Vértigos en un tono verde extraterrestre: Mario Campos en el Centro Joaquín Roncal

Centrifugado Mario Campos

Bienvenidos a la exposición de Mario Campos:
Bésame por favor.
Pasen y vean.

 

No se preocupen si no encuentran una presentación para orientarse sobre el artista o sobre las pinturas y dibujos que encontramos en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza. Responden al Proyecto CAI Barbasán de Arte Joven que tiene lugar del 6 de abril al 6 de mayo del 2017.

Que no cunda el pánico. Para los que busquen saber cuál es el perfil  de este creador les ofrecemos, un poco más adelante, unas pinceladas que desvelan la labor acometida en el panorama artístico de su ciudad natal.

Por ahora les animamos a jugar a imaginar. A los que no estén acostumbrados, no se preocupen, que esto no es “adivina adivinanza”.

No hay respuesta incorrecta.
No hay posibilidad de fallar.

En realidad, el artista no nos deja tan desamparados en su exposición como puede parecer en un primer vistazo. Adentrándonos en la sala principal encontramos el único texto que Mario Campos Serrate nos ofrece en la muestra. Se titula Enciende la luz:

 

«Te reconocí en la fiesta de cumpleaños,
aunque estaba muy oscuro, llevabas orejas
de liebre y te encargabas de la comida,
dicen que ahora vas con el clan de los osos
civilizados.

Ahora que cierro los ojos y todo vuelve
a estar oscuro, recuerdo esa presencia
tuya que lo llena todo, directo al corazón:
recuerdos no mencionados de lágrimas resbaladizas.

Finalmente encendieron la luz y se alcolchonó
tu suave voz que repetía: chuletitas de oreja,
chuletitas de oreja, hay alguien ahí, eh tú,
sí tú, te enteras? Comiste tarta? Estabas
resplandeciente entre los destellos de las
velitas, una diversión encerrada, brillando la
sonrisa y entonces ya no te volví a ver…

Cogiste el taxi rosa para volver a casa?».

                                                 Mario Campos.

 

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Dianas, personajes (2016).

 

A partir del texto se establece un diálogo entre los expresivos personajes que protagonizan sus obras. Son seres animalizados, o quizás animales humanizados, todos ellos altamente expresivos, dominando el espacio plano en el que se insertan. Sus gestos se tuercen toscamente por malicia, enfermedad, pena o ironía burlona. No obstante, independientemente del sentimiento que manifiesta cada uno de ellos, la soledad es un denominador común entre los mismos.

Según el artista, lo que padecen los personajes no son más que vértigos y miedos que sufrimos todos, pero que nos quedamos dentro.

El protagonista de cada obra se suele acompañar de elementos absolutamente cotidianos. Algunos de ellos son utilizados de forma recurrente, como son los electrodomésticos, las dianas o los taxis de tono rosa chicle. Sin embargo, a pesar de tratarse en general de objetos usuales y cercanos, la relación que establecen con cada personaje los aleja de nuestra cotidianeidad produciendo cierta inquietud.

Por otra parte, cabe destacar la importancia del trazo de Mario Campos. Este es marcadamente gestual, pudiendo leer abiertamente en muchos de ellos la intensidad y dirección de los mismos. Se aleja de forma evidente de la perfección y el refinamiento formal, optando por una atmósfera sucia y un resultando inacabado. De este modo crea una huella genuina que impregna de fuerza y personalidad a sus creaciones.

Para la ejecución de las mismas emplea pinturas de lápiz, ceras, acrílicos, papel, tablas, y cartones duros reutilizados. Por consiguiente, materiales y soportes accesibles, prácticos y lejos de ostentaciones.

A la hora de abordar su obra el artista rehúye de las influencias. Prefiere una mente en blanco como hoja de ruta, tendiendo a minimizar los referentes. Por tanto, si como nos ha ocurrido a más de uno, le parece que al protagonista del cartel de la exposición se le da un aire al conejo Frank de la película Donnie Darko, solo es fruto de la casualidad.

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Hombre verde (2015).

 

Y llegados a este punto, quizás se cuestionen de dónde viene la figura que está detrás de esta exposición temporal. Algunos paisanos ya estarán familiarizados con el artista zaragozano nacido en 1974. Esto probablemente sea por haber regentado la Galería Campos en la calle zaragozana de La Luz durante casi cinco largos años. Hasta su cierre en 2009, ha llevado a cabo la compleja labor de mecenas y promotor artístico, principalmente con jóvenes creadores locales. Algunos de los artistas que ha acogido han sido Carlos Arce, Lina Vila, Manuel Madrid, Gonzalo Tena o Rogelio Olmedo.

También ha tenido cabida en otras galerías como la regentada por Pepe Rebollo y Manu Azcona con la exposición Mundo Perruno (2009).

No obstante, su actividad no se ha circunscrito únicamente al circuito de las galerías. El mismo año en el que cerraba la suya fue al mismo tiempo bastante prolijo. Por un lado, realizó una exposición de dibujos y pinturas en la Fundación Santa María del Museo de Albarracín. Por otro, dirigió Humor, título de la tercera edición del proyecto Córner de la Obra Social Caja Madrid en Zaragoza, destinado a los jóvenes creadores locales.

 

Este año es el programa Arte Joven organizado por el Servicio Cultural CAI el que da visibilidad a Mario Campos. Para encontrarlo, incluso literalmente al propio artista, hay que acudir al Centro Joaquín Roncal, sito en el número 5 de la Calle San Braulio de Zaragoza.

En resumidas cuentas, la exposición aguarda a su diagnóstico, ya próxima a su ecuador, en el corazón de la ciudad. ¿Quién dice Bésame por favor?

 

Imagen superior: Centrifugado (2017).

 

 

Raquel Monteagudo

Redactora de la Revista Kalós.