Primavera de cine en el Cerbuna

cerbuna call me by your name

Los amantes del buen cine tienen razones de peso para sentirse contentos. Concretamente, seis. Ese es el número de películas seleccionadas en la nueva programación del Cine Club Cerbuna, todas ellas actuales, todas ellas de amplio prestigio internacional. Por lo tanto, y resumiendo que es gerundio, todos aquellos rezagados que no hayan acudido recientemente a las salas, o que quieran volver a disfrutar de ellas, están invitados a descubrir algunas de las cintas con más renombre del año pasado.

Los fines de semana de abril y mayo adquieren así un aroma contemporáneo, diverso y muy cinéfilo en el Colegio Mayor Pedro Cerbuna. Pero lo importante, cómo no, es presentar una a una a las protagonistas de esta fiesta. Comencemos.

Artículo Kalos Cerbuna Abril, Mayo. Foto 1.

Fotograma de 120 pulsaciones por minuto

Vamos a situarnos. Verano de 1983. Nos encontramos en un pequeño pueblo del norte de Italia, donde lo bonito y lo idílico se escapa fuera de la realidad. Elio tiene 17 años y pasa allí las vacaciones con su familia. Es listo, guapo y sofisticado. Pero sobre todo, es joven. Y está listo, sin saberlo, para vivir el verano más intenso e irrepetible de su vida, cuando un estudiante de posgrado americano, Oliver, es recibido para acompañarles durante varias semanas. Bienvenidos a Call me by your name (14 y 15 de abril).

La cinta del italiano Luca Guadangino, escrita por James Ivory (premio de la Academia a mejor guion adaptado, y más conocido por haber dirigido películas como Lo que queda del día o Regreso a Howards End), nos sitúa en el convulso terreno del primer amor, del profundo y precioso (por escaso y único) juego del descubrimiento.

Con una marcada textura melancólica y cierto regusto ochentero, Call me by your name es una obra monumental, mágica, espontánea, de sentimientos a flor de piel y de momentos en los que todo era posible. Rezuma arte e intelectualidad, es hipnótica y esencialmente apasionada, como el amor que describe: extremo, puro y único.

Una película que nos habla, por encima de todo, de la importancia de sentir. De vivir, al fin y al cabo. Y de lo ricos que están los melocotones en verano.

 Trailer de Call me by your name.

Nos trasladamos a una pequeña localidad de Misuri, en el Medio Oeste americano, marco donde transcurre Tres anuncios en las afueras, escrita y dirigida por el británico Martin McDonagh (Escondidos en Brujas, 2008), y que será proyectada los días 28 y 29 de abril.

A raíz del trágico y terrible asesinato de una joven, Mildred Hayes (interpretada por la célebre Frances McDormand) se viste con el mono de madre coraje y protagoniza una ácida historia de grandes temas: redención, justicia y venganza. Implacable en su descaro y radical en su ambigüedad moral, la película es a la vez  drama social, western moderno, thriller rural y comedia irreverente.

Tremendamente contemporánea en el trato de sus diversos subtextos, Tres anuncios en las afueras nos habla de la gestión del dolor, la superación de la pérdida y las implicaciones sociales de una tragedia en un determinado entorno cerrado. Una cinta lúcida e ingeniosa, que maneja múltiples tonalidades, y que no cae en el maniqueísmo de unos personajes en los que encontraremos crueldad, racismo y miseria, pero también bondad, altruismo y ganas de reconciliación.

Trailer de Tres anuncios en las afueras.

Antes de quitarnos el sayo, llegará al Cine Club (días 5 y 6 de mayo) una de las películas hispanoamericanas del año. Se trata de Una mujer fantástica, del chileno Santiago Lelio (Gloria, 2013), múltiplemente premiada a lo largo de prestigiosos circuitos, incluyendo el Oscar a mejor película de habla no inglesa.

Marina es una mujer transexual que trabaja como camarera, aunque su verdadera vocación es el canto. Ante la pérdida repentina de un ser querido, se abrirá paso un tortuoso y sugestivo camino de duelo, de lucha y de búsqueda. A través de un estilo sofisticado, elegante y que en ocasiones bordea lo onírico, bañado por las abstractas notas de su banda sonora, asistimos a cómo la estigmatización, el rechazo y la más pura hipocresía son actores de peso en esta historia de superación.

