El techo de cristal de las mujeres en el arte

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El techo de cristal es esa limitación velada y en muchas ocasiones invisible con el que popularmente nos referimos al tope al que llegan las mujeres dentro de su trabajo o profesión, sigue existiendo y estando extremadamente bajo, a pesar de la lucha, las leyes y los costosos avances que se han producido en las últimas décadas. Está presente en todos los ámbitos, también en el arte y la cultura.

El mundo del arte siempre ha tenido una visión androcéntrica en la que, por supuesto, mandaban ellos. Pensad por un momento ¿A cuántos artistas puedes nombrar? Y ¿A cuántas artistas? Me arriesgo a que no has pasado de Frida Kahlo o Camille Claudel.

Y es que no os descubro nada nuevo al deciros que la historia no ha tenido en cuenta a las mujeres y la historia del arte no iba a ser menos. Es que acaso ¿No pintamos nada?

En 1989, las Guerrilla Girls -activistas feministas- constataron que menos del 5% de las obras del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York eran de artistas femeninas. Pero un dato todavía más escalofriante es que el 85% de las obras que se mostraban contenían mujeres desnudas, entonces ¿Solo somos musas? ¿Modelos? ¿Tenemos que estar desnudas y tener cuerpos heteronormativos para aparecer en los museos? La respuesta correcta sería no. Y claro pensareis: “Pero eso era en 1989”. Sí, pero en estos últimos años se ha vuelto a hacer el recuento y las cifras apenas varían ¿Cuál es la excusa entonces? La misma que la causa: el machismo procedente del sistema patriarcal en el que vivimos.

Uno de los casos más representativo es el de Margaret Keane, una artista estadounidense que firmaba sus obras como Keane –su apellido de casada-, por lo que la gente comenzó a pensar que el artista era él, hecho que no desmintió. Margaret realizó retratos a personas influyentes como Kim Novak, Adlai Stevenson, Natalie Wood o Joan Crawford, entre otras. Pero eso no paró a su marido que se proclamaba a los cuatro vientos como el autor de los cuadros mientras ella se pasaba día y noche encerrada en su estudio creando. La farsa duró 30 años, finalmente Margaret le denunció y la justicia le dio la razón.

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The first grail, Margaret Keane

Como en el caso de Keane, son muchos los matrimonios creativos a lo largo de la historia donde es difícil dilucidar quién es el verdadero artista cosa que casi nunca se ha dudado: EL HOMBRE. Ellas pasarán a ser “La mujer de…”. Camille Claudel y Rodin, Yoko Ono y John Lennon, Kahlo y Diego Rivera, Gabrielle Munter y Kandinsky, Alma Reville y Hitchcock… y un largo etcétera.

Para seguir su formación como pintora Laura Herford decidió cambiar su nombre para pasar por hombre y poder ingresar en la Royal Academy de Londres. Firmó su petición con la inicial, L. Herford, y aquel caballero fue admitido por la calidad de sus dibujos que acompañaban su solicitud. Al descubrir a una Laura y no a un Lawrence no pudieron expulsar a un alumno inscrito después de conocer su verdadero sexo. “Laura Herford abrió el camino de otras mujeres que fueron entrando en la Royal Academy londinense para recibir una formación artística. Sería el inicio de un cambio de época para las pintoras”. Son las palabras que leyó Estrella de Diego (Madrid, 1958), el 26 de noviembre de 2016, para acceder a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, bonito homenaje.

Por supuesto, las injusticias con la mujer suceden en todos los campos. En la fotografía también. Conocido es el caso de Gerda Taro que fue una pionera periodista gráfica de guerra y pareja sentimental del fotógrafo Endre Ernö Friedmann. Decidieron fotografiar juntos y firman las instantáneas bajo el pseudónimo Robert Capa, siendo difícil saber qué fotos son de cada uno. Hoy en día se sigue pensando que Robert Capa es un hombre y que tiene él todo el mérito.

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Muerte de un miliciano, 1936, Gerda Taro y Endre Ernö Friedmann

Y, por favor, no creáis que son casos contados con los dedos de las manos porque no. Esto pasa muchísimas más veces de lo que seguramente pensáis. No nos dejan prosperar, evolucionar, BRILLAR.

