Semana de Escena, semana de cine.

ZGZ Escena. Imagen 6: Los presos de la cárcel de Rebibbia, interpretando la obra en “César quiere morir”.

Estamos de enhorabuena. Ha llegado septiembre y, pese a que este mes se haya ganado la injusta fama de verdugo del verano, las buenas noticias recorren velozmente el panorama de la oferta artística y cultural. Entre ellas, una de las más sonadas: la llegada del Festival Internacional ZGZ Escena 2017.

Dentro de la programación del mismo, que se compondrá de espectáculos de teatro, danza, circo y títeres durante la segunda quincena de septiembre, se contará con la colaboración de la Filmoteca de Zaragoza, que vuelve a abrir sus puertas para presentar un ciclo compuesto por seis películas. Todas ellas, con un punto indisociable en común: su relación con el mundo del teatro, o con alguna de las disciplinas encuadradas en las artes escénicas.

Por tanto, de los días 20 a 29 de este mes, se podrá disfrutar de una selección ampliamente rica y variada, que abarca distintas nacionalidades y épocas de la historia del cine y que, como es natural, nos muestra cómo la relación entre estas disciplinas artísticas se nutre mutuamente.

 

Mathieu Almaric y Emmanuelle Seigner en La Venus de las pieles.

Mathieu Almaric y Emmanuelle Seigner en La Venus de las pieles.

La primera cita que propone la Filmoteca, y para la que (quien avisa no es traidor) conviene acudir psicológicamente preparado, nos empareja con La Venus de las pieles, película de 2013 que adapta la obra de David Ives. Pero no se asusten, ya que la provocación y la turbiedad son siempre dos buenas noticias de la mano de uno de los grandes maestros del séptimo arte: Roman Polanski.

Dos actores, cuatro personajes, y un trasnochado y oscuro teatro como punto de partida y final. La elección de los dos intérpretes no deja de ser ya, en primer lugar, ciertamente controvertida. Un Mathieu Almaric que guarda un razonable parecido físico con el director polaco décadas atrás, y una embriagadora Emmanuelle Seigner, esposa de Polanski desde finales de los años ochenta.

Dentro de este contexto, nos encontramos con una película incómoda, a ratos frenética y enfermiza, que nos habla de la dominación y la necesidad patológica de la sumisión. Una reflexión sobre las elecciones morales del autor y, por encima de todo, sobre la final línea que separa la representación de la realidad, llevando este concepto a su más excesiva expresión.

 

Y agárrense fuerte, cinéfilos y gentes de bien, porque a continuación llega el plato fuerte, el que hace necesaria una reflexiva digestión. Nos encontramos, ni más ni menos, con Ser o no ser, el clásico inmortal de Ernst Lubitsch.

En tiempos vulgares y venideros de extremismos, intolerancia y xenofobia crecientes, provenientes de los más altos poderes y de buena parte de la sociedad, qué mejor manera de combatirlos que con una de las armas más eficientes: el humor. Y, puestos a elegir, hagámoslo con la sátira de uno de los más brillantes y elegantes directores de todos los tiempos.

Y es que, en el año 1942, con la guerra en pleno desarrollo, el director alemán, ya afincado en tierras hollywoodienses, se atreve a realizar una película que desmenuza las imposturas del nazismo. Ambientada dentro de una Varsovia conquistada y en derrumbe, un grupo de compañeros de una compañía de teatro serán los protagonistas, esta vez en la vida real, para preservar las posibilidades de la Resistencia e intentar derrotar, así, a la mayor representación de todos los tiempos: el nazismo y su sinsentido, que se convierte en pura puesta en escena. Una comedia atemporal, llena de chispa y maestría, y que consagra el estado de gracia del famoso ‘toque Lubitsch’. Disfruten.

 

Filmoteca de Zaragoza. ZGZ Escena. Tom Dugan en “Ser o no ser”

Tom Dugan en Ser o no ser.

La semana en la filmoteca se adivina intensa y variada, y de la sátira y la fina ironía, pasamos al mundo profundo y complejo de Vania en la calle 42 (1994), que adapta la novela del escritor y dramaturgo ruso de finales del siglo XIX, Antón P. Chéjov.

Dirigida por Louis Malle, y con un extraordinario guión de David Mamet, la película nos adentra en el ensayo general de la obra completa, en el interior de un edificio desgastado y lúgubre de La Gran Manzana. El hecho de plantear la película desde el punto de vista de un ensayo, en el que los actores se van moviendo libremente por el improvisado escenario, ensalza la importancia de su verdadero protagonista: el texto.

