Pacificado, una paz escurridiza: “Yo solo quiero vivir”

SSIFF Pacificado, una paz escurridiza “Yo solo quiero vivir”

Pacificado (Pacified), obra del cineasta Paxton Winters (EEUU, 1972), ha arrasado en la 67 edición del Festival de San Sebastián haciéndose con la mitad del palmarés. Ha logrado hacerse con Concha de Oro a la mejor película, la Concha de Plata al mejor actor y el Premio del Jurado a la mejor fotografía.

La película brasileña concursaba internacionalmente en la Sección Oficial con otros largometrajes que no hubieran competido en otros festivales, como ya comentábamos anteriormente en Kalós. Retrata un drama familiar en torno a una joven adolescente que amalgama un conjunto de historias que tienen lugar en una favela de Río de Janeiro durante la celebración de los Juegos Olímpicos. El título del largometraje alude a la labor de las Unidades de Policía Pacificadora que desde 2008 buscaban eliminar el narcotráfico y el crimen organizado en zonas marginales de la capital brasileña. Sin embargo, tras los primeros resultados positivos, se fue revelando cómo no había verdadera vocación de cambio en ámbito de seguridad, sino que únicamente pretendía esconder coyunturalmente el problema durante Río 2016. En este contexto de fracaso de la Pacificación se integra la corrupción crónica, la desprotección y el narcotráfico, que van aflorando durante la película sin redundar en estos ingredientes.

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Equipo de Pacificado recogiendo la Concha de Oro en en la gala del 67 SSIFF.

La historia arranca cuando Jaca, el padre de la protagonista y antiguo líder de la favela, sale de la cárcel tras años de cautiverio. Contra todo pronóstico, no intentará reapropiarse de lo que había sido suyo, sino que se intentará alejar del poder. Su verdadero afán será apartarse del círculo de violencia que venía copando su vida hasta el momento. De esta forma, se inicia a nivel personal su camino hacia la pacificación.

El trabajo de interpretación de Jaca llevado a cabo por Bukassa Kabengele le ha valido la Concha de Plata al mejor actor. Reconoce que lo más complicado fue salir de la caricatura y los estereotipos, hasta que comprendió que debía liberarse y situarse al nivel de los locales de la comunidad para entender que los habitantes de la favela mantienen su dignidad en tal ambiente violencia.

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El actor Bukassa Kabengele, ganador de la Concha de Plata en el 67 SSIFF.

Efectivamente la película se ubica en un problemático clima de desamparo que anida en la favela, pero esta característica no es la dueña de la película, sino sus interesantes personajes. Nos guía Tati, una joven adolescente que crece a la deriva, con una base familiar, como poco, inestable. La protagonista es la hija de Jaca, antiguo jefe de la favela, al cual va poder ver por primera vez en sus trece años de vida. Durante el filme, el espectador presenciará cómo transcurren para ella casi de forma ajena las extremas situaciones que se plantean en la cotidianidad de su día a día. Pacificado se convierte de este modo en la primera película rodada en una favela que cuenta la historia de una mujer, tal y como indica la productora Paula Linhares.

Otro relevante papel es el de Andréa, la madre de Tati, encarnado por Débora Nascimento. La actriz tuvo que luchar para demostrar sus capacidades y poder interpretar este complejo personaje. La adicción, el rechazo y sobre todo el tremendo peso de la culpa, van hundiendo al personaje en una compleja degradación a todos los niveles. Para la actriz, la clave para encarnar a Andréa es que comprendía que era un personaje que había nacido con vida y alma. Además, en su maravillosa interpretación integró su propio embarazo de dos meses dentro del cambio físico que sufría la madre de Tati.

El largometraje cuenta con intérpretes profesiones como Kabengele o Nascimento, pero también actores nóveles como la propia protagonista, Cassia Gil. Para la joven brasileña su papel en la película supuso un gran cambio en su vida. Reconoce que fue una experiencia muy gratificante, si bien también removió muchas cosas. Como decía Wellington Maga, “ella habla con los ojos”.

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Bukassa Kabengele, Cassia Gil y Débora Nascimento, protagonsitas de Pacificado, posando en el SSIFF.

