Las emociones y la infancia: un tándem perfecto en el cine

CINE Y EMOCIONES. UN VIAJE A LA INFANCIA. Las emociones y la infancia: un tándem perfecto en el cine

La infancia siempre ha sido un tema recurrente en el cine. Es un buen pretexto usar la visión de los niños como pretexto para contar una buena historia, y digo buena que no bonita porque, en ocasiones, el séptimo arte nos ha mostrado relatos verdaderamente duros. Empatizar con ellos es más fácil ya sea por su ternura, su fragilidad, su inocencia o porque todos hemos pasado por esa edad.

Además la inmensa mayoría tenemos nuestra película de la infancia, aquella que nos sabemos de memoria, aquella que nos hizo reír hasta provocarnos dolor de tripa, aquella que nos hizo llorar o aquella que en cuanto veíamos un fotograma la quitábamos del miedo que nos daba.

La exposición que, desde el 15 de febrero, podemos visitar en CaixaForum tiene mucho que ver con todo esto. En Cine y emociones: Un viaje a la infancia podremos trazar un recorrido por todas aquellas películas en las que la infancia se usa de telón de fondo. ¡Ojo! No confundir con películas dirigidas a estos pequeños porque, como veremos dentro de unas líneas, hay algunas que no son para ellos.

«Emoción:
Nombre femenino
1. Sentimiento muy intenso de alegría o tristeza producido por un hecho, una idea, un recuerdo, etc.
2. Alteración del ánimo producida por un sentimiento de este tipo.»

Sí, todos sabemos lo que es una emoción pero no hay que confundirlo con un estado de ánimo puesto que este último perdura en el tiempo y es constante. ¿Por qué digo esto? Porque a lo largo de la muestra vamos a ir trazando un camino lleno de diferentes emociones que todo el mundo hemos sentido a lo largo de la vida, pero que se afrontan por primera vez en la infancia, momento en el que estas experiencias se viven con especial intensidad.

Cada sección, es decir, cada emoción gira en torno a una pantalla en la que se proyectan películas de distintos géneros (animación, ficción, documental), que abarcan desde los orígenes del cine hasta la actualidad y que, además, están diferenciadas por colores. También se pueden apreciar fotogramas de las mismas, proyecciones de manera individual y, en ocasiones, atrezzo original.

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Madre e hija disfrutando de El espíritu de la colmena y El bola respectivamente, al fondo un vinilo de El ladrón de bicicletas.

La alegría, la rabia y la tristeza, emociones opuestas, son las primeras que visitamos. Las tres son las emociones más características de lxs niñxs. En el cine se representan de manera muy maniquea. La alegría con una sonrisa o un abrazo y siempre rodeada de personas a las que consideras cercanas. La rabia, que se exterioriza con la venganza a los mayores, contiene algo inusual y es que solamente, a lo largo de toda la historia de la cinematografía, se ha manifestado en los niños, es decir, las niñas no tienen ese sentimiento a excepción de Persépolis (2007) cuyos fotogramas son mostrados allí. Y la tristeza siempre será captada dejando el plano general de lado, pasando a un primer plano y llenando todo de lágrimas.

La siguiente emoción es la risa la cual era demandada desde el comienzo del séptimo arte, por lo que en seguida se encuentran fórmulas como el gag o el slapstick. El cine mudo se valía de personajes icónicos que llevaban a cabo la comedia porque si yo les digo bombín, bigote y bastón seguro que les viene a la cabeza Charles Chaplin. Pero como esta exposición se realiza con la colaboración de la cinemateca francesa aquí les hablo de un hombre alto, desgarbado con sombrero y pipa ¿Recuerdan quién es? Por supuesto Jacques Tati que realizó numerosas películas con su alter ego el señor Hulot y lxs niñxs como telón de fondo: Mi tío (1958), Las vacaciones del señor Hulot (1953).

El miedo, hoy en día, va acompañado de efectos de sonido pero en el cine mudo los directores tenían que servirse de monstruos, luces y sombras. En las películas cuya infancia está presente, el motivo del monstruo es recurrente y todos, grandes y pequeños, reaccionamos de la misma manera: gritando, con los ojos como platos o tapándonos la cara. E. T. el Extraterrestre (1982), Jurassic Park (1993), Un monstruo viene a verme (2016)… Ante el miedo la reacción es la valentía y en el cine esto se expresa con el cine de aventuras donde podemos ver a estos pequeños huyendo de numerosas situaciones: Los goonies (1985), Mary Poppins (1964), Peter Pan (1953), Alicia en el país de las maravillas (1951)…

Por último la ilusión. El cine tiene ya más de cien años pero seguimos actuando frente a él con la misma ilusión que se mostraba con las primeras proyecciones de los hermanos Lumière. Y es que recordemos que el cine no deja de ser magia. Magia que comprobarán al acabar la exposición ya que también podrán manipular un folioscopio.

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Una visitante observando los dibujos preparatorios de Kirikú y la bruja (1998).

Por si fuera poco además el centro también realiza actividades paralelas en torno a dicha exposición. Se desarrollará un ciclo de conferencias sobre las emociones coordinado por el filósofo Josep María Esquirol; un ciclo de proyecciones para todos los públicos y otro para niños; visitas comentadas; café tertulia; talleres y un espacio educativo con el título Paisajes emocionales.

Si quieren presenciar en primera persona una Nimbus 2000 o uno de los vestidos que se puso la protagonista de Piel de asno (1970) no se permitan perder la ocasión de visitar Cine y emociones. Un viaje a la infancia que se podrá visitar hasta el 13 de mayo, de lunes a domingo de 10.00 a 20.00 horas.

Imagen superior: Panel de bienvenida de Cine y emociones: Un viaje a la infancia.

 

 

Pamela Tomás

Redactora de la Revista Kalós