Pese a ello, nos encontramos con un manejo exquisito de la cámara, que resulta siempre de apoyo para describir la situación emocional de los personajes. Y es que esta película nos habla de relaciones complejas, de antiguos rencores, de deseos incontrolables y de la amargura por el paso del tiempo y las oportunidades de juventud desaprovechadas. De la poco probable redención del sufrimiento. Domina un aroma de soledad, de fracaso, pesimismo y aflicción, llegando a un altísimo nivel dramático que la convierte, apoyado en unas grandiosas interpretaciones,  en un filme cautivador y apasionante.

 

Filmoteca. Revista Kalós. Tom Dugan en “Ser o no ser”

Tom Dugan en Ser o no ser.

Continuamos para bingo, y brindamos a la salud de un nuevo clásico en la programación: Eva al desnudo (1950).  Diálogos brillantes y elocuentes, una refinada puesta en escena, y una Bette Davis inolvidable. ¿Se puede pedir algo más?

Una nueva amenaza surge en la carrera y en la vida de Margo Channing, actriz y estrella sin parangón del panorama teatral: la cautivadora y aparentemente inofensiva Eve, cuya megalomanía y falsa humildad recorrerán velozmente todos los pasos hacia su soñada e impostada gloria.

El ocaso del éxito y, sobre todo, su precio e hipocresía, se dan cita en esta obra cumbre de Joseph L. Mankiewicz sobre los escondrijos morales del mundo de Broadway. Porque la consecución del fin a cualquier precio, y la falsedad en las relaciones que esto genera, puede tornar el concepto de la “actuación de una vida”, en una vida actuada.

Y es que, citando a la carismática Margo, personaje principal de la película: «Curiosa ésta vida nuestra… Las cosas que dejas caer en la escalera para subir más deprisa, olvidando que se necesitan cuando estas arriba».

 

Imagen 4: Anne Baxter y Bette Davis en “Eva al desnudo”

Anne Baxter y Bette Davis en Eva al desnudo.

Pero no solo de teatro vive el Festival, y como no podía ser de otra manera, el ciclo también deja espacio en su programación para la danza. Y la elección no podría ser más estimulante, pues se trata de Pina (2011), documental del realizador alemán Wim Wenders sobre la compañía de la coreógrafa y bailarina Pina Bausch, y que con toda seguridad será una deliciosa sorpresa para los espectadores que decidan ir a verla.

Incondicionalmente espontánea y libre, la película gira en torno a los testimonios de los diferentes bailarines y bailarinas de la compañía, mezclados con diferentes números que combinan arte e inventiva con los escenarios más impresionantes e insospechados. Wenders consigue una bellísima puesta en escena, siempre elegante y a la vez enigmática, en la que se respira baile, pasión, y la emoción más cercana a los sentimientos más profundos.

Un documental inmenso y vivo, rebosante de recursos y de poesía, cuya creatividad en términos de lenguaje corporal, escénico y cinematográfico lo convierten en una experiencia de una potencia visual y emocional arrebatadora.

Os invitamos a que descubráis el mundo de la indescifrable maestra Pina Bausch.

 

Fotograma de “Pina”.

Fotograma de Pina.

Para finalizar, y si todavía se han quedado con hambre, la Filmoteca propone que viajemos a los interiores de la cárcel de Rebibbia, en Roma. Se trata de la cinta César debe morir (2012), un docuficción en el que los presos, todos ellos actores no profesionales, interpretan sus propios papeles para representar, y ensayar, la obra Julio César, de William Shakespeare.

Escrita y dirigida por los hermanos Paolo y Vittorio Taviani, Cesar debe morir supone un franco y redentor testimonio de la vida de estos reclusos, imponiendo un ritmo reflexivo y una complejidad de subtextos que no dejarán a nadie indiferente. A su vez, vuelve a incidir esta película en la recurrente confusión entre la realidad y la representación, en este caso entre los presos, cuyas implicaciones emocionales con la obra son fuertemente palpables, estableciendo una interesantísima interacción que compone su originalidad.

Rodada en su gran mayoría en blanco y negro, para distinguir la evolución de los ensayos con la propia obra, el filme explora un sugerente y amargo contraste entre la total libertad del actor, y las restricciones de quien vive en la cárcel. Porque, como sentencia uno de los presos, «Desde que conozco el arte, esta celda se ha convertido en una prisión».

 

Y hasta aquí, estimados devotos y devoradores de cultura, el breve análisis de la programación de la Filmoteca de Zaragoza para el mes de septiembre. Que las artes escénicas, y el cine, estén siempre con vosotros. Pueden ir en paz.

 

Imagen superior: Los presos de la cárcel de Rebibbia, interpretando la obra en César quiere morir.

 

Álvaro Muñoz Carmona

Colaborador de la Revista Kalós

 

 

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