¿Vitalidad? en La Casa Amarilla. La tinta y la hierba, de Lina Vila

Crisantemos Lina Vila La Casa Amarilla

Amantes de flores y plantas. Románticos de la caducidad de la natura. Locos por la primavera efímera:

La floración creada por Lina Vila se expone en La Casa Amarilla hasta el 29 de julio.

La pintora y grabadora zaragozana Lina Vila conmemora el inicio de su carrera profesional hace ya 25 años llenando de colorido la sala de La Casa Amarilla. Prefiere definirse como dibujante, rechazando el calificativo de artista. También ha trabajado la fotografía y la instalación, mas Lina opina que el dibujo es la base de todas las disciplinas desarrolladas.

Se formó en Barcelona y ha realizado multitud de exposiciones tanto nacionales como internacionales. Sin embargo, Lina Vila se sigue considerando primeriza, por lo que no ha dejado de experimentar y aprender. A la galería-librería trae precisamente algo diferente, con lo que se desmarca de la trayectoria que venía trazando. Esta línea entronca directamente con su estado anímico marcadamente optimista.

Mesa de trabajo Lina Vila La Casa Amarilla

Mesa de trabajo expuesta en la sala de la galería La Casa Amarilla.

Lina y su jardín se desenvuelven en libertad creativa. Sin embargo, hay también cierta nostalgia. Después de todo, la artista está homenajeando el paraíso que representa el jardín de su hogar al que su padre dio origen. De este modo, si bien la protagonista de la obra parece ser la alegría, acompañan de forma subsidiaria la fugacidad y la melancolía, temas con los que está familiarizada la pintora.

Para la mayoría de las acuarelas expuestas, la artista utiliza un considerable formato para plasmar de forma realista un jardín cuajado de flores. Así, Lina se ha empapado de fuentes gráficas, literarias y sonoras que le han ayudado en su creación. Y en absoluto las oculta. Precisamente se nos brinda la oportunidad de conocer esos referentes en la galería, puesto que se ha dispuesto la mesa de trabajo de la artista con sus propios ejemplares para que podamos realizar una consulta simultánea al visionado de las obras.

¿Y qué encontramos en varias de las obras? Todo un vergel. Frondoso. Plagado. Abarrotado. Tal exuberancia es casi sospechosa. En ocasiones parece invitarnos a retirar con la mirada el denso follaje para ver qué hay detrás. También Lina nos intriga dejando parte del rosal en un paso previo donde todavía no ha llegado la acuarela con el color. O incluso doblando la esquina podemos ver cómo evoluciona y caduca dinámicamente el paisaje.

Lina Vila La Casa Amarilla

Serie: Un Jardín para Petronila (2017). Fotografía: Alejandro Silvan, cedida por La Casa Amarilla.

Sin embargo, la visita a la muestra merece la pena ya solo por las increíbles obras realizadas sobre el negro papel Fabriano. Heliotropo (2017) y Crisantemos (2017) representan el contrapunto de la exposición o el ocaso del ciclo vital. Su impacto sombrío es inevitable, donde tal vez su carácter etéreo y delicado hace que destaque por encima de la vivacidad del jardín. Pero no solo desde la distancia nos atrapan por su fragilidad. Si nos aproximamos, se acaricia el tacto aterciopelado del tallo del herbáceo. Con estas pinturas acuarelables Lina termina de conquistarnos con su gran potencial creativo.

Igualmente efímera es la muestra en La Casa Amarilla. Sin duda recomendamos aprovechar esta oportunidad para conocer a Lina Vila en sus ya bodas de plata como dibujante.

Imagen superior: Crisantemos (2017) Fotografía: Alejandro Silvan, cedida por

Raquel Monteagudo

Redactora de la Revista Kalós
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