Uno de los elementos que presenta un mérito ineludible es la autenticidad lograda en primer lugar gracias al escenario donde se desarrolla todo el metraje: Morro dos Prazeres (Colina de los placeres), ubicada en el barrio de Santa Teresa, al sur de la capital brasileña. Todo el equipo reconoce la complejidad de rodar en una favela que está viva, sin duda un mar de complicaciones durante el proceso de grabación. Sin embargo, la película tuvo muchísimo impacto para la comunidad y ésta abrazó el proyecto durante los siete años de gestación. La respuesta por parte de los locales fue un apoyo y colaboración imprescindible. Más de doscientos habitantes de las favelas fueron contratados en los distintos departamentos de la producción, algunos de los cuales siguen trabajando a día de hoy en la industria, un hecho que no es baladí teniendo en cuenta la capacidad de los locales y las pocas oportunidades.

El director, guionista y productor estadounidense Paxton Winters se introdujo en la favela Morro dos Prazeres, famosa popularmente por sus barbacoas y fiestas eternas, tras la invitación de Wellington Magalhães, miembro de la comunidad, estrecho colaborador del proyecto e intérprete en la ficción del tío de Tati. Primeramente rechazó su ofrecimiento, pero más adelante se enfrentó a los primeros miedos y probó la convivencia con la favela durante seis meses. Si bien no fueron fáciles en los inicios, la comunidad paulatinamente se fue abriendo a él, de modo que terminó quedándose durante ocho años, aunque reconoce que pasado este tiempo no se ha llegado a ir del todo.

Paxton se dedicaba a escuchar las historias diarias de los habitantes de la favela, funcionando a modo de intermediario para ya hacia el tercer año de convivencia, empezar a germinar la idea de la película. En un primer momento únicamente pensaban diseñar un taller donde se impartieran nociones básicas de producción cinematográfica, que quizás dieran lugar a la creación de un documental. Finalmente, el resultado es una ficción creada conjuntamente a partir del acercamiento sincero del estadounidense a la comunidad, que le permitió ejercer como canal compilando los relatos de los locales.

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Fotograma de la película Pacificado (2019).

Quizás el gran interés de la película es que logra mostrar la mirada de los locales que viven en Morro dos Prazeres, si bien es un relato que no se adscribe únicamente a ese lugar. Cuenta una historia diferente, de supervivientes y luchadores, que pone el foco en las relaciones humanas en lugar de la criminalidad.  Sin duda, las armas y violencia están presentes porque forman parte del día a día de ciudadanos que habitan en estas favelas, pero no son las protagonistas de la narración, lugar común en películas como Ciudad de Dios que se han venido rodando en estas áreas periféricas de la metrópolis brasileña. Del mismo modo, queda patente en Pacificado la combinación de denuncia y tragedia que se va plasmando a lo largo de la trama.

La película también cuenta con imágenes de archivo, como la grabación de una violenta incursión policial incluida en el metraje que el propio director vivió y grabó con su móvil.

Otras tomas que llaman la atención son las que corresponden a los fuegos artificiales de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Su grabación fue realizada dos años antes de empezar a rodar, ante la posibilidad irrepetible de poder obtener esas imágenes que más adelante pudieran precisar.

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Marcos Tellechea, Paula Linhares, Laura Merians, Paxton Winters y Lisa Muskat, a cargo de la producción y fotografía de Pacificado (2019).

El filme también ha ganado el Premio del Jurado a mejor fotografía, reconociendo la obra de Laura Merians. Reconoce que fue una labor llena de retos y desafíos, ya que logísticamente no había transporte y el trabajo era muy físico. Retendremos sin duda el increíble plano de interminables escaleras ascendentes, sin fin, como el aparente drama del metraje. En esta columna vertebral de la casi irónicamente llamada Colina de los placeres encontramos violencia, corrupción, desprotección y miseria, pero este clima no impide que los creadores del filme quieran subrayar también el sentimiento de compromiso, comunidad y dignidad humana que existe en la favela.

Esperamos poder recomendarla muy pronto para ir a verla en cines.

Imagen superior: Fotograma de la película Pacified (Pacificado).

Raquel Monteagudo

Redactora de la Revista Kalós