Por supuesto nuestro país no se queda atrás. El Museo del Prado esperó hasta 2016 para realizar la primera exposición dedicada enteramente a una artista mujer –la afortunada fue Clara Peeters-. Han leído bien, 2016, ayer como aquelquedice. Olé sus huevos toreros. Esperen, que la cosa no acaba aquí, la pinacoteca más importante de España, la segunda con más visitantes por año en Europa, suele mostrar entre cinco y siete obras firmadas por mujeres al año de las más de 1.100 expuestas que tiene. Que me da la risa.

El 60 % de lxs estudiantes de Artes y Humanidades somos mujeres pero pese a esto solo el 3,7% de las obras que se exponen en las galerías y museos tienen firma femenina. Así que surge una duda ¿por qué la mayoría de licenciadas en Bellas Artes, en Historia del Arte, el personal dedicado a la gestión de galerías y de museos, en general, son mujeres pero cuando llegamos a la toma de decisiones son todos hombres? Fácil, porque no se exige que se cumpla la Ley de Igualdad 3/2007:

Artículo 26: «Las autoridades públicas, en el ámbito de sus competencias, velarán por hacer efectivo el principio de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en todo lo concerniente a la creación y producción artística e intelectual y a la difusión de la misma»

El 9 de mayo de 2009 se constituyó MAV, Asociación de Mujeres en las Artes Visuales Contemporáneas, que son un grupo de profesionales en el sector de las artes visuales en España: artistas, críticas, coleccionistas, comisarias, diseñadoras de montaje de exposiciones, docentes, directoras, coordinadoras y técnicas en centros de arte, editoras, investigadoras, galeristas, gestoras, periodistas especializadas… que muestran la desigualdad que existe en el mundo del arte en España. OS invito a que entréis en su página e indaguen, curioseen y lean cifras.

Por ejemplo el dato de participación de mujeres artistas en ARCO Madrid 2017 –el estudio de este año todavía no se ha publicado- es del 25% sobre el total de artistas expuestos. Si nos ceñimos a la presencia de artistas españolas, el porcentaje se reduce hasta un indignante 5%. Aunque la tendencia desde el nacimiento de la feria era de aumento progresivo, desde 2010 la presencia de mujeres artistas ha ido disminuyendo, estancándose en los últimos dos años.  Las galerías españolas solo han expuesto un 9% de artistas españolas, del ya escaso 19% de presencia femenina que presentan. Las galerías latinoamericanas en ARCO presentan el mayor porcentaje de mujeres artistas, un 38%, y destacan por apoyar a sus artistas mujeres con un 34%.  Las ferias que trabajan con artistas jóvenes o “emergentes” mejoran la cuota femenina, como Just Madrid (35%) y sobre todo Hybrid (49%).  Art Madrid, repite prácticamente el vergonzoso porcentaje de presencia femenina de ARCO, con un 26%.

Fuente: MAV

La presencia de las obras de artistas españolas en los grandes museos de arte contemporáneo también es escasa. El museo Reina Sofía de Madrid adquirió, en 2009, obras de 96 artistas, entre los que se hallaban 12 mujeres (12,5%) y cuatro españolas (de un total de 54 artistas españoles). A raíz de conocerse los datos, la asociación respaldó el «Proyecto Correos» de la artista Belén Franco en la que invitaba a todas las artistas españolas a «bombardear» al museo con los catálogos, trípticos o publicaciones en los que se recogía su obra. Los datos para el Macba, el otro gran museo de arte contemporáneo español, son peores ya que las mujeres solo están representadas en un 7,5% del total de la colección y la obra de estas solo es de un 3,8% del total.

Y, por favor, si a estas alturas estás pensando “Es que las mujeres hasta hace poco no podían hacer nada” PARA. STOP. Botón derecho. Eliminar. NO ES VERDAD. La invisibilidad de la creación femenina ha sido una tradición (y una traición) histórica, de la que solo en las últimas décadas –en realidad años- se ha empezado a tomar conciencia.

Es un buen ejercicio contar cuántas obras de mujeres se exponen en las colecciones de los principales museos de este país. Esto va relacionado con la ausencia de compras de obras de artistas mujeres, con su invisibilidad para el mercado, su falta de cotización, independientemente de que haya artistas que prefieran moverse por otros cauces, y la falta de presencia de las artistas femeninas en los libros de textos y en las clases de universidades y escuelas.

 

Imagen superior: Viñeta de la ilustradora y escritora Flavita Banana que forma parte de Archivos estelares

 

 

Pamela Tomás

Redactora de la Revista Kalós