Pepe Cerdá, aún es siempre

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Me gustan los pintores que regresan a su tierra. David Hockney en 1964 abandonó Inglaterra para establecerse en Los Ángeles, seducido por la intensa luz de California y el ritmo de los Beach Boys, cegado por los colores eléctricos de Warhol, Lichtenstein y demás integrantes del entusiasta ambiente artístico americano de los 60. Esto no impidió que en 2012, a sus 75 años, crease toda una serie de vistas de la campiña inglesa ayudándose del iPad. La vuelta a los orígenes es una constante en las biografías artísticas, y algo similar sucede con Pepe Cerdá, tal y como se aprecia en esta muestra del Paraninfo.

Nacido en Buñales, un pequeño barrio rural a 11 km de Huesca, dio sus primeros pasos como artista de la mano de su padre, quien era pintor de atracciones de feria. En 1982 realizó su primera exposición individual en la capital aragonesa. El ambiente zaragozano del momento le permitió formar parte de colectivos como La Nave, junto al pintor Guillermo Moreo y el escultor Carlos Ochoa. Su devenir como artista plástico cambió en el momento en el que la Diputación de Zaragoza le concedió una beca de dos años para estudiar en la Casa de Velázquez de Madrid. A partir de entonces inició una experimentación que le llevó a la introducción de nuevos materiales en su obra, como es el caso de las resinas, la seda o el plomo. Su búsqueda le llevó a París a finales de los 80 y comienzos de los 90, donde su obra fue recuperando el color y la forma.

Ya de vuelta a Zaragoza, se estableció en Villamayor. Allí ha permanecido hasta la actualidad. En la década de los 2000 comenzó una interesante serie de pinturas sobre la Guerra Civil, tomando como referencia fotografías de la época. En ellas introduce notas de color en un imaginario que habitualmente asociamos al gris de la fotografía en blanco y negro. Sus multitudes están llenas de fuerza, recordando en ocasiones al célebre lienzo de Giuseppe Pelliza da Volpedo, El cuarto estado.

Otro aspecto interesante de la obra de Pepe Cerdá, y que puede apreciarse en esta muestra, es su talento como escritor. A propósito de los grupos de figuras en sus lienzos, tiene un texto titulado “Las multitudes”:

Los muchos, enardedidos y algaraviados contra los pocos, maquiavélicamente fríos y organizados. Esto son en esencia las revoluciones: la fiesta popular contra la elegancia de salón.

Obras en las que Cerdá dota de nueva vida a esta serie de imágenes de la Guerra Civil, son Columna roja y negra en Barcelona, del año 2001 o Pamplona 19-07-36, de 2002. Se echa en falta la magnífica versión que hizo del retrato de la miliciana Marina Ginestá, inmortalizada por el fotógrafo Hans Gutmann.

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Miliciana, Pepe Cerdá (Colección Enate)

Otra serie de gran interés por su carácter inédito, son los paisajes que realiza del Valle del Aspe, al otro lado de Somport, en los Pirineos franceses. En ellos la naturaleza se propone como un elemento de redención, capaz de esconder y disimular los deshechos del ser humano.

También me llaman la atención sus retratos. Logran transmitir una enorme fuerza por medio de la construcción a partir de grandes masas pictóricas y la utilización de colores fríos, que casi consiguen el efecto de las grisallas. No es que me obsesione buscar la referencia extranjera, pero inevitablemente me recuerdan a los de la estadounidense Elizabeth Peyton, quizás por la utilización de colores similares y un mismo tratamiento de la superficie pictórica.

En definitiva, tenéis que ir a ver la exposición de Pepe Cerdá, es muy difícil tratar de condensar en una crítica la esencia de este pintor, inclasificable bajo un único criterio estilístico, autor de obras de casi todos los géneros pictóricos y a la vez artista arriesgado en la introducción de novedades en sus lienzos. Me quedo con la frase con la que introduce su biografía en su web:

No soy un pintor figurativo, no soy un pintor abstracto, no soy un pintor clásico, no soy un pintor moderno. Me importan un rábano la posmodernidad, la ultramodernidad y la retroprogresión. Niego la muerte de la pintura. Me hago preguntas y las intento responder sobre una tela y tensadas en un bastidor.»

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Obras de Pepe Cerdá en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza

Edificio Paraninfo, Salas Goya y Saura

Del 3 de octubre de 2017 al 13 de enero de 2018

 

 

Imagen superior: Gasolinera en un día nublado, 2009

Guillermo Juberías Gracia

Redactor de la Revista Kalós