Se trata de una obra con mucha personalidad, de una sensibilidad muy concreta, que nos seduce con la misma garra y  hechizo que posee su personaje. Asistimos, pues, a un luminoso relato en el que damos cuenta de una lucha solitaria, valiente, contra viento (literal) y marea cuyo mayor premio es, con todo su peso, la dignidad como persona.

Es, además, un claro y esperanzador ejemplo de cómo el cine, al contar determinadas historias, puede tener un efecto positivo en la sociedad que trata de describir. La visibilidad internacional de Una mujer fantástica ha ayudado a retirar el pie del freno en el avance de la ley que se propone reconocer a las personas transexuales en Chile. ¡Una buena oportunidad para participar del asunto!

Trailer de Una mujer fantástica. 

Moviéndonos algo más de dos décadas atrás, llegamos a principios de los 90. Nos encontramos en París y, mientras todo transcurre sin alteraciones por sus hermosas calles, el río Sena se ha convertido en una interminable y abrumadora corriente roja de sangre. La realidad es que estamos en plena pandemia de SIDA.

120 pulsaciones por minuto, película del año en Francia, nos introduce en el centro de acción de Act Up Paris, movimiento de lucha social para visibilizar y combatir la enfermedad. Asistimos a sus reuniones, protestamos, bailamos en sus fiestas y celebramos junto a ellos el Día del Orgullo Gay. También sufrimos y nos emocionamos como pocas veces lo hemos hecho delante de una pantalla, pues se trata de una película en primera persona, que te noquea y te sacude por dentro. Y es que su director, Robin Campillo, fue miembro de la organización en los duros años que describe. Nadie mejor, claro, para trasladarnos ese sentimiento de injusticia, de unión en la amistad y de lucha por la supervivencia ante la impasibilidad de los poderes y la sociedad, por la consecución del derecho más básico de todos: la vida.

Es, pese a su crudeza, un filme lleno de energía, de rabia y de entusiasmo. Un ejercicio de fuerza, de contundencia y orgullo por su causa, valiente por su impudicia y necesario por su verdad. La cita ineludible tendrá lugar los días 12 y 13 de mayo. Ya saben, Act Up.

Trailer de 120 pulsaciones por minuto.

La pasión del anterior filme contrasta sobremanera con la frialdad de la proyectada el siguiente fin de semana (días 19 y 20 de mayo). Hablamos de Sin amor (Loveless), quinta película del ya consagrado realizador ruso Andrey Zvyagintsev, un drama tan desangelado como bello e inteligente.

La desaparición de un niño de doce años desencadena la caída definitiva de un matrimonio esquizofrénico en aras de divorcio a un precipicio de egoísmo, inhumanidad y podredumbre moral.  El marcado poder visual y simbólico del director, ya visible en Leviatán (2014), nos transporta a través de un ritmo calmado pero directo, frío pero repleto de fuerza, brillante en el manejo de sus elipsis. Idóneo, con todo, para describir de una forma tan certera el pozo de desafección y disfuncionalidad en el que se están ahogando sus personajes.

Nos chocamos de frente en Sin amor con un trabajo clarividente, estremecedor y lleno de sabiduría cinematográfica, en el que trasluce una Rusia en descomposición, escalofriante, machista, dominada por la apariencia y profundamente alienada. Su mayor enfermedad: la indiferencia.

Trailer de Sin amor (Loveless).

La programación se completa con una dosis final de cine de animación. Un postre que lleva el nombre de La tortuga roja, coproducción de Francia y Japón, con participación del Studio Ghibli, dirigida por Michael Dudok de Wit.

Un náufrago llega a un desierto islote, en el que únicamente encuentra arena, rocas, bambú y algún que otro cómplice crustáceo. A partir de ahí, nos encomendamos a un hermoso ejercicio de imaginación tan emotivo como amargo, con un carácter apto para todos los públicos pero ambición indudablemente adulta. Se trata de una cinta llena de poesía, filosófica y muy humana.

Trailer de La tortuga roja.

Libres quedan, queridos y queridas, para correr a devorar este banquete de cine a la salud de la bonita primavera.

 

Imagen superior: fotograma de Call me by your name 

 

Álvaro Muñoz Carmona

Redactor de la Revista Kalós