cataluña, fundado en 1936, por su experiencia como publicista. Su cometido era la realización de postales que transmitieran la normalidad en Barcelona. Las imágenes captan la cotidianeidad de una ciudad aparentemente sin guerra, tranquila, feliz, bonita, costumbrista. Los niños juegan en las plazas, se celebran las tradiciones locales, los campesinos trabajan alegres en el campo y la gente toma el aperitivo en los bares. Esta sensación de aparente tranquilidad era una maniobra publicitaria que encontraría difusión en los medios de prensa de los que disponía la Generalidad: panfletos, la revista Nova Iberia y Visions de guerra i retaguardia, ambas fundadas en 1937.  

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Fotografía de Margaret Michaelis. No title (Emma Goldman) c. 1936. Fuente: National Gallery of Australia.

Sin embargo, también se publicaron otras imágenes de acontecimientos políticos de interés, como la visita de la anarquista Emma Goldman, a quien también fotografió Kati Horna. Las imágenes fueron ejecutadas con un año de diferencia, tomando la instantánea Michaelis en 1936 durante la visita de la activista al frente de Aragón y la de Horna en 1937, en su segunda visita a España. Pese a que solo hay un año de distancia entre ambas, podemos ver la diferencia de ánimo en la manera de ser retratada. Michaelis la muestra heroica en un ligero contrapicado, Horna envejecida y pensativa en un sillón, como si vaticinara el funesto final de la contienda. 

Michaelis también fotografíó el funeral de Durruti. Su muerte el 20 de noviembre de 1936 causó una gran conmoción entre la población y las filas antifascistas. A su entierro acudieron miles de personas y fue cubierto por varios medios. De la fotógrafa se conservan dos tomas realizadas desde lo alto en las que se muestra la calle abarrotada de gente. En una de ellas se ve a otra fotógrafa, si bien no se ha identificado todavía. Horna, por su parte, trató este tema mediante un fotomontaje que sería portada del número 19 de la revista Umbral,  un número especial dedicado plenamente a este evento. 

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Fotografía de Margaret Michaelis. Barcelona. c. 1936. Archivo OPE-CNTFAI, IISH Ámsterdam. Fuente: El País.

Ambas fueron juntas por los frentes de Cataluña y Aragón, retratando el dolor de la retaguardia. En 1937 tuvo que abandonar el país y, tras un corto periodo de tiempo en Polonia, consiguió un pase a Sidney, donde permanecerá el resto de su vida. Allí trabajó como asistenta hasta que abrió su estudio en 1940, especializado en retrato. Su cámara captó a los exiliados por la guerra, judíos y personas del mundo del arte. Se convirtió en una pionera al ser la primera mujer en tener su estudio en la ciudad y también en ser la primera en formar parte del Instituto de Ilustradores Fotográficos de Australia. 

Tras su muerte por un cáncer de hígado, su archivo se dona a la Australian National Gallery con el nombre de «Archivo Michaelis-Sachs». Helen Ennis, responsable de la sección de fotografía de la NGA, había entrado en contacto con ella para adquirir fotografías suyas, pero la importancia de su archivo era mayor de lo esperado, contando con 451 fotografías, de las cuales 172 son de sus años en España. A partir de entonces comienza la documentación y clasificación del archivo y las primeras búsquedas cruzadas en los archivos catalanes (AHCOAC y AFB), que sacarán a la luz el nombre de la autora de muchas de las imágenes que eran conocidas por su publicación en A.C. y que llevaron la imagen pública de la vanguardia arquitectónica catalana y española a todo el mundo.

Los reportajes de la Guerra Civil sembraron un precedente para los que cubrirían las sucesivas guerras del siglo XX. Fotógrafos de diversas partes del mundo acudieron al conflicto con una idea común, la de denunciar y luchar contra el fascismo europeo y juntos conformaron la memoria de una guerra que durante muchos años quedó enterrada.

El archivo de Horna llegó a España tras la muerte de Franco, a condición suya. Lo ofertó el 12 de mayo de 1983 y el catálogo sería publicado en 2002 por Blanca Desantes Fernández. Actualmente se conservan en Salamanca las 270 instantáneas que lo componen, aunque se presupone que debía de haber más. Sin duda, componen un archivo fundamental para comprender lo que supone la guerra más allá de la línea de batalla. 


Imagen superior: Fotografía de Margaret Michaelis. No title (Men baking bread, Barcelona) c. 1936-37. Fuente: National Gallery of Australia.


Ana Muñoz Pico

Redactora de la Revista